jueves, 2 de mayo de 2013

Estampa porteña en Recoleta

Leer tópicamente a Borges en un sillón de la cafetería de El Ateneo mientras nos sorprende el sonido del piano, atacado por un tipo sin atractivo otro que su destreza con las teclas, un pantalón gris de tergal, una fea camisa a rayas verticales, un rostro anodino, una calva de clase media.