lunes, 16 de enero de 2017

Un albor

Nos encontramos por primera vez en una fiesta. Alguien tocaba a la guitarra un tema de Micah P. Hinson y tú y yo habíamos acabado uno junto a otro sin buscarlo, apretados en un sofá. Supe que el roce furtivo de nuestros dedos estaba llamado a ser uno de esos recuerdos recurrentes a los que una pareja acude de cuando en cuando para recrear las emociones que surgen, balbucientes, en los inicios del enamoramiento.

Supe también que nunca nos volveríamos a ver.