lunes, 27 de septiembre de 2010

Lo que es progresar

Ser perfecto es haber cambiado mucho, leí que Benedicto XVI decía a cuenta del ya beato John Henry Newman en un prólogo a la Apologia vita sua, en una edición publicada por Ciudadela.

En efecto, es necesario progresar. Y progresar es que algo sea mejor que en su estado anterior, no más moderno. Hay que buscar lo bueno, no lo nuevo.

La última versión de Windows no es necesariamente la mejor ni una ley recién aprobada la más progresada -aunque sea progresista- de todas, la que traiga más justicia y bienestar. Y ese planteamiento evolucionista es el que nutre el pensamiento progresista.

Me provoca repugnancia la ideología progresista, entre otros motivos, porque se ha conformado con luchar por un progreso... diré comunal, ni siquiera social... pero nada dice del progreso interior individual de las personas: el esfuerzo por ser más amable, más generoso, más paciente, más justo. Progreso ascético, se ha llamado tradicionalmente en la teología espiritual cristiana.

Uno de los grandes pecados de la modernidad, suficientemente repetido por B16 -y vuelvo así a él- es el desequilbrio entre progreso técnico y progreso moral, cuya causa está luminosamente apuntada en la encíclica Spe Salvi cuando dice que "un progreso acumulativo sólo es posible en lo material". Es decir, que en lo moral, cada generación empieza prácticamente de cero.

Y digo prácticamente porque pienso -y creo que el pensamiento del desarrollo de la doctrina que Ratzinger ha planteado, siguiendo la estela de Newman, me permite decir que también B16- que aunque "la búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación; nunca es una tarea que se pueda dar simplemente por concluida", sí nos sirve como valiosa aportación moral la profundización que cada generación ha hecho en lo que es el bien.

Pienso que la historia del pensamiento, la de la filosfía moral, la de las religiones (¡los Diez mandamientos!), nos ofrecen ese camino andado que nos ayuda a saber hacia dónde mirar para ser mejores.

Esto es, que el hecho de que la esclavitud haya sido abolida en Occidente y se haya llegado a eso gracias a una sensibilización, hace que no empecemos de exactamente de cero en esa materia. Pero no impide que mañana se den las circunstancias, el pensamiento políticamente correcto (la moral dominante) cambie y llegue un iluminado político que vuelva a instaurarlo. El bien nunca se ha conquistado para siempre. Y la conquista ha de ser una lucha fundamentalmente personal, de cada ser humano. Por poner un ejemplo de trazo grueso.

Cuánto fariseo abomina hoy en día, por ejemplo, de las estructuras capitalistas, de banqueros, de grandes fortunas. Ellos, ellos... Ellos son los causantes de la crisis, gritan. ¡Crucifiquémoslos!, vociferan.

Cuánto fariseo que se lucró (o lo intentó) durante los tiempos de burbuja inmobiliaria y bonanza económica precisamente especulando a costa de esas estructuras, de esos banqueros que daban crédito fácil y maloliente. Esa calse media culpable... que ahora esparce demagogia.

Cuánto examen de conciencia personal y propósito de enmienda necesitamos cada uno de los miembros de esta sociedad que se cree la más generosa, la más amable, la más justa de la historia. La más progresada. ¿O era progresista?

10 comentarios:

Nicolás Fabelo dijo...

Agus, un mínimo de progreso social (comunal o como quieras llamarlo) es el que permite a los individuos estar en buenas condiciones para emprender el camino hacia su progreso interior (lo que ya es tarea de cada cual): si vives en un país donde pasas hambre o te persiguen por algún motivo, lo primero es comer o huir; pocas energías quedan para otra cosa.
¡Un abrazo!

Nicolás Fabelo dijo...

Bueno, también es verdad que en el hambre o en la huida puedes encontrar alimento para tu progreso interior...

el náuGrafo dijo...

Considero que un verdadero estado del bienestar, conseguido con progreso en todos los órdenes (me temo que yo no volvería a mediados del XIX, en Inglaterra, no al menos siendo currela), es aquel que permite la realización de la persona, tanto en su trabajo como en su búsqueda interior.

Sí solo hay trabajo, no hay posible búsqueda interior. Si no hay trabajo, sino sólo ansiedad por la inestabilidad perdida, tampoco es posible enriquecimiento ninguno.

Un par de vaguedades desde mi estado griposo, no doy mucho más de mí, hoy.

el náuGrafo dijo...

Pero vamos, en principio, el progresista es aquel que aspira a ese estado del bienestar común. Los otros, fariseos o derechona rancia, sólo han aspirado a tener bien regado (de millones) su cortijo, y detrás de ellos el diluvio.

Agus Alonso-G. dijo...

'Primum vivere', dice un sabio adagio. Es verdad, lo primero es vivir. La miseria hace más difícil la realización de la vida. En ese sentido, tenéis razón.

Francis Bacon -el filósofo- echaba en cara a la filosofía aristotélica, a la metafísica, que no hubiese servido para solucionar los males del mundo. Pero eso tampoco hace inútil la metafísica, como ha dicho la modernidad.

