lunes, 3 de octubre de 2011

Estampas romanas en el veranillo de San Miguel

Más de un mes sin venir a este blog a escribir. Muy mal.

Y el anquilosamiento hace que cueste ahora hasta hablar de los atardeceres sobre el Tíber, de las noches en el Trastevere, de lo bien que se reza en Roma (cómo inevitablemente el corazón universal, católico, se desborda a lo largo de ese racimo de iglesias, de arte sacro, de espiritualidad hecha pintura, escultura, música, arquitectura), de esos Rothko en gama pastel que son las paredes romanas, del adoquinado, yuxtapuesto y caótico como mi propia forma de expresarme aquí y ahora...

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Roma conoce tan bien sus encantos, es tan bruja, que te cobra 5 euros por una cerveza y todavía le ríes la gracia.

Ya dije a proposito de Nueva York (ciudad-amigo) que Roma es para mí la ciudad-amante. Me explayo: ciudad perfecta para ser turista. La ciudad en la que uno solo puede ser feliz, supongo. Un rostro urbano en el que los lunares son chispazo de bellezas y las disonancias armonía angélica. La ciudad con la que no me casaría, cuya convivencia no soportaría. Pero a la que me rindo devotamente cada vez que veo.

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Sábado noche. Campo dei Fiori. Un bullir de juventud, de turisteo, de chuloputismo romano (con qué gracia y donosura llevan los tíos sus hormonadísimos pechos, sus perfiles aquilinos, qué cracks). Tres chicas orientales que se hacen con toda seriedad su foto Nikon en medio del magma humano. Naturaleza muerta.

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Estuve a ver al Moisés. Hacía tiempo que no me pasaba por San Pietro in Vincoli. Impresiona. Pero por qué hay que verlo desde esa distancia, sin poder enfrentarse a su rostro iracundo, frente a frente. ¿Temen acaso que nos pegue un tablazo de la ley si nos aproximamos demasiado?

Tampoco recuerdo la última vez que estuve en Santa María la Mayor. No recordaba su grandeza. Su espectacularidad. Estuve en misa dominical. Digna, cuidada, piadosa. Faltaría más.

En esta ocasión, el Colosseo me resultó más impresionante e imponente que nunca. No sé por qué. Y las colas para entrar a San Pedro nunca me resultaron tan molestas, y fíjate que me he chupado unas cuantas.

3 comentarios:

Kañaman dijo...

Ya era hora de saber de ti!

Gabriel - paginas web dijo...

ahora que mencionas roma como me encantaria estar alli y conocerla jeje... ezcelente post amigo.

Anónimo dijo...

¿Desappeared blogger?we miss ´u