martes, 25 de septiembre de 2012

Momentos memorables desde el 1 de julio de 2011

Llevo queriendo escribir este post desde el 1 de julio de 2012. Se cumplían entonces doce meses de mi partida hacia el otro lado del charco. Nueva York. Acababa -en ese verano de 2011- de dejarlo con mi novia. Mi primera novia. No era necesario ser muy avispado para sospechar que un ciclo se abría en mi vida.

He tardado casi otros tres meses en escribir el post y pierde así su carácter de balance al hilo de una fecha redonda. Quería ser un a modo de listado infantil, de cuaderno de espiral y hojas cuadriculadas, o de moleskine. Un apunte coixetero. "Experiencias memorables". Un diario pueril para que, después de destilarlas, las gotas más intensas al menos no se pierdan. Perdonadme la hoja de diario en código, el exhibicionismo sin poesía de estos, para mí, sublimes ratos. O conceptos. O emociones.

Cosas como descubrir a los Fleet Foxes, gracias a Edu. Y eso aunque su concierto en La Riviera me resultó musicalmente anodino.

Como rezar a solas el rosario en Santa María la Mayor después de un fin de semana de sentimientos evanescentes y peliculeros a lo Antes del amanecer en Roma. Y subir en bici la Tercera Avenida de Nueva York desde el puente de Brooklyn bajo una torrencial lluvia de agosto. Y ser stendhalianamente abofeteado por el renacimiento italiano en la galería de los Uffizi. O charlar hasta las tres de la mañana sentados a la orilla de un canal de Amsterdam con su pierna sobre mi muslo antes de volverme a oscuras sorteando bicicletas.


Como una Semana Santa tranquila en Madrid, con sus oficios en el convento de la Encarnación y su pacífica soledad. Y una Nochevieja trimembre que terminó acompañada por trufas que resultaron ser de marihuana.

Y tomar anís etíope en el comedor de la misión de Saint Mary después de cenar tras un día lleno de actividades. E incluso cantar canciones populares en euskera.

Como llevarla dormida en brazos a la cama y arroparla antes de abandonar la casa de puntillas. Quizá nunca volvió a ser tan cariñosa y por eso lo propio y caballeroso es recordarla así. Inocente y feliz.

Como escuchar música de Perales en un deli del East Side de Nueva York a las dos de la madrugada y cantarla a grito pelado con la dependienta hondureña.

Y sentir la cabeza de Eleanor Friedberger sobre el pecho después de un concierto memorable en la Sala Sol del que no esperaba nada.

Como la boda en Denia de un amigo que es un hermano. Y descubrir que sí, que leer novelas y ver cine acaban haciendo que la vida nos sorprenda con puntos de giro muy de Hollywood.

Y toda esa maraña de tardes y noches, de comidas, cenas, cafés, copas y noches, y conversaciones de Whatsapp, que se acumulan para formar la pelusa enofestivalera que ha sido el esqueleto, quizá endeble como la pelusa -no lo creo-, pero real, de estos doce, ya quince meses. Madre mía, qué quince meses.

Y ya me perdonaréis el jeroglífico. Las palabras a medias. El pellizco de monja a vuestra curiosidad. Pero esta vez, por una vez, creo que el 94% del post está escrito para mí. Solo para mí.

10 comentarios:

Migrant dijo...

“Sólo debía escribirse comprometiéndose con el presente, o para cambiar el mundo”. Incierto. No hay nada más que ver el post, en mi opinión, de los mejores que he leído tuyos. Quizá no rebose detalles y las frases queden a medias pero sí respira “deseo”. Ese que tanto te inquieta.

Desde luego, hay veces que las cosas te sorprenden más de lo que intuirías e incluso más de lo que “deberían”. Ya sabes, se abandona esa estúpida frase sobre lo “políticamente correcto”. Esa que nunca me gustó. El ser humano es incapaz de ver lo que tiene delante si esto no sujeta un cartel luminoso en el que se “oferte”.

Esta vez soy yo la que se ha emocionado con tus palabras. Me he identificado demasiado. Lo confieso. He sido cobarde. Últimamente solo escribo como una forma de autocompasión por mi cobardía o quizá por simple autoconvencimiento de que “he actuado bien” hace unos días atrás. Nada más alejado de la realidad.

Normalmente, siempre me he negado a ser un perdedor de historias, que va dejando que se le escapen de las yemas de sus dedos pero, seguramente, que esta vez necesite una inyección de valentía o quizá no. "He dejado trozos de mi corazón por doquier, tantos, que apenas puedo vivir". ¿Volver a confiar en alguien y caer de nuevo al vacío? Es complicado eso de la confianza. Cuando aprendes a sobrevivir en esta jungla llamada “sociedad”, termina siendo un término un tanto ilusorio. Más aun cuando ese alguien resulta parecerse a un sueño utópico.

Me enrabieta pensar que llega otoño. Una estación bipolar. Tan pronto deseas vivirla junto a alguien como pasarla en la más sumida soledad. Los días pasan sin descanso ni tregua alguna y no puedo encararme con el tiempo por ello. El valor de lo efímero a veces llegas a comprenderlo, paradójicamente, cuando ya no te queda tiempo. Sólo cuando la tristeza se asoma tras el quicio de la puerta y te señala con su dedo acusador comprendes que la vida resulta insuficiente y que el letargo no debes elegirlo como compañero de viaje. Queda poco para que, el próximo 28 de octubre, el tiempo nos regale una hora más, aunque sea en recordatorio de que es él quien maneja el tren en el que vamos montados. Nos echa un pulso en el que se augura como ganador y nosotros estamos condenados a mirar de lejos la victoria pero me da igual porque esta vez, nos deja más tiempo. Sesenta minutos más para vivir, amar, recapacitar, soñar…o simplemente para avisarnos de que con cada equinoccio se da un cambio de estación que nos avisa de la floración de nuestra vejez. Cielos encapotados de rojo fuego, mantas de hojas secas sobre la hierba, suave viento avisador de que sí, ya está aquí de nuevo. Ahora es el otoño quien asoma por el quicio de la puerta.

Agus Alonso-G. dijo...

Migrant, lo tuyo no es ser seguidora de mi blog. Eres mi exégeta. Y te lo agradezco. Intento descubrirme en tu interpretaciones y comentarios.

Eduardo Laporte dijo...

Eres un "mentiroso", como le gusta decir a tu hermano Francis (hemos seguido luego del debate de muy buen rollo por chat privado, y tan amigos), porque no me creo que sea un 94% para ti.

Hay una proyección hacia los demás muy grande, y a este que escribe se le sale de pronto una lagrimilla al saberse participe y co-rresponsable, en su parte, de esos grandes e inolvidables quince meses.

un abrazo gordo

Kañaman dijo...

Prepárate porque en el del año que viene tendrás que incluir la llegada a meta de la San Silvestre que nos espera el 31... Ya puedes entrenar...

Agus Alonso-G. dijo...

Kañita, lo pensé el otro día. Ahora mismo estoy en buena forma, y eso que la rodilla me ha dado problemas. Si mantengo este ritmo, el 31 corremos, pero con suscripción y todo.

Agus Alonso-G. dijo...

Edu, ¿qué es la literatura sino la verdad de las mentiras, que decía Vargas Llosa? Tienes razón. Una perfomance, toda mi vida es una performance.

Por cierto, que esta entrada es la más vista en mucho tiempo en mi blog y eso te da la razón. Pero no entiendo. ¿He sido brutal? ¿Demasiado sincero? ¿Morbo?

kañita dijo...

Por supuesto que correremos. Además este año hay que bajar de los 50 minutos.

Agus Alonso-G. dijo...

Joder, 50 minutos son demasiado pocos.

kaña dijo...

Pues aprietate el culo que yo ya me hago los 5 km en 22 min. De aquí a diciembre hay que petarlo.

league of legends cos dijo...

Major thankies for the article.Thanks demacia Again. Much obliged.