miércoles, 4 de mayo de 2011

Mes de libros

Creo que he contado alguna vez por ahí, en este desvencijado blog, que mi experiencia lectora es febril, sin virtud ninguna, concupiscente, nada templada. Esto es, que leo a impulsos. Puedo estar un mes sin leer apenas, enredado en series de televisión y películas, y de repente llega este mes de abril, por ejemplo, y me arranco compulsivamente a leer. Más aún, a comprar.

El día del libro ha sido para mí decenario en el que he aflojado de mi bolsillo cerca de 90 euracos en literatura. (El precio de los libros es desorbitado, pienso. Perogrullando.)

El primero de la lista ha sido la última novela de Javier Marías, Los enamoramientos. Es la segunda que leo de Marías, en otra ocasión hablé de Corazón tan blanco.

La historia tiene tensión interna, la prosa fluye y ambas cosas me van llevando con velocidad por la lectura. Pero asisto desde fuera a lo que narra y las disquisiciones sobre amor y muerte me resultan inauténticas, como anillos de humo, filigranas, hechos como excusa para reflexiones ni agudas ni deslumbrantes.

El segundo libro leído es Ricardo III, drama de Shakespeare unido a Marías en ese verso repetido, que tañe en las conciencias de los enemigos del giboso: "Mañana en la batalla piensa en mí".

Gran drama del que recojo dos frases: "¡La conciencia es una palabra de cobardes/inventada para infundir temor en los fuertes!" (Ricardo III) "La conciencia de cada hombre vale/mil hombres contra el vil homicida" (Oxford).

El tercero de la lista ha sido Apenas sensitivo, de Andrés Trapiello, la 17ª entrega de los diarios que agrupa bajo el calificativo de "novela" y con el nombre de Salón de pasos perdidos. Con este son ya más los que he leído de la serie que los que me faltan. Nueve de diecisiete.

Ángel Ruiz habla de él en su blog y redacto mis apuntes en base al comentario que dejé en su entrada.

Una de las quejas que tenía contra las últimas entregas del Salón era que le sobraban páginas. Ahí comparto la opinión de José Luis García Martín, al que recuerdo hace tres años defendiendo codo con codo con Trapiello que él -JLGM- sería el mejor editor de su Salón.

A Trapiello parece haberle hecho mella esa crítica y Apenas sensitivo es mucho más delgado que las entregas inmediatamente anteriores. Pesa en el ánimo del Trapiello editor (2010) -no el Trapiello protagonista (2003)- una carta de X (Ángel lo identifica con Jordi Gracia) llegada desde 2009 -me gustan esos juegos con el hecho de que los diarios se publiquen más de un lustro después de sucedido lo que narra.

En esa carta, X, que meses antes alababa públicamente el empeño del Salón, "urge" a Trapiello a "cerrar el proyecto para preservarlo".

Confieso que a ratos he tenido la misma impresión de ese X, sobre todo en la primera mitad del libro, en el que -quizá por el peso de esa carta- me falta en Trapiello la frescura y la poesía que es uno de sus sellos de identidad. No sé si ha cambiado el Salón o he cambiado yo. Con Troppo vero (al que considero que le sobraban decenas de páginas, especialmente de bilis) disfruté mucho más.

Puede que tenga que ver el hecho de que el Trapiello que conocimos hace 21 años también ha cambiado. No en vano, buena parte de Apenas sensitivo -sobre todo esa primera parte- se hila en torno a los viajes de promoción de la novela premiada en el Nadal. Trapiello se empeña en que no es parte del establishment cultural, pero me temo que eso no es cierto.

Quizá no está en el grupete de rancios que se creen el sanedrín de la literatura española -arracimados (casi) todos ellos en torno a El País-, pero ganar el Nadal no es precisamente ser un outsider, al menos desde hace unos años. Trapiello tiene ese sentido común (y los enemigos) que colocan a un intelectual español de izquierdas fuera de esa secta complaciente que domina y ahoga el establishment cultural español. Pero eso no le saca del primer plano de la "vida cultural" que de algún modo le desagrada.

Aun así, la obra de Trapiello sigue siendo de lo más interesante con diferencia en el panorama castellano de los últimos lustrso. He dicho.

En la segunda mitad de Apenas sensitivo me he encontrado más al Trapiello poeta que tanto me gusta de sus diarios. El de las ideas agudas y la descripción hermosísima, entre coloquial y elevada, de las cosas, y sobre todo de la naturaleza (también la humana):

En cuanto pude, me fui a un lugar retirado frente al Cantábrico. Allí estuve un buen rato, solo, mirando el mar, sentado sobre una piedra. No pensaba en nada y pensaba en todo. En la vida, que le trae y le lleva a uno como un pecio. Esa inmensidad, la visión del mar y el perfume del yodo marino y el de los pinos, le tonificaba a uno tanto que los pensamientos parecían llegar ya medidos y rimados, pino con cristalino, mar con rimar y yodo con todo, quiero decir que el perfume rimaba con todas y cada una de las cosas, porque envolvía delicadamente el paisaje en papel manila"

Me gusta, también, su inclasificable visión de la realidad político-cultural española que hace que ese sanedrín pretendidamente vanguardista -pero mohoso hasta las trancas- le vea como un conservador y un casposo:

Cierta izquierda española, y aun diríamos que cierta izquierda del mundo, en tanto que heredera de la Ilustración, se diría que cree tener el monopolio de la cultura. Sin embargo, hace muchos años que han malbaratado su herencia, y su descrédito les equipara a los antiilustrados. Su vida, su tren de vida y sus prácticas se diferencian poco o nada de la vida de tantos de derechas, pero miran a estos con un gesto de superioridad en verdad ridículo, inaceptable"

Leo estos días The curious incident of the dog in the night-time. Más por practicar inglés con un libro accesible a mi nivel que por inclinación literaria. Me espera El día del Watusi, de Francisco Casavella, recomendación y venta del librero de la Independiente de Madrid, que supo colocármelo en plena noche de los libros, aprovechando mi embriaguez y mi depresión tras el 0-2 del Barça al Madrid.

4 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Gracias: es muy interesante lo que dices sobre T. aquí, ahora que has podido elaborar aquella respuesta rápida en mi blog.
Mañana pongo un vídeo de una conferencia suya muy interesante

Agus Alonso-G. dijo...

Por cierto, que me encargué de recopilar recomendaciones para los días del libro entre libreros independientes.

Los resultados, aquí: http://www.rtve.es/noticias/dia-del-libro/2011/

el náuGrafo dijo...

Muy cuco el librero, un poco más y te vende a su madre, jajja.

PUes yo creo q voy abandonar a Trapiello en la página 50. Como le dice alguien en su carta, creo que esos diarios han perdido un poco su razón de ser, su gracia inicial. En cuanto un proyecto se institucionaliza, creo que ya ha muerto.

Ingrid dijo...

Pues yo me perdí el Día del Libro porque en Zaragoza decidieron que no era nada pero nada apropiado celebrarlo el día 23 (Día del Libro y Día de San Jorge) y que mejor lo adelantaban... ¡una semana!

No te tortures. Y no critiques el precio de los libros :-P

Besos