miércoles, 6 de julio de 2011

Tanto y tan calvo



Te recorres la ciudad y saboreas los paseos con la intensidad del observador solitario, a tu ritmo, a tu aire. Al día siguiente, acabas de rebote en una fiesta con vino y cerveza en la azotea de una casa del Lower East Side, charlando con unos valencianos que han hecho fortuna vendiendo muebles de diseño, con una libanesa que trabaja como diseñadora para Ralph Lauren, con un italiano que estudia en la NYFA después de ganar el Notodofest. Hasta un grupo de aficionados al jazz salido de no sé dónde toca para amenizar el acto.

Al día siguiente te levantas de resaca pero crecido, y entonces el día se convierte en un desierto en el que te arrastras solo y esperanzado, aguardando un correo, una llamada, más pendiente de la vida virtual -a este y al otro lado del Atlántico- que de la física. Great expectations. Ver a solas rodeado por una multitud los fuegos del 4 de julio.

Y entonces llegas al curso con toda la ilusión del mundo y en tu mismo grupo -te frotas los ojos, no te lo terminas de creer- hay una conocida actriz española.

Luego, te vas a cenar a una pizzería con otras dos compañeras demasiado jóvenes, una de las cuales oposita a convertirse en pesadilla insoportable. Te vuelves a casa otra vez un poco como así, melancólico.

¿Y mañana? O pasado. Seguro que algún episodio de camaradería con un nuevo colega, o una mirada sonriente intercambiada con una ninfa ligera que atraviese alguno de los desfiladeros de Nueva York, o la idea para una historia que se convertirá en una gran novela. Otro subidón para seguir disfrutando de una aventura. De la vida.

Ay, esa ansia de lo todo. Esa puerilidad de quererlo a todas horas.

Definitivamente tendré que hacerme al gin-tonic.

3 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Mmmm, no sé cómo interpretar estas líneas, si son un canto celebratorio o un lamento.. Yo creo que más lo primero, pero no desdeñes a la melancolía. Es parte del viaje y también un estímulo. Creativo. Gasolina. Y buen gintónic también, aunque a mí cada me cuesta más terminarlos. Pásate al bourbon.

abrazos

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ya soplarás quien es la conocida actriz. Mola estos aperitivos informativos q vas dando, previos a nuestro advenimiento granmanzanil.

Agus Alonso-G. dijo...

Ahí le has dado, amigo. Esto es parte del viaje, parte de esa purificación necesaria en cualquier rollo iniciático. Lo de la actriz lo dejamos para más adelante, jeje, si para cuando vengáis se apunta a la marcha.

Rafael Palomino dijo...

Es ineviable. A veces los Estados Unidos de Norteamérica se convierten en un auténtico tostoncillo, pero como todo el mundo guarda las formas uno llega a convencerse de que tiene que ser así y en paz. Conozco un doctor en Nueva York que se llama algo así como Jack Daniels muy apañao para sacar la cabeza del agua con una sonrisa.