jueves, 28 de octubre de 2010

Vivir para siempre, de Gustavo Ron

Este viernes se estrena el segundo largometraje de Gustavo Ron, que pude ver el martes en pase de prensa. Es la adaptación de la novela de una tal Sally Nicholls sobre un chaval de 11 años enfermo de leucemia que narra a modo de vídeo-diario el final de su enfermedad. Un dramón, aunque pasado por el filtro de la comedia y del optimismo.

Gustavo es una persona por la que siento afinidad y simpatía, sentimientos ambos confirmados en mi escaso trato cercano con él. Hoy mismo le he hecho una entrevista de la que espero sacar mañana un reportaje en RTVE.es: "Gustavo Ron, el Cesc Fábregas del cine español", se va a llamar.

[ACTUALIZADO: Reseña de Vivir para siempre y Gustavo Ron, el Cesc Fábregas del cine español]

Decía Jiménez Lozano en una entrevista que le hicimos en Perkeo que hay que leer los clásicos y los libros de los amigos. Me lo recordaba ayer muy oportunamente Luis. Así que aquí está uno para dar publicidad a una película que me temo no tendrá mucha en el marasmo de estrenos del viernes (entre ellos, The Town, la muy recomendable película dirigida por Ben Affleck).

Con la de Ron estamos hablando de cine familiar, con unos grandes actores (muy bien dirigidos), un buen diseño de producción, un guión de ritmo bien engranado (sólo hubo un momento de la película, a mitad, y duró muy poco, en el que percibí que la cosa no avanzaba), atrevimientos creativos de cine indie que le dan vuelo a la cinta y una historia que te tiene al borde de la lágrima desde el minuto uno.



Ese coqueteo con el melodrama puede gustar o no. Va por sensibilidades. Yo soy un llorón y lo pasé bastante mal a ratos casi moqueando. Para mí, eso no es algo positivo. Creo que hay momentos concretos en los que el guión es sensiblero y lacrimógeno (y también otros de perfecta y justa hondura emocional). Hay abuso de la música (que no está nada mal, por cierto) para tocar la fibra. Hoy pensaba que el tono de Vivir para siempre me recuerda mucho a Quedate a mi lado. La película que uno vería con 13 años y le dejaría noqueado durante una larga temporada.

Dicho todo esto, confieso que me alegra ver la evolución de Gustavo Ron desde Mia Sarah a Vivir para siempre. Si en Mia Sarah vi detrás de la historia a un tío con oficio, en Vivir para siempre esa impresión se redobla. Se han pulido muchas aristas, la película transcurre con mucha más fluidez y tiene más empaque, más ambiciones logradas. Si la cosa sigue en línea ascendente, hay desde luego madera de buen cineasta.

Joe, vaya amigo, dirá alguno al leer mis críticas a la película. Bueno, quiero hablar de ella, darle espacio en la Red. Pero no puedo renunciar a mi criterio, sea bueno o malo. No me parecería honesto. ¿Quién se podría fiar de mis recomendaciones en el futuro si lo hiciera?

En cualquier caso, he aqui mi órdago: Os animo a ir a verla porque estaréis ayudando a la carrera de una promesa de oficio consolidado (además de a la ONG Pequeño Deseo si vais el primer fin de semana de su estreno, o sea, éste). Por poco que os guste, sacaréis cosas positivas, porque las tiene en abundancia.

Si yo tuviera que dar un consejo de amigo a Gustavo -y me encantaría hacerlo, porque me interesa lo que sea de su carrera-, le diría que probase a evitar en sus próximos proyectos historias basadas en buenos sentimientos. Que le saque un poco más de punta a las zonas sombrías de los personajes. Me daría pena que su ya probado talento se desperdiciase por las buenas intenciones.

Sea como fuere, enhorabuena desde aquí, Gustavo. Es un orgullo ver cómo un director español es capaz de sacar adelante un proyecto de la envergadura de éste. Y una pena que, por falta de más promoción, no vaya a hacer tanto ruido, mientras otras películas menos interesantes logran una taquilla aceptable.

PD: Atención al reparto. Todo apunta a que algunos de los chavales que actúan en la película serán dentro de no mucho jóvenes estrellas del cine británico visto lo visto aquí.

7 comentarios:

Ángel dijo...

A mí Mia Sarah no me emocionó ni despertó en mí precisamente buenos sentimientos. Y ojo, que me emociono con muchas películas y lloré a moco tendido con Toy Story 3. Pero lo que no soporto es la cursilería, y creo que este director es de un cursi atroz. Quizá la solución esté en la sombra, como dices.

