viernes, 27 de mayo de 2011

Hubiera querido decir...

Iba a citar a Pseudópodo para justificar otra larga ausencia en el blog y me doy cuenta de que su Por qué llevo 23 días sin escribir en el blog es casi exacto en la duración de mi ausencia.

Es más fácil y comodón hacer microblogging en Twitter, no necesita uno ser muy profundo y los que te leen y te siguen suben como la espuma, la compensación emocional para el ego es intensa. Efímera, superficial, pero intensa.

Me hubiera gustado hablar aquí de Casa de muñecas, en el montaje dirigido por Amelia Ochandiano en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Me gustó la escenografía, el segundo acto, la interpretación de Silvia Marsó como Nora cuando mostraba el lado contenido del personaje, no el de la niña cascabelera, me gustó la comodidad de las butacas del teatro. No me gustó el final, el parlamento final de Nora a su marido quiero decir, porque me pareció obvio, que explicaba lo que ya habíamos estado viendo, demasiado pedagógico (y eso es original de Ibsen, creo), no me gustó la interpretación de Roberto Álvarez, no me gusto el histrionismo de la Marsó cuando se ponía histriónica. Hermosa noche de teatro, en cualquier caso.

Me hubiera gustado hablar de Fuga, por seguir con el teatro. Comedia de Jordi Galcerán (El método Grönholm) dirigida por Tamzin Townsend donde destaca una imponente Amparo Larrañaga, construyendo a una creíble vallecana sin pasar la línea de la caricatura o el tipo. La comedia, todavía en cartel, es muy entretenida.

Hablando de cine

Me hubiera gustado hablar de películas: Midnight in Paris -ayer mismo-, de lo mejor de la cartelera y de lo mejor del Woody Allen de la última década, y aun así bastante esquemático y con un discurso quizá agotado. Muy entretenida y entrañable, eso sí. Y Owen Wilson -otro- haciendo de Woody Allen. Precisamente hace unos días veía Annie Hall, y quizá no hay tanta diferencia estilística entre aquel Allen y éste, pero han pasado 30 años y tropecientas películas, y el discurso, de puro repetirse, algo se ha desgastado, digo yo. Ay, gran Woody, si en lugar de hacer una peli al año te dieses más tiempo para pulir los guiones...

Secretos y mentiras, que volví a ver 15 o por ahí años después, y que me encantó de nuevo, ahora con más comprensión, supongo, aunque solo sea porque uno en este tiempo ha acumulado algunos costurones en el alma y puede entender mejor que la vida, oye, a veces la hacemos muy complicada. Me sorprendí molestándome por lo que me pareció un exceso de banda sonora en momentos que me pedían desnudez, silencio. Música fuera.

Thor, con la que en su simplicidad pasé un buen rato, gafas de 3D y altavoces a todo trapo incluido.

Y un díptico de películas imperfectas a su modo pero que se complementan a la hora de tratar de explicar la crisis financiera y alimentan el debate, empujando a reflexionar: 1) el documental Inside Job, (injusto) Oscar al mejor documental este año, un intento (a ratos demagógico, pero se entiende) de poner sobre la mesa las causas de la crisis financiera, quiénes fueron sus responsables, cómo siguen gobernando y tomando las decisiones y cómo, por lo tanto, el poder político está vendido al poder financiero, y 2) The company men, película menor, pero que completa la visión de la crisis al recordarnos que la crisis no la provocó solo al avaricia de los tiburones financieros, sino la avaricia de la clase media que quiso vivir por encima de sus posibilidades, o mejor, que vivió endeudado como si hubiesemos llegado a un paraíso liberal donde reina siempre la prosperidad.

La #spanishrevolution

Me hubiera gustado aquí haber hablado también de la #spanishrevolution y de que es una de las muchas posibles expresiones de un estado de opinión, que se manifiesta en un magma de desazones, un hartazgo ante la deriva de este despotismo blando que es la democracia tal y como la concebimos actualmente. Esa revolution en la que creo no es la acampadasol -que ha terminado ramificándose en parque temático del perroflautismo y de un izquierdismo trasnochado-, pero sí las decenas de miles de personas de muchas edades, ideologías y condiciones sociales que nos manifestamos esos días.

¿Que si hubiera gobernado el PP esto se habría expresado como revuelta contra el Gobierno yno contra todo un sistema? Puede ser. Pero no voy a entrar a una disputa de trincheras, no voy a criticar esa expresión de hartazgo frente a unos poderes que incluyen a partidos políticos, sindicatos e incluso grandes medios de comunicación -bien alineaditos en la correspondiente trinchera, ellos mismos bipartidistas en su adhesión ideológica a siglas y personas-, no voy a dejar de ponerme junto a chicos con rastas y un discurso ramplón porque haya muchas cosas que no comparto con ellos. Porque eso es precisamente lo que hay que cambiar, esa confrontación, esa división institucionalizada. El dualismo. Un dualismo a ratos negociado para repartirse el poder, la pasta, los jueces, las ayudas, la publicidad...

Claro que una generación joven tiene que protestar a su modo por los defectos que ve en el mundo en el que vive, y es lógico que culpe de esos problemas, lo que considera anomalías, a la generación precedente. En cualquier proyecto es necesaria savia nueva, ojos renovados, que miren las cosas sin la rutina y el acostumbramiento lógicos en el que vive en un mundo que de algún modo él ha configurado y le ha configurado. Es natural.

Y es natural que la generación precedente se defienda desde el conservadurismo, tratando de desautorizar a los jóvenes, sus modos, su falta de concreción... Yo me he alegrado de que la #spanishrevolution no haya cuajado en un corpus ideológico concreto porque seguramente habría sido tomado por un neoizquierdismo que ha fracasado antes que el neoliberalismo que parece ser el demonio, la caja de Pandora, como si la inviabilidad del Estado de bienestar actual no fuese culpa de la socialdemocracia (en la que yo me encuentro muy a gusto, por cierto).

Sueño -espero que no en vano- con que lo vivido estos días cuaje de mil formas diferentes en propuestas políticas, económicas, culturales, artísticas, educativas (ay, madre, poco se oye hablar de este tema, el más grave de todos en un país que pretende ir hacia un modelo productivo basado en la I+D, qué risa tonta)... Que por lo menos intentemos, primero en nuestras vidas, luego en el conjunto de la sociedad, que las cosas sean un poco mejores.

Por concluir. Leí la tierna y a ratos cruel -infantil en buena medida- The curious incident of the dog in the night-time. Me he lanzado ahora a Manhattan Transfer, de John Dos Passos, para conocer esa isla en la que si Dios quiere viviré un mes y medio este verano...

Y ya. Por ahora

3 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Amigos Agus, este post es como un refrito de microbloguins. No vale. Echamos de menos al Agus que coge un tema, lo desarrolla, se opina, se discrepa o no, y tan a gusto.

He dicho.

; )

Ingrid dijo...

Eso.

Anónimo dijo...

one month later...