lunes, 31 de enero de 2011

Sobre familia

En eso de la familia, como en lo de andar con los dos pies hacia adelante. Me declaro tradicional.

11 comentarios:

Nicolás Fabelo dijo...

¿Por qué te declaras tradicional a este respecto?: ¿por mera rutina?, ¿por una cuestión estética?, ¿por un dogma religioso?... ;)

Agus Alonso-G. dijo...

Por lo mismo que por andar con los dos pies hacia adelante. Ay, Nico... Por un dogma religioso, eso seguro que no.

Agus Alonso-G. dijo...

;)

Nicolás Fabelo dijo...

Agus, andar con los dos pies hacia adelante es a todas luces funcional (eficazmente adecuado a sus fines) para bípedos implumes con los ojos situados delante de la cara. Por eso no es una analogia válida la que haces, a mi juicio... Desde luego, el matrimonio gay no es funcional desde el punto de vista de la procreación (aunque las nuevas tecnologías ya están desmintiendo incluso esto). Pero la familia no es sólo procrear, también hay matrimonios convencionales (hombre-mujer) con niños adoptados que son muy felices.
No es que yo venga a defender el matrimonio de personas con animales o el matrimonio-trío o cuarteto, como dirían en Intereconomía, sino que me pregunto: ¿por qué no admitir asociaciones afectivas libres de personas que no causan daño a terceros?...

Agus Alonso-G. dijo...

Lo que quiero decir es que hemos llegado al punto de que hay que explicar algo que me parece evidente, de sentido común. En ese sentido me vale la analogía (seguro que no en muchos otros sentidos y matices).

De verdad que al decir que el modelo de familia es el de un matrimonio con hijos no pretendo despreciar ni a las parejas sin hijos, ni a las personas individuales con hijos, ni a las relaciones afectivas de otro orden. Ni estoy diciendo -no al menos en este caso- que los miembros de un matrimonio sexualmente complementario con hijos sean mejores padres o personas que otros modelos convivenciales. Hay multitud de ejemplos que lo contradicen. (Pero no seamos idílicos: faltan datos rigurosos e imparciales que nos den pistas sobre las consecuencias para los niños de vivir en modelos convivenciales en los que falte el modelo femenino o el masculino.)

Simplemente que el léxico y el derecho, contra lo que nuestro tiempo cree y practica, es algo bastante serio, que no debería regirse por la voluntad caprichosa del legislador o de la moda ideológica del tiempo. La legislación sobre matrimonio (y su denominación) tiene un sentido, la protección (o la simple expresión) del ámbito natural en el que los seres humanos vienen al mundo.

Y las nuevas tecnologías no cambian esa realidad, aunque la fuercen y hagan más difícil acceder a una realidad tan evidente como que el ser humano es fruto del encuentro entre un gameto masculino y uno femenino, y que esas realidades -masculina y femenina- se corresponden con dos modos de acceder al mundo -dos sensibilidades- que expresan todo lo que el ser humano es. Las consecuencias a partir de ahí me parecen, sinceramente, evidentes. Más allá de devenires de la vida, disfunciones o inclinaciones.

Sinceramente, ¿tu desearías que a tu hijo le faltase uno de los modelos masculino o femenino? Es más, ¿tú le pondrías en un ámbito de relaciones afectivas homosexuales, que significa -no seamos ingenuos- marcarle un modelo? ¿Tú crees que es deseable empujar a un niño a ese modelo? No digo que si un niño tiene esa inclinación haya que machacarlo o dejarlo de lado. No, por Dios. Sólo hago esa pregunta: ¿Tú querrías que el modelo de familia para tu hijo, para cualquier niño, sea una relación convivencial que no sea su padre y su madre? y no me digas "mejor eso que con padre y madre que se peguen", porque eso es demagogia, ya que no pertenece a la esencia del debate. Claro que yo prefiero un niño en un ámbito de paz y la mayor armonía posible, pero eso es otro nivel de debate.

Que haya asociaciones afectivas libres de personas (algo que yo respeto sin repugnancia, como bien sabe la gente que más y mejor me conoce) no significa que haya que incluirlo en la legislación sobre matrimonio. Ni excluirlo de la legislación tampoco, ojo.

Se puede usar la palabra familia como analogía, como metáfora. Pero como analogía y como metáfora, no como realidad. Si un grupo de personas convive y crecen juntos entiendo que se llamen entre ellos familia. Pero las excepciones no pueden, no deben, marcar el contenido de un concepto ni por lo tanto la ley sobre ese concepto, sobre todo cuando hablamos de las células básicas con las que se construye el organismo social.

Pepe dijo...

Yo creo que los niños necesitan amor. Amor y dedicación. Seré demagógico, pero si es verdad que la familia está en crisis y los niños más desprotegidos que nunca, no es por la regularización de las parejas homosexuales precisamente. La gente se divorcia y tiene a los críos de un lado para otro. La gente tiene que pagar hipotecas y deja a niños de 6 meses (o menos) en guarderías de 9 de la mañana a 6 de la tarde (o más). Y así. Y desgraciadamente estos no son hechos aislados que contradicen la norma: son, cada vez más, la norma. ¿Por qué no un debate sobre el sistema económico que tenemos que obliga a dejar a los niños en instituciones jornadas enteras? ¿O sobre la escala de valores de algunos que prefieren irse de vacaciones solos para que los niños no den la lata? Tener un padre o dos, o dos madres, o una madre y dos padres no es problemático en si mismo: el problema viene cuando no pueden/quieren ocuparse de sus hijos. Que cada palo aguante su vela.

Agus Alonso-G. dijo...

No, no creo que seas demagógico, Pepe. Estoy completamente de acuerdo en que culpar al matrimonio homosexual de la crisis de la familia es un error. Lo que tú dices de divorcios, estrés, etc., es el principal problema para la familia. Sin duda. Pero no creo que sea cierto eso de que el hecho de que el niño crezca en cualquier relación convivencial (comuna, orfanato, padre viudo, una relación heterosexual violenta...) no es indiferente.

I. dijo...

Sabes que en este punto diferimos (mi postura es la de Pepe), pero precisamente por el respeto (y el cariño) que destilan todas tus opiniones, incluida ésta, es por lo que es un verdadero gustazo tenerte como amigo.

Agus Alonso-G. dijo...

Lo sé, querida I., y al escribir cosas como estas tengo a amigos como tú en la cabeza para ser consciente de que hay que tener mucho cuidado con lo que uno dice.

Creo que no hay experiencia de tolerancia más bella como la del que pone rostro, carne, sonrisa amigos a las ideas con las que uno difiere. y este es el caso.

Un cariñosísimo abrazo.

J. Velasco dijo...

Muy de acuerdo contigo, Agus. No hay experiencia de tolerancia más bella y, a la vez, más necesaria.

Anónimo dijo...

Menos mal que tu madre no enviudó cuando eras pequeño, que, según lo que dices, el status de familia se le hubiese tenido que quitar a la tuya.