Agus Alonso-G. dijo...

'Vivir para siempre' es mucho más contenida que 'Mia Sarah', Ángel. Como te digo, va por sensibilidades y por gustos temáticos. Yo prefiero otros temas y otros tonos. Y a ti no creo que te guste, te parecer aun poco telefilme.

Agus Alonso-G. dijo...

...parecerá un...

el náuGrafo dijo...

Me fijé en la contención -o no- musical, que en el caso de 'Mia Sarah' sí que fue un poco excesivo. Creo que ha corregido pero creo q ese es su principal caballo de batalla. No obstante, me gustó mucho un detalle, cuando al prota la sangre, de pronto, la nariz, en medio de un sonoro silencio.

Discrepo en cierta manera en lo que dices del ritmo.. creo que el primer tercio de la peli le cuesta arrancar. Hay un tono como didáctico que es un poco enemigo del cine.. Supero eso, y cuando empiezan los marrones, la peli va cogiendo una forma bastante interesante.

Coincido en lo de ese 'ir a lo bueno', pero creo que es connatural a los Ron, a los que conozco y estimo personalmente desde hace años, y no sé, quizá sea su estilo, su voz.. Pero diré que en el personaje de los padres hay una interesante instropección psicológica, sugerida, sutil.. Como de un rechazo hacia la enfermedad, incluso hacia el hijo, que me parece muy interesante.

Lo sugiere, y quizá sólo el espectador atento lo sepa captar. Las relaciones padres-hijos fueron lo que más me interesó.

Por cierto que la madre es la de CASHBACK, creo recordar; menudo cambio de registro.

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Ya en plan chorra, no me gustaron mucho esos 'toques indies', como la tipografía, demasiado JUNO.

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y el momento del globo Coca-cola debería estudiarse como órdago al 'product placement'

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lo que salva a la peli, que si un poco ñoña y tal, es que conocemos de cerca el drama de los niños con leucemia, y eso es algo que "aporta", como dijo uno de los actores en la presen..

Agus Alonso-G. dijo...

Los toques indie tipo JUNO no son originales. Pero la animación del teatrillo me parece muy buena. hecha por una empresa española, by the way.

Quizá tienes razón lo del primer tercio. Fue en ese momento -al final de ese tercio y cpuede que no tanto a mitad- cuando me empecé a cansar, aunque luego volvía a remontar.

Sin embargo, creo que la película logra tenerte en vilo al principio porque es muy, muy emocional. Yo soy un sentimental y cuando en el primer plano sale el niño diciéndote que tiene leucemia y tal y sube el volumen de la música, a mí me pone el corazón en la garganta. Cosa que no me gusta, porque tiene algo de pornográfico. Tirar de la sobreexcitación sentimental tiene algo que ver con tirar de la sobreexcitación sexual. Pero insisto que puede que vaya por gustos y sensibilidades.

De acuerdo en la interesante introspección de los padres. La película gana con la presencia del personaje de Ben Chaplin. Y a mí, los actores que más me gustan son Alex Etel y Emilia Fox. Ésta, en su naturalidad, creo que lo borda.

Lo del globo de Coca-Cola, lo peor es que no es product placement, sino que no encontraron otra manera de hacerse con un dirigible. Para product placement el pedazo de Audi que tiene el padre.

Y sí, hay que abogar por el silencio. Especialmente cuando la propia escena ya tiene una carga emocional poderosa. Pero debe ser muy, muy difícil.

el náuGrafo dijo...

Es peligroso, sí, valerse de la enfermedad del niño enfermo para sacarte la lágrima fácil (a mí me arrancaron varias).. y no sé si del todo 'fair', en términos de gestión de sensibilidades. Esto daría para un arduo debate.

Ya me fijé en lo del peazo Audi: eso sí, muy contaminante. Había algo 'raro', en esos tubos de escape a todo gas.

Anónimo dijo...

La vi en preestreno y, desde luego, la segunda película del madrileño Gustavo Ron no defrauda. Si en su anterior trabajo (Mia Sarah) se apreciaban los defectos propios de la opera prima, en "Vivir para siempre" presenta un guión valiente -adaptado por él mismo-, muestra un estilo pulido y un ritmo sin apenas caídas de tensión. La dureza del tema queda compensada con un tratamiento fresco e incluso divertido en bastantes secuencias. Aunque rodada en inglés y con actores británicos, la película es de producción cien por cien española: hasta diría que es una de las mejores películas españolas de los últimos años.