martes, 14 de diciembre de 2010

La saturación digital

El arribafirmante ya dijo hace dos meses que La red social era la crónica de una generación, y que la imagen de un nerd pulsando el F5 era icónica de lo que está pasando.

Llevo casi un mes retrasando la lectura de un larguísimo artículo del New York Times -y dándole de paso la razón al panorama que plantea- : "Educación digital, preparados para la distracción", traduciría su título.

Hoy, por fin, lo he leído.

Creo que su acierto no es ofrecer la respuesta a las consecuencias de la convivencia diaria con (y el uso habitual de) los dispositivos digitales y las herramientas cibernéticas. No lo hace.

Más bien plantear un terreno de debate, establecer el marco de un tema que debería hacernos reflexionar mucho: el hecho de que las nuevas formas de comunicación y entretenimiento, que fomentan el modelo multitareas (leo un artículo mientras veo si alguien ha puesto algo en Facebook, tras leer el correo, intentando esconderme de los contactos del GTalk, messenger, etc., casi al mismo tiempo que me acuerdo de algo que no recordaba y lo consulto en Google, ya de paso voy a ver a qué hora es la película de cartelera que quiero ver y ya lo del Twitter no te digo...), tienen consecuencias para nuestra capacidad de atención.

¿Es posible la contemplación en un modelo de vida contemporáneo, el nuestro, que se articula poco a poco hacia lo salvajemente efímero, al cambio constante de actividad? (Porque parto desde la premisa absoluta de que la contemplación es un bien preciadísimo, claro.)

I know I can read a book, but then I'm up and checking Facebook," he says, adding: "Facebook is amazing because it feels like you're doing something and you're not doing anything. It's the absence of doing something, but you feel gratified anyway

Lo dice el protagonista del reportaje, un estudiante de 15-16 años, brillante, de trayectoria académica declinante en casi todas las asignaturas y apasionado con la edición de vídeo, a lo que dedica horas y horas en su ordenador.

El artículo es largo, pero preñadito de interés. No encuentro el tiempo (jaja, qué significativo) para hacer un resumen que le saque todo el jugo, pero me suscitaba un ramillete de cuestiones mientras lo leía.

Además de incluir las opiniones de algunos alumnos y profesores de una escuela que pone especial interés en conectar con sus alumnos a través de las nuevas tecnologías, introduce algunos elementos científicos que le ponen datos y patas al tema.

Así, el autor del texto muestra varios ejemplos de estudios que reflejan que los videojuegos son peores que la televisión a la hora de afectar a tu capacidad de almacenar informacíón en el cerebro.

"Kids are in constant mode of stimulation", dice un experto, lo que impide que su actividad cerebral se detenga en los tiempos necesarios para "crear las conexiones entre las ideas e incluso desarrollar el sentido sobre ello".

Ese experto, el dr.Rich de la Harvard Medical School, considera que "el titular es: recuperemos el aburrimiento". Muy agudo el título de una de sus conferencias al respecto: "Finding Huck Finn: Reclaiming Childhood from the River of Electronic Screens". Brillante.

Tengo Twitter, soy un activo usuario de Facebook, mi vida profesional lo fomenta -y yo tampoco me resisto tanto-, como fomenta que esté de continuo visitando medios digitales de los más variados temas: cine, música, literatura, arte, cultura general... Tengo un blog, ah, no, ahora dos, y tengo que comprobar con frecuencia si tienen comentarios, he de buscar temas para ellos... y a todo esto, me apasiona la lectura, escribir novelas, ir al cine, hacer relaciones sociales de las de verdad, en la calle, donde hay abrazos, caricias, arrumacos y acompañar a un amigo a hacer una gestión...

¿Es posible una vida cargada de sentido y profundidad en este contexto? Las grandes obras en la vida se hacen con tiempo y recogimiento. Lo que viene, ¿es inevitable o podemos resistirnos a sus consecuencias negativas, a lo Farenheit 451? ¿Este terror ante esta especie de locura que nos arrastra como un torbellino es el clásico miedo conservador ante el cambio o es que es un pánico clarividente?

A mí, honradamente, me preocupa mucho la materia. No sé si ha quedado claro. Je.

(Y mi incapacidad para la brevedad en el blog muestra mi incapacidad para ensamblarme en estos tiempos)

10 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Contestaré en desorden y por el final: tu post es largo, pero no por ello "menos de tu tiempo". Es más, a mí me ha gustado mucho leerlo, y se agradece el resumen que haces del articulo del mendas ese. Pero hoy, en tiempos en que Twitter te acortas a 144 caracteres (si no me equivoco), las pelis de Harry Potter duran dos horas y media y los libros que más se venden son trilogías de a mil pags. cada tomo.

Dicho esto, me niego, o me da pereza, empezar a demonizar el tipo de sistema de consumo de info, y participación en la misma, qeu vamos creando. Y lo digo como activo, y un punto adicto, a las redes sociales y a la blogosfera.

