domingo, 27 de febrero de 2011

Recapitulando (y pontificando)

Es temporada de Oscar y toca ver mucho cine.

Valor de ley es una película técnicamente bien hecha, con buen reparto (aunque tampoco me parece excepcional: Jeff Bridges hace del personaje que siempre hace últimamente, Hainlee Steinfeld muy bien pero a ratos me parece sobreactuada, Matt Damon correcto), pero me parece que no aporta nada al western ni al espectador (ni siquiera es especialmente entretenida).

The fighter es una película que, aunque llena de clichés de cine de competición y boxeo, se ve con mucho agrado. El reparto lo hace taaaaaan bien, que la calidad de la película se multiplica gracias a ellos. La misma película, exactamente, con otros actores, sería mediocre. Lo cual me hace pensar una vez más en la mediocridad del nivel medio de los actores españoles.

Los chicos están bien es una comedia familiar con un buen reparto (me quedo con Mark Ruffalo y Annete Bening) pero que no merece ser una de las claras nominadas al Oscar en un año de mucha calidad. No le llega a los zapatos a una Juno ni, mucho menos, a Pequeña Miss Sunshine, genealogía cinematográfica en la que parece querer inscribirse. Pretende ser típica-comedia-independiente-sobre-familia-disfuncional, pero acaba siendo una entretenida historia llena de glucosa made in Hollywood en la línea de Robin Williams.

Winter's bone es una película notable. Ambientada en un profundísimo Misuri, lo que más me gusta de ella es: 1)la capacidad de mantener tu interés con una peripecia muy liviana, basada fundamentalmente en el progresivo desvelamiento de algo terrible que desde el primer momento pesa sobre la historia; 2)una realización no muy novedosa, pero poética en el justo grado y con una fría fotografía que parece natural pero uno supone trabajada y 3)de nuevo, un reparto que lo borda, sobresaliendo los dos nominados: la enorme Jennifer Lawrence y el enorme John Hawkes.

127 horas tiene dos grandes méritos: lograr mantener un cierto interés en el espectador casi ininterrumpidamente durante hora y media (aprox) y transmitir algunos momentos poéticos (sensaciones de un hombre solo y atrapado ante su muerte) y alguno cómico en una situación aparentemente triste y gris. A partir de ahí, no me gusta el cine de Danny Boyle, que me parece un continuo videoclip bastante superficial y, eso sí, muy luminoso y visualmente impactante. Y para talento encerrado, el de Buried.

Animal Kingdom. Interesante, aunque no termina de ser un producto bien acabado, para mi gusto. Impresionante, sí, el personaje odioso y odiable que tan bien interpreta Jacki Weaver de madre desalmada y amoral, menos maternal que patriarcal en el sentido criminal de la palabra.

Cisne negro la veré en un rato, pero aprovecho para volver a recomendaros La red social, esa obra maestra que la historia del cine guardará entre paños, y El discurso del rey, una muy buena película que parece ser que robará injustamente el protagonismo a La red social. Ha sido este, sin duda, un gran año en Hollywood.

He leído estos días Aguirre, el magnífico, regalo de mi amigo náuGrafo. Manuel Vicent nunca me ha interesado demasiado y no me volverá a interesar, aunque el libro lo he leído rápido (gracias, náuGrafo) porque me interesa toda esa época próxima del tardofranquismo y de estos primeros balbuceos de la democracia en los que todavía nos encontramos, creo.

Me venían muchas reflexiones mientras leía esa obra que dice ser una biografía del último duque de Alba, pero que no es más que un retrato hecho a retazos perezosos y deslavazados de un personaje curioso, que me resulta desagradable en todo momento y que es -me da la impresión- arquetipo de una España concreta y compleja: la de esos niños de papá crecidos en ambientes católicos y más tarde constructores de una izquierda política y cultural que ha dominado el panorama en las últimas décadas y que se ha incrustado perfectamente en un sistema que les ha engordado y del que se han lucrado.

Por un lado, me resulta especialmente desagradable esa generación por lo que tienen de autoproclamados salvapatrias (a su modo), de creerse moralmente superiores por intelectuales y modernos cuando su intelectualidad y modernidad -que es la que todavía reina ahora en España- es provinciana, por su autocomplacencia.

En este sentido es increíble que Vicent, cuando hace recuento de la trayectoria de la España democrática hable con desprecio de los votantes del PP, como si todos los que votamos a Aznar hubiéramos sido pijos del barrio -como de hecho sí lo fue buena parte del progresismo de la transición- y no gente harta de la España corrupta y caciquista del PSOE de González que trató el país como si fuera su cortijo.

