domingo, 31 de enero de 2010

Donde viven los monstruos, de Spike Jonze

En mi línea de prevención casi patológica contra lo que pueda oler a esnobismo modernete guays alternativo, había dejado mentalmente aparcada Where the wild things are, obra del autor de Cómo ser John Malkovich y Adaptation, películas extravagantes y oblicuas donde las haya.

Finalmente, casi por descartes (Invictus me da pereza, Nine ni te cuento, Sherlock Holmes ya la había visto mi acompañante...), entré por vez primera en los Renoir Princesa para verla, esperando apenas nada.

Y la verdad es que no entré en la película inmediatamente. Supongo que su ingenuidad requiere un despojamiento progresivo hasta que deja en carne viva el peluche que uno lleva dentro. Entonces, hasta se hace corta. Y eso que no pasa prácticamente nada en la poco más de hora y media que dura.

Por otra parte, escuchar la voz de Tony Soprano (precisamente ahora que la tengo tan fresca en el cerebro, devorando quinta y sexta temporadas de la serie) en uno de los bichejos protagonistas me sacaba un poco.



Lo cierto es que la película es una manera fabulosa -por fábula y por "maravilloso y fantástico"- de abordar la sensibilidad infantil. Un cuento lleno de muñecos 2.0 made in Henson que te arranca la sonrisa, la lágrima y el fruncido del ceño, cuando corresponde. Si dejas despojarte emocionalmente, supongo. Nada de aspiraciones abisales -si es que analizar la sensibilidad infantil con ese intuitivo acierto no supone una gran profundidad-. Una película infantil oblicua e inteligente. Poética.

sábado, 30 de enero de 2010

Spe

Se yergue a veces un odio extraño, sereno, disfrazado de egoísmo, de soledad, de hermetismo. Cree uno que aborrece al otro y lo único que hace es proyectar en el prójimo la propia repugnancia, el asco que siente por sí mismo.

Ay de ese hombre -de esa mujer- si deja que el cinismo, la desesperanza, anegue las junturas de su alma. Si se deja convencer por el gran Odiador del género humano.

lunes, 25 de enero de 2010

Cosas que pasan

Estuve viendo The Hurt Locker -En tierra hostil, en su versión española, y estaría muy bien que nuestra traductora favorita nos tradujera literalmente el título: ¿"El armario de heridos"?-. No es una película inolvidable, pero está muy bien realizada. Son más de dos horas siguiendo a un grupo de artificieros estadounidenses en Bagdad. Adrenalina pura. Te mantiene en tensión de continuo. Su directora, Kathryn Bigelow, merece más que su ex marido -James Cameron- cualquier premio.

Volvía de verla con compañeros de Días de cine. Criticaban que lo veía todo desde el punto de vista norteamericano, que no se veía el punto de vista iraquí. Que no había una reflexión sobre la guerra. ¿Y qué?, me decía yo.

Me aburre ese moralismo de otra generación. Y no será que no tengo un concepto de moral bastante nítido. Parece que, al final, todos tenemos miedo al placer que consideramos culpable. ¡Eso de disfrutar viendo una película de acción sin necesidad de profundas reflexiones!

De lo último visto, también una comedia que se estrenará en verano, Una hora más en Canarias, de David Serrano. Agradable de ver. Mejor la primera mitad que la segunda.

Ah, y Celda 211, que sí, que me gustó bastante, aunque tan bien me la habían puesto que no podía menos que dejarme un pelín insatisfecho. Luis Tosar muy bien, aunque siempre he pensado que es más fácil hacer de psicótico que de madre de familia (esa Toni Collete en Pequeña Miss Sunshine, esa Edie Falco en Los Soprano). Alberto Ammann, bien, aunque me chirría un pelín en algún momento. Resines también bien, no haciendo de Resines... Y el director, Daniel Monzón, por lo que he podido ver y oír, un tío modesto que ha hecho un buen trbajo.

