domingo, 20 de junio de 2010

Cáritas

Me preguntaba hace tres años y medio por qué mendigos y pedigüeños se apuestan en las puertas de las iglesias. Hay que reconocer que también venden La Farola a la entrada del súper.

Digo esto a cuenta de Cáritas, por ejemplo, hace unas semanas la colecta se recogió a su beneficio. Me gustó lo que dijo el cura en la homilia de ese día: "Los pobres saben que debajo de la torre de cada iglesia está Cáritas".

Pero no, la Iglesia es represora, es rica, hipócrita, poderosa... No como Saramago, él sí, comprometido.

Poderosa la agitprop comunista. Yo no soy Iglesia Católica Apostólica y Romana cuando sonrío por amor de Dios al que me molesta o cuando trato de ayudar al que lo necesita porque veo en él a Jesucristo. Sí lo soy cuando me dejo llevar por corruptelas, cuando soy mentiroso, cuando la luz me da oblicua y se marcan mis rasgos más desagradables.

Y lo más lamentable es cómo la Iglesia se dejó infiltrar por esa propaganda [dantesco espectáculo al respecto el de estos presuntos téologos católