lunes, 31 de enero de 2011

jueves, 27 de enero de 2011

Algunas lecturas

A pesar del abandono al que tengo sometido a este blog (o a lo mejor por eso; uno se pregunta de cuándo en cuándo si realmente tiene sentido, si no sería más productivo dedicar tiempo a leer o a pensar en lugar de hacer esto, o quizá esto es de algún modo ya leer o pensar, no sé) he aumentado recientemente mi ritmo lector.

El Wolf Hall de Hilary Mantel aún lo tengo a medias. A cambio, y para sumergirme en el Renacimiento, leí por fin Bomarzo, que me había regalado hace tiempo un buen amigo y que alguna lectora ocasional de estos parajes me había recomendado como vía de acceso a un mejor conocimiento literario de la época de Garcilaso. Porque de eso va todo esto, de documentarse.

El Bomarzo no me ha apasionado, he tenido incluso que hacer esfuerzos para ir adelante. Creo que el barroquismo literario, salvo que sea humorístico, me resulta cada vez más penoso. El libro de Mújica Láinez es, eso sí, una perfecta ilustración de aquella frase de Harry Lime-Orson Welles en El tercer hombre que he colocado a la cabeza de las inspiraciones para mi futura novela garcilasiana:

You know what the fellow said – in Italy, for thirty years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland, they had brotherly love, they had five hundred years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock"

En la antología de frases dichosas, he recogido también ésta:

España se hizo por la guerra y para la guerra, porque por la guerra tuvo que demostrar su afán de sobrevivir” (La sociedad española del Siglo de Oro, Manuel Fernández Álvarez)

Podría servir esta cita para acompañar la lectura de El hereje, última novela de Miguel Delibes. Acabo de terminarla. Se agradece retomar un castellano-castellano, cuajado y castizo, aunque la obra me deja frío.

Acometo ahora, como paréntesis, El esclavo, de Isaac B.Singer, regalo de Nico. Se lee fácil y con gusto, aunque reconozco que lo que más me atrae en este momento no es la cultura yidis en la Polonia del siglo XVII. Sobre todo, sabiendo que me espera en la balda Los cuadernos de Rembrandt, de Jiménez Lozano.

Ella había parido diez hijos pero cada alumbramiento lo había celebrado como si fuera el primero. No obstante, comprendía también a Cipriano, ya que el círculo vital del hombre rebasaba con mucho el círculo familiar y su egoísmo era mayor que el de la mujer" (El hereje)

Había sido una emoción y se convirtió en un tema" (Bomarzo)

Que me recuerda al chestertoniano "Es más poético enamorarse que ponerse poético".

...media docena de intelectuales, algunos de ellos bastante serios pero, como gente que aspiraba a la elegancia, listos a seguir la corriente de los grandes para que no los juzgaran aburridos o pasados de moda, y listos asimismo para cazar al vuelo una tajada porque, al fin y al cabo, hay que vivir" (Bomarzo)

miércoles, 19 de enero de 2011

Encontrarás dragones, de Roland Joffé



Pues ya he visto la famosa película en la que el personaje principal es San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Miento. No la he visto completa porque llegué 10 minutos tarde, pero creo que me he hecho una idea bastante ajustada.

Se trata de una película entretenida que ofrece una visión amable pero contenida, no forofa, de San Josemaría, la mirada de alguien que ha tomado partido por el personaje llevado por una serie de rasgos positivos. (Mi mirada sobre el personaje, por otra parte)

La película del autor de La misión no es La misión y es preferible no tratar de buscar una obra maestra de ese calibre. Hablamos de un producto mucho más Hollywood, industrial. Un thriller con una producción de nivel, entretenido y que ofrece una perspectiva (reducida, hollywodiense) de la Guerra Civil desde fuera. Y que tiene muchos brillos de talento, como no podía ser menos tratándose de Joffé y habiéndose involucrado éste en la producción (es decir, que apostó personalmente por el proyecto, no es un mero encargo).

El guión es una sucesión de peripecias bien engranadas que toca temas de gran calado, pero lo hace en general con una profundidad limitada. La fotografía está cuidadísima (casi de anuncio, muy lejos del realismo) y la música no es redundante, pero a uno desde hace un tiempo para que la abundancia de música le guste tiene que ser algo fuera de serie (tipo La red social). Sin embargo, hay en la banda sonora canciones de propaganda bélica, tonadillas de combate con aire a jota, que realmente le dan a la cinta cierta originalidad.

Las interpretaciones son buenas pero no hay en los personajes unos matices acusados. Charlie Cox, que interpreta al fundador de la Obra, hace un buen trabajo, aunque su personaje transita habitualmente en el lado de la bondad, y cuando no es así, el tono carece de aristas. Wes Bentley, su negativo, tiene a ratos características de personaje Disney (incluso en los rasgos de la cara). Unax Ugalde, el principal actor español del reparto, que hace de uno de los primeros numerarios de la Obra, cumple con creces. Rodrigo Santoro, en la piel de un miliciano comunista, imprime carácter al que me parece el personaje más interesante de la historia (junto a uno brevísimo, el de una niña que conoce San Josemaría en el sanatorio mental en el que se refugia durante la guerra, momento mágico en la película). Olga Kurylenko también está correcta en su papel de miliciana húngara alistada en el bando republicano.

Quizá la abundancia de personajes impide que tengan un mayor desarrollo de personalidad. O quizá Roland Joffé buscaba lo que ha logrado: una película técnicamente bien hecha, con un guión equilibrado y con buen ritmo, accesible a todas las sensibilidades, con una prometedora carrera comercial por delante -especialmente en EE.UU., donde supongo que no habrá prejuicios como son de esperar por estos lares, aunque no ha lugar a polémicas- y que tendrá el privilegio de ser el primer largometraje de ficción en retratar la figura de uno de los personajes más signficativos del catolicismo y de España en el siglo XX.

jueves, 6 de enero de 2011

Día de Reyes

Metido en el trabajo, en las ambiciones personales, en las prisas por hacer, por aprender, por crecer.

Navidad que obliga a dedicar días enteros a las compras.

Agobios quizá. Anatemas contra el consumismo, contra la paganización de las costumbres.

Descubre que el primor para elegir (diseñar) un regalo es comunión con lo trascendente. Al proyectarnos hacia otros nos humaniza, esponja nuestras almas.

La delicadeza en un envoltorio, un lazo bien hecho. Redimir el mundo. Epifanía de Dios a través de la sonrisa de un niño. Y de mis sobrinos.