Y el sábado, un poco de networking "cinéfilo". Un decir.

jueves, 21 de enero de 2010

Amigos

Como desearía hoy levantar "un monumento más perenne que el bronce y / más alto que la regia construcción de las pirámides" a todos mis buenos amigos. A los que me enriquecéis. A los que dejais que intenté haceros un poco feliz. A quienes me habitáis y explicáis en parte ese yo poliédrico que ni yo conozco. A quienes soportáis mi basta humanidad, mis ciclotimias, mis qué sé yo. Mis idioteces.

Querría ser un Nebrija que recogiese en una personalísima gramática todas las palabras sólo por nosotros pronunciadas de ese modo, los significados compartidos, los lugares comunes y recurrentemente transitados, los códigos personales, las bromas sólo nuestras.

Me encantaría estar inspirado y cantar a las almas y al hombre, a los hombres -a las mujeres- que me acompañan, que enjugan mis lágrimas. Y mi sudor. Y mi sangre. Que me escucháis. Que rezáis por mí. Que soñáis conmigo. Que pensáis a veces "vaya un pelma". Que me lleváis a cenar. Que me lleváis al cine. Que me decís las verdades. Que no me las decís si no conviene.

jueves, 14 de enero de 2010

Up in the air, de Jason Reitman

Es una de las grandes favoritas a acumular nominaciones en los Oscar, con permiso de The Hurt Locker y Avatar (la primera por su calidad al parecer indiscutible y la segunda por... todo lo demás).

Todo apunta a que George Clooney se llevará todos los premios habidos y por haber con su papel de tipo solitario que vive en los aviones viajando de un lugar a otro para comunicar despidos al personal de las empresas que contratan a la suya.

Vera Farmiga también está sensacional. Y la joven Anna Kendrick.

¿La peli? Me deja, por un lado, triste, y por otro, con la sensación de que hace aguas por muchos sitios. Es una historia rara. En parte peca de sentimentalismo pero cuando parece que todo va a ser hollywodiense, pues no. Y te deja el cuerpo con cierta desesperanza.

Una historia romántica que quiere ser un éxito de taquilla y a la vez tiene un toque posmoderno corrosivo. En ese sentido, supongo quee es un pastiche. Quiere ser ácida pero la crema pastelera le chorrea por alguna costurilla del hojaldre.

No diría lo mismo de La cinta blanca, impresionante y terrible película que no pude ver en San Sebastián y que ahora me impacta. Durísima, pero genial. 140 minutos de corte bergmaniano que no se me han hecho pesados. Pero de esa ya hablamos otro día, cuando tenga ánimo.

martes, 12 de enero de 2010

Para que no digáis

Ya que no hay tiempo ni musa para otra cosa, os enlazo un par de temas de interés:

La lista de las mejores series dramáticas de TV de la Historia según The Guardian. Los Soprano y Brideshead las dos mejores. Ambas me pirran. No debo tener tan mal criterio.

Y el último disco, Contra, de Vampire Weekend, un sonido pijo que pone de buen rollo.

sábado, 2 de enero de 2010

Bienvenidos a Zombieland, de Ruben Fleischer

Cuando el cine es espectáculo, cuando el cine es diversión, cuando el cine es entretenimiento... y no esperas mucho de una película, o casi nada, puedes tener la suerte de encontrar espectáculo, diversión y entretenimiento.

Eso es lo que le pasó a este espectador con Zombieland (título convenientemente estupidizado en su traducción al español -y este es tema que merece un detallado estudio-), una película que parodia el género de zombies. Para ello cuenta con Jesse Eisenberg, una de las caras más famosas del nuevo cine independiente de EE.UU., Woody Harrelson y Abigail 'Miss Sunshine' Breslin. Bueno, y un famoso actor de cine cómico que no nombraré para no chafar la sorpresa.



La historia no tiene demasiada historia (y ese es su principal problema, como dice muy acertadamente la crítica de La Butaca), no está en v.o. en España (y seré snob, pero lo del doblaje me mata), y el humor cae a veces en lo chusco (casi inevitable en el subgénero). Esos son sus principales defectos.

Pero, insisto, si uno no espera mucho, se echa unas buenas risas. Aunque -advierto y supongo- es un humor fundamentalmente masculino.