Por supuesto que me gusta mucho de la modernidad el grado de capacidad de elección personal alcanzado (y no me conformo), mayor igualdad ante la ley, que el despotismo de unos hombres sobre otros sea más difícil ahora, una democratización de la cultura, de la educación, la universalización de la Sanidad, el progreso técnico... Que me diga antimoderno, no significa que realmente lo sea. Yo soy hijo de la modernidad, lo quiera o no, y se está muy calentito en ella, sobre todo en invierno.

Pero miro hacía la modernidad, o la posmodernidad o lo que sea que es este momento de final de ciclo que vivimos... y mirar hacia mi tiempo es mirarme a mí mismo. Y veo cosas que no me gustan. Y una de ellas es ese olvido de las virtudes fundamentales. Esa algazara y regocijo en nuestra supuesta excelencia mientras a nivel personal seguimos cometiendo tropelías grandes o pequeñas... porque somos humanos, libres y con una extraña división interior que nos lleva al egoísmo, pero también a amar a los demás aun a costa de nosotros.

En un capítulo de 'Los Soprano', la psiquiatra de Tony Soprano reivindica el derecho a tener problemas psicológicos de sociedad avanzada. Es decir, tener cubiertas las necesidades básicas y poder preocuparse y tener depresiones por no ser feliz (qué es ser feliz, jeje). Me parece una mirada interesante sobre cierto tópico del que vive bien que se dice "qué felices son esos miserables"... Pero es que es verdad que a veces esos "miserables" nos dan lecciones.

náuGrafo, creo a que tu último mensaje le faltan matices. Seguro que es por la gripe ;)

Los fariseos de los que yo hablo en las últimas líneas y que uno ha visto con sus propios ojos son conservadores, progresistas, liberales y mediopensionistas, católicos, ateos y judíos... Básicamente la clase media española, que es la que ahora acusa a los poderosos de tener la culpa de esto cuando también es culpa nuestra, de esa clase media que ha inflado la burbuja...

Anda que no hubo gente haciendo dinero con la compraventa especuladora de pisos, gente de lo más normal y corriente, de todo tipo de ideología.

Y no seamos ingenuos, ha habido mucha derechona rancia que ha hecho mucho bien personalmente a mucha gente. Que no han querido cambiar el statu quo, de acuerdo, pero que no abusaban despóticamente de la gente o dedicaban tiempo y bienes a procurar bienestar a otros.

Las dictaduras comunistas -que suman más muertos que todos los fascismos que en el mundo han sido- no eran derechona rancia.

No nos engañemos: ¿Quién estando en posición privilegiada quiere renunciar a ella? Se consideran derechos... derechos adquiridos. Cada vez creo más que son pocos los que creen en la derecha o en la izquierda, y que los que lo son, lo son por interés personal.

Mi limitada experiencia en el ámbito laboral me ha enseñado sobre la solidaridad y la justicia social que la gente suele defender su interés personal, no el bien común. Lo justo suele ser, curiosamente, lo que más les beneficia.

Moraleja: Si no hay un deseo de ser personalmente mejor persona, no creo en el interés por hacer el bien a toda la sociedad.

Agus Alonso-G. dijo...

Joder, vaya truño que he soltado.

el náuGrafo dijo...

Por derechona rancia me refería a los marqueses, al rancio abolengo, a los latifundistas, a los cortijeros explotadores, al clero, a la monarquía, a todo ese poder que ha impedido que España 'progrese' desde que Fernando VII se cargó de un plumazo la malograda Pepa, y cuyas consecuencias aún pagamos.

Y sí, cualquier totalarismo, sea fascista o comunista, me parece totalmente reprobable.

Lu Chuana dijo...

"...la psiquiatra de Tony Soprano reivindica el derecho a tener problemas psicológicos de sociedad avanzada"

Pues mira que yo no conozco a la psiquiatra, pero vamos, que es lo que en esta casa nuestra vienen a ser "problemas de Primer Mundo" (el calificativo es suyo, claro, que es más lista y perspicaz para estas cosas que yo). Estoy de acuerdo con vosotros. Yo no cojo gripes: soy autónoma.

Anónimo dijo...

"Si no hay un deseo de ser personalmente mejor persona, no creo en el interés por hacer el bien a toda la sociedad."
me quedo con esa cita: mucho echar la culpa al resto del universo de los males del país, y luego aun habiéndose embolsado unos milloncejos para "cursos", mañana toca deshogarse con los que tenemos la suerte de poder trabajar.
Y sabiendo que son más las pérdidas con la huelga que la no ganancia, porque al fin y al cabo, lo del 29S es una huelga "de escaparate"
The Visitor

Quidam dijo...

Hace tiempo que aprendí que vale más utilizar el eje de abcisas que el de ordenadas a la hora de "clasificar" a la gente. Es por ello que me suelo fijar más en lo ruin y bueno que uno pueda ser que en su adscripción a derechas o izquierdas. Es una clasificación poco eficas, me parece.

También creo que todo está bastante dicho (aquí hay nivel, ¿eh?), pero es cierto que la sociedad y cualquier tipo de orden en el ámbito de los sistemas humanos depende 'de' todos y cada uno de los hombres y 'desde' todos y cada uno de ellos. No hay que olvidarse de ser uno mismo, lo cual incluye, en cierto grado, ser todos.

Saludos a todos.