Exhausto de hablar y escribir de cine, y sobre un cine que no me ha apasionado, me cuesta venir aquí a hacer mis recomendaciones donostiarras. Para hacerlo me cito a ratos.
Poesía, de Lee Chan-dong, presentada en la Sección Oficial de Cannes y en la Zabaltegi-Perlas de esta edición del Donostia Zinemaldia. Una película muy hermosa, llena de poesía claro. Yo la acortaba, que parece que cuando son orientales se les disculpa el exceso de contemplación.
Pa negre, de Agustí Villaronga. No es un películón, pero está muy bien. La comparan con
El laberinto del fauno, que yo no he visto. La historia me gusta, la realización me encanta, las actuaciones me maravillan.
Todos los colores hasta el oscuro (Colours in the dark), la opera prima de Sophie Heldman, una película de trazos delicados en sus formas pero devastadora en sus contenidos sobre la defunción de un matrimonio que dejó morir su amor tiempo ha. Es devastadora, pero sirve de cruda radiografía amoral de el nihilismo que corroe la cotidianiedad de buena parte de las sociedades más avanzadas. Bruno Ganz y Senta Berger interpretan brillantemente a la pareja protagonista. El discurso narrativo de esta película se construye en los silencios, en las miradas, en los gestos, en esas sonrisas vacías. Y se construye con un ritmo interno que logra mantener despiertas las mentes y los corazones (aunque sea en un puño) del público a una hora tan intempestiva como las tres de la tarde.
Genpin, de Naomi Kawase. A uno le ha parecido extraña. Resulta difícil recomendarla, pero tiene magia, emoción, una profundidad filosófica y humana que toca la fibra. Mezcla lo zen con lo ginecológico. Una visión de la maternidad como acto aparentemente médico pero a la vez trascendente. El dar a luz como algo casi sagrado. Hay mucha poesía en
Genpin.
Bicicleta, cullera, poma (Bicicleta, cuchara, manzana), de Carles Bosch. Este documental deja al espectador con el corazón en un puño. Precipitada la lágrima, ahogada la palabra. No es éste un documental sobre Pasqual Maragall, sino "un documental sobre el alzhéimer", que intenta concienciar sobre la necesidad de investigar en su prevención y curación. Y aun no siendo un documental sobre el ex alcalde de Barcelona y ex Presidente de la Generalitat de Cataluña, su carismática figura vertebra la cinta, la hace avanzar. Más, su carismática figura y la sinceridad que transpira su familia.Porque es la sinceridad, una abrumadora naturalidad, y ese carisma que hacen al espectador empatizar con el personaje/persona Maragall, los que agrandan este filme, correctamente -no brillantemente- realizado por el también director de
Balseros. Todo el mundo ha enloquecido con este docu. Yo no. No hay justificación artística, narrativa, al hecho de que el documental radiografíe exclusivamente dos años del alzhéimer de Maragall.
Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés, que éste mismo ha definido como "
Indiana Jones en una caja" o "
Con la muerte en los talones en un ataúd". Es una gran película y, sobre todo, revela a un genial director, un Spielberg español.
Otras que podrían ser recomendaciones -o no- no las he visto. No vi
Neds ni
Misterios de Lisboa. Triste pero cierto porque por desgracia yo no me puedo permitir sólo ver cine y un encuentro digital con Santiago Segura impide que pueda ver dos películas, entre ellas la que logró la Concha de Oro. Ésta, la de
Neds, no debe ser nada del otro mundo. La de
Misterios de Lisboa me atrae más, y la pena es que sus cuatro horas la hacen inestrenable, seguramente. No he visto el documental de Banksy que todos alaban. Pero lo veré.
Del resto no haría recomendaciones, aunque haya cosas de cierto interés o calidad. Nada deslumbrante.
Antes de ir a San Sebastián, vi
Biutiful, de Alejandro González Iñárritu. Ya hablaremos de ella. O no. Por ahora, sólo decir que me gustó. Muy lejos de lo que me gustó Babel, eso sí. Bardem está, en efecto, sublime.