¿Volvamos al aburrimiento? Y una mierrrrrrr. Cada vez me siento más a gusto en el tiempo que me ha tocado vivir, y doy gracias por no conocer una brizna de ese aburrimiento que linda con estados depresivos. Sí, hago todo eso que se comenta, e incluso también leo con el FB no muy lejos, y a veces me levanto a ver actualizaciones, pero también conservo la capacidad para la contemplación, para dar un paseo, para tener contactos humanos, reales, para conocer gente nueva y, en suma, para aspirar a tener una vida completa y activa cada segundo de mi vida, en sabia combinación con todos los elementos que tengo a mi disposición, sean reales, virtuales, o ficcionales.

abrazos

--

Agus Alonso-G. dijo...

No esperaba menos que una reflexión de mi querido náuGrafo.

Te agradezco tu punto de vista porque en este tema no tengo apenas certezas o ideas fijas.

Un tipo dijo...

En todo este tema, lo que parece es que como te descuides acabas bajo el peso de los píxeles. Y en parte es inevitable. Cada vez más nuestras actividades (sea por trabajo o por contacto con la gente) fluyen a través de la tecnología.

A propósito de todo esto, dejo un enlace como "autoayuda" sobre este tema.

http://thinkwasabi.com/2010/12/eliminar-distracciones-sociales/

Daniel dijo...

Buenas, ya sabes que no suelo comentar, pero acabo de ver esto que creo encaja con el asunto: http://www.lapetiteclaudine.com/archives/014654.html. Mi experiencia personal es que, desde que trabajo como periodista web, me cuesta mucho más concentrarme: de hecho, lo noto al estudiar.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, un tipo, interesante enlace.

Daniiii, si las aportaciones son de este calibre, no te perdono que no intervengas más.

Me resulta gracioso que hayamos escrito sobre el mismo tema con un solo día de diferencia... y yo no leo habitualmente a la Petite.

Jorge Mira dijo...

Excelente post, Agus. De algún modo, me hubiera gustado escribirlo a mí jeje...Ya hace tiempo que lanzo ideas casi calcadas, aunque mucho menos elaboradas (tiendo más a decirlo en un estado de facebook que en un artículo elaborado que lleva ¡tiempo!).

Me gusta especialmente, porque tu posición no es maniquea. No demonizas las redes sociales y todo "lo nuevo". Pero tampoco olvidas "lo viejo", que menudo detaca más la sustancia que en lo nuevo, donde destaca más la forma de presentar el contenido.

Entiendo -y celebro- la opinión de Eduardo. Yo también estoy encantado con la época que me ha tocado vivir. Pero reconozco que tengo que luchar proactivamente para no caer en el conocimiento fragmentario y superficial, en el frenesí de ir de una web a otra, de guardarme las cosas en favóritos para leerlas cuando tenga ese tiempo que nunca llega. Antes leía un libro antes de dormirme, ya en la cama. Ahora, las más de las veces me entretengo con mi HTC, que está conectado en red y me permite leer artículos de prensa, consultar mi facebook, twitter...¿Leo? Mucho. Pero de otra manera. Y me resisto. Quiero recuperar el hábito del "libro" con más frecuencia.

Pienso que una gran mayoría tenemos que esforzarnos para que las nuevas tecnologías no dificulten nuestra capacidad de atención/abstracción/contemplación. Para no convertirnos en devoradores fugaces de información, que apenas tienen tiempo para la digestión de la misma.

¿Pero se puede? Yo creo que sí, por supuesto. Por eso no creo que sean malos los tiempos, ni las herramientas/tecnologías en sí. Hemos de saber adaptarnos, marcando nuestras propias reglas.

Sobre esto creo que te puede gustar el artículo de Mar Abad en Yorokobu, con citas a un tipo interesante (Nicholas Carr):

http://www.yorokobu.es/2010/09/14/%C2%A1cuidado-con-internet-%C2%A1te-puede-volver-idiota/

Otra persona que apuntaba propuestas de algún modo relacionadas con esto es Josep Olives:


http://www.youtube.com/watch?v=phc_fIuJfkc

Me quedo con esta frase: el futuro de la humanidad está en la vida interior, no en la tecnología.

Agus Alonso-G. dijo...

Excelente comentario el tuyo, Jorge.

Yo, desde luego, no creo que sean malos tiempos.

Simplemente creo que es mejor tener un cierto control (el análisis es de algún modo aprehender esa realidad) sobre un cambio. Me da pánico pensar que un cambio radical en mi forma de organizarme suceda sin que yo haya hecho absolutamente nada sobre ello o no me haya dado cuenta.

el náuGrafo dijo...

Personalmente, sigo manteniendo el hábito de leer, cuando puedo, la prensa en papel. Un rato de concentración sobre el medio impreso, sin chorradillas de fb o twitter despistando. Creo que es la única manera de acometer una lectura pausada y reflexiva sobre los temas de actualidad.

Jorge Mira dijo...

Gracias Agus! Cada vez me encuentro con más reflexiones como la tuya, yo creo que irán a más....

Náufrago! Te sigo la pista, aunque no me veas. Soy como una especie de Gran Hermano :)

el náuGrafo dijo...

naúGrafo, náuGrafo, Jorge...

; )