Por otro lado, es triste que el catolicismo español (¿solo español?) fuese tan poco plural y abierto que llevase a la apostasía y al abandono de la religión a tanta gente aspirante a y de la modernidad. Mucha naftalina había (y todavía hay) en el ámbito católico español.

He dicho.

15 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Me alegro que te suscitara sensaciones y aprecio el gesto de leértelo, en unos tiempos en que un libro puede darse por feliz de haber sido elegido entre la marabunta de competidores editoriales.

Por aquello de ver cómo acometen otros autores la biografía te lo regalé; también se aprende no-haciendo o con los errores de otros.

abrazos

el náuGrafo dijo...

El otro dia leí precisamente, en un blog habitual y amigo, un comentario no muy benedicente tampoco con el Aguirre de Vicent.

http://elangulo.blogspot.com/2011/02/aguirre-el-magnifico.html

Agus Alonso-G. dijo...

Pues sí.

La verdad es que leí el libro, como ya dije, con rapidez y ganas, así que se agradece el regalo.

Vi Cisne negro y me dejo pensativo. Todavía no tengo claro si me gustó mucho o simplemente me cautivó su ritmo.

Anónimo dijo...

A mi la red social me parece una pelicula manifiestamente sobrevalorada. Está bien narrada, es agil, actual y tiene buenos diálogos, pero eso no la convierte en una obra maestra: es solo una película correcta. No es innovadora, y no conmueve,alienta, inspira, consterna o eleva, como yo exijo a una obra maestra. Los caracteres son, por otro lado, planos y carentes de todo hálito espiritual. Por otro lado, me parece muy condescendiente, en el fondo, con su protagonista, y buena prueba de ello es su escena final, tanto el diálogo con la abogada junior como el plano postrero con el laptop. Creo que el interés desmedido por este film solo se explica por la propia difusion de facebook y la morbosa curiosidad que lo ha hecho posible, ahora proyectada sobre la historia de su creador.

Agus Alonso-G. dijo...

He visto tres veces 'La red social' en el cine y lo tengo claro: la película que más me ha gustado del año.

No entiendo a qué morbosa curiosidad te refieres, anónimo. A mí Mark Zuckerberg y Facebook en sí me la pelan. Lo que me fascina de esta película es que es la brillante narración de una historia interesantísima. Diálogos, personajes, música, montaje, interpreetaciones... No encuentro algo que no sea redondo en ella. Encima, nos habla del cambio que se esta produciendo en nuestra sociedad, nos habla de nuestro tiempo y nos ayuda a entenderlo mejor.

Lo que tú llamas condescendencia yo lo llamo la grandeza de un narrador que no hace juicios simplones de sus personajes.

http://www.agusalonso.es/2010/10/la-red-social-de-david-fincheraaron.html

Anónimo dijo...

Pues yo creo que si es condescendiente: los hechos de Zuckerberg son poco defendibles: se apropia de una idea ajena y engaña a sus titulares haciéndoles creer que trabaja para ellos (e impidiendo así que puedan encontrar a otro que lo haga, en vez de decirles, claramente que no le interesan) mientras procura tomarles la delantera y luego traiciona a su primer socio y le deja tirado. Sin embargo, el guionista edulcora estos hechos: los engañados son unos elitistas bobos y condescendientes que le tratan con displicencia y cuya fe en códigos de honor (la de uno de ellos) es ridiculizada; en cuanto a su amigo, es reflejado como un gestor poco dotado que, además, comete el primer acto de traición (porque antes ya nos han dejado claro que si Parker se pasa por la casa de Zuckerberg es por pura casualidad). Y la escena final es el remate: las sospechas que apunta la junior quedan ya marcadas como falsas y, además,Zuckerberg tiene su Rosebud en forma de primer amor (tiene corazón no es un desalmado como Parker, aunque siga sus consejos y se ponga por encima de todo) . Es difícil hacer un relato más amable con tales hechos de partida.
Las interpretaciones, a salvo la de Timberlake, son francamente discretas(me niego a creer que las personas, no los personajes, sean tan planas y superficiales). En cuanto a lo demás (lo de entender el mundo, etc) no solo es opinable, sino que nunca ha definido la maestría artística, creo yo.
Lo de la curiosidad era predicable de la generalidad, pero obviamente admite excepciones.

Agus Alonso-G. dijo...

"En cuanto a lo demás (lo de entender el mundo, etc) no solo es opinable, sino que nunca ha definido la maestría artística, creo yo"

No comment.

Anónimo dijo...

No comment es una observación tan elocuente como reveladora del carácter de su autor . Ok: punto y final. El presupuesto de todo debate es el respeto al contradictor. Pido disculpas si he faltado, aunque no creo haberlo hecho. En todo caso, el tiempo dará y quitará razones.

Agus Alonso-G. dijo...

No has faltado a nadie, anónimo. No suelo terminar un debate con "no comment" y tienes razón en que hay que respetar al oponente en un debate, pero no tenía tiempo.

Afirmar que el valor de una obra de arte para explicar el mundo en el que se ha elaborado nunca se ha tenido en cuenta para valorar los méritos artísticos de esa obra me parece a mí negar algo obvio.

Considero que es negar uno de los elementos más importantes de una obra de arte, especialmente en las obras narrativas.

Tenemos concepciones diferentes sobre el arte, vaya. Y siento no tener tiempo para explicarlo con más detalle. Como tú bien dices, el tiempo pondrá a cada obra en su sitio.

E. G-Máiquez dijo...

Magnífica reseña de Aguirre. Te debo otra. Abrazos.

Anónimo dijo...

...

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Carta/Manuel/Vicent/elpepiopi/20110320elpepiopi_4/Tes

...

alejandro dijo...

Partiendo del hecho de que a mi personalmente sí me gustó la Red Social y la considero, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del año, creo poder darle la razón a anónimo (el del debate). Es excederse en el entusiasmo mediático conceder a la Red Social el título de obra maestra. La banda sonora es correcta pero evidentemente sobrevalorada (ninguna de las melodías son especialmente sobresalientes y desde luego no es una de las mejores bandas sonoras de la historia), los temas que trata han sido objeto de numerosos análisis en otras películas (muchas de las cuales son mejores), las interpretaciones carecen de la brillantez de otras verdaderas perlas del cine (no creo necesario ponerte ejemplos por su palmaria evidencia). Una obra maestra debe ser capaz de inspirar, conmover, alentar... todo ello es verdad, y desde luego la comprensión del mundo no constituye un valor pura y netamente artístico, no en mi opinión. No se ha de buscar donde no hay; la Red Social es una buena película, entretenida y recomendable para el tiempo de ocio, una de las mejores producciones cinematográficas del 2010, merecedora de los premios oscar que recibió y que cumple todo los requisitos para ser un éxito entre la crítica y el público, tantas veces dispares. Pero este éxito no es eterno, el aurea místico que rodea a una obra, tan buena como prescindible, se disipará y con el paso del tiempo comprobaremos que elevarla al Olimpo de la historia del cine junto a películas como Ciudadano Kane, Qué bello es vivir, Cantando bajo la lluvia (cuyo valor no radica precisamente en ser una metáfora del paso del cine mudo al sonoro, dicho sea de paso en relación a lo de la comprensión del mundo como valor artístico)... es sin duda una osadía debida a la falta de perspectiva a la hora de enjuiciarla y una exigencia del público cada vez menor acorde a la mediocridad de los tiempos que corren (mediocridad que sin duda queda plasmada en la película). Y desde luego el protagonista es tratado con inusitada benevolencia dadas las premisas de las que parte la narración, que pertenecen a la realidad y no se pueden cambiar; sin duda con el material de partida alguien que hubiera querido hacer daño a Mark Zuckerberg habría hecho una película infinitamente más dura.

Luego me parece que, pese a ser una buena película y haberme gustado bastante, es sobrevarolarla manifiestamente el elevarla a una categoría, la de obra maestra, que a tan pocas películas corresponde. Pero cada año debe de haber "una obra maestra" para el público, y la del 2010 fue la Red Social.

Agus Alonso-G. dijo...

Siento que mi mediocridad que no exige demasiado no me permita hacer juicios acertados sobre el arte contemporáneo. Menos mal que tu profundidad, sabiduría y prudencia sí te hacen capaz de esa "osadía". Tú, mirada divina, no necesitas perspectiva.

Podemos abandonar nuestro juicio en ti y saber ya que 'La red social' no será considerada ¿dentro de cuánto? obra maestra... supongo que por gente a la que tú consideres capacitada para juzgar. Es decir, aquellos que no juzguen 'La red social' como la obra maestra que a mí me parece que es.

La capacidad de explicar el mundo avalora una obra de arte, especialmente cuando hablamos de una narración, de la creación de un mundo. Aquella obra hermosa y técnicamente bien realizada que tiene ese valor es superior que una que no lo tiene. Lo es para mí, desde luego, que es de lo que va este blog. Las obras más importantes de la historia del arte tienen ese elemento en común.

Por otro lado, la cuestión de la benevolencia sobre la fiugra de Mark Zuckerberg... Leí a John Gardner un sabio consejo para el narrador: no debe juzgar a sus personajes (la idea no es textual).

Los mejores narradores son los que son capaces de entender la mediocridad moral e intelectual de otros y al retratarla, aun condenándola en su fuero interno -Aaron Sorkin no es que haya elogiado precisamente a las personas en que se basa la película- no se quedan en juicios y análisis simplones que impiden profundizar de verdad en las complejidades del alma humana.

Un artista que utiliza su talento para "hacer daño" a alguien con una obra de arte, como tú crees que se podría haber hecho en este caso (¿se debería?), tiene de entrada mi desprecio. Es rebajar el arte a panfleto o propaganda, a vil herramienta para satisfacción de los apetitos más bajos, en este caso la envidia o la ira. Una obscenidad.

En cuanto a que "los temas que trata han sido objeto de numerosos análisis en otras películas (muchas de las cuales son mejores)", los temas de cualquiera de las que tú consideras obras maestras del cine ya han sido tratadas numerosas veces antes que ellas.

alejandro dijo...

Por la virulencia de tu respuesta noto que no me debí de expresar adecuadamente, no pretendía herir a nadie. Lo único que quería decir es que la película tiene buen ritmo, capta la atención fácilmente, sus diálogos son ágiles... en definitiva es una buena película, pero por ello no creo que deba ser considerada una obra maestra ipso facto, es necesario un poco de perspectiva que ponga cada película en su sitio. Evidentemente yo creo que el tiempo demostrará que no es la gran obra maestra que se dice que es, por mucho que a mi, insisto, me haya gustado; obra maestra es un título que en mi opinión le queda grande. Pero no niego a nadie la opción de pensar lo contrario ni descalifico su opinión por ello, pues es la base de una discusión (además esta pretendía ser amistosa) respetar al adversor y partir del convencimiento en lo que se dice pero también concebir la posibilidad de estar equivocado. Dicho lo cual, de mi escrito no debes colegir que piense que el director debió tener en la crítica a Mark Zuckerberg su principal objetivo a la hora de rodar la Red Social; simplemente digo lo innegable, y es que de las muchas versiones que los mismos hechos pudieron tener en la gran pantalla, esta es sin duda la más dulce para el protagonista. Finalmente, con respecto a la mediocridad de los tiempos, no era una referencia a tí ni a nadie particularmente, Agustín. Simplemente es curioso observar como proliferan últimamente de manera incontrolada las "obras maestras", tal y como las llaman los críticos, en todos los ámbitos de la cultura: literatura, arte, cine... Y la historia nos demuestra que no hay tantas "obras maestras" así que muchas de las que se presentan ahora como tal no deben de serlo realmente. Y creo que la Red Social no lo es, eso es todo.

Por otra parte soy consciente de que las películas citadas abordan temas ampliamente tratados con anterioridad, pero la cuestión no estriba en el tema tratado en sí, sino en la forma en que se hace, y creo que las películas nombradas son insuperables en ese aspecto (especialmente "Ciudadano Kane", y a quién no se le ha escapado una lágrima con "Qué bello es vivir") aunque ello no es más que una opinión personal. Centrándonos en la Red Social, destacas que nos ofrece una visión certera del mundo contemporáneo y yo digo que, si bien es cierto, no es un valor en sí mismo, porque esa misma visión nos la proporcionan otras películas que, si son mejores o perores compartiendo una misma temática, debe haber algo que las diferencie de la Red Social; ese algo es en definitiva la vara de medir artística, que trasciende ampliamente el tema tratado por una película. Me despido no sin antes disculparme si de algún modo herí a alguien, desde luego no era esa mi intención. Un saludo, y felicitaciones por el blog.

Agus Alonso-G. dijo...

Siento mi virulencia, Alejandro. Las horas de la respuesta y que soy un poco rogulloso-apasionado-fanático a veces.

Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Y puede que tengas toda la razón en el abuso que hacemos de la expresión "obra maestra".

Saludos coridales y siento, de veras, la virulencia. Exceso de susceptibilidad que ahora me avergüenza un poco.