viernes, 15 de julio de 2011

El cubro de Kubick

Me decía hoy náuGrafo via the social network que leyendo mi historias manhattenses -que no manhatteñas- se le había ocurrido que por qué no una novela destroyer, bueno no tanto, ácida, sobre la posmo. Dernidad, claro. Que tengo un estilo y que mi currículo de posmoderno antiposmoderno (o antimodernos, más bien, o antiposes, yo diría) podría dar para crear un personaje ad hoc (ad hog).

Me gusta la idea. Es algo que rezumaría por mis poros intelectuales y emocionales. Solo requeriría pulir, cortar, ¡podar! la bilis.

La historia podría comenzar con el personaje eligiendo una nueva foto para el perfil de Facebook y pensando una frase superingeniosa de la supersantamuerte para poner en Twitter. Luego mandaría unos correos electrónicos lanzando semillas a diversas gentes que puedan germinar en diversos planes de fin de semana. Por supuesto, habrá tiempo para dejar plantados (por aquello de las semillas) o para cancelar alguno de los planes. El menos gauyse de todos.

Sin más. Escuchando ese disco programático que para mi es The suburbs, se me ocurrió en un viaje a León, titular una novela Puzzled y vertebrarla con este álbum de Arcade Fire, que interpreto en mi laboratorio particular como una crítica a la (pos)modernidad.

Hace unas semanas los alumnos de la ECAC (escuela de cine de Catalunya) presentaban su Puzzled loves o algo así. Me han jodido el título. Aun así, me interesa esa idea del posmoderno como un ser fragmentado cada vez en más añicos, quiero decir, piezas, desvindulado... sé que esto no es excesivamente original, pero los mundos virtuales y su facilidad para hacer proliferar una multiplicidad de caras (una es la foto del DNI, otra la de Facebook, otra la de nuestra ficha para currar, otra la de Twitter...) multiplica esa fragmentación.

Cubismo posmoreno. O un cubo de Rubick sin resolver. Mejor. Con facetas que mezclan colores.

Control+Z. Ese es otro título fabuloso para una novela, hasta que alguien venga a robármelo. ¿Que es un título que envejecerá mal? Que me lean primero mis contemporáneos y ya hablamos.

Inventemos, eso sí, una post-cualquieridad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yeah! I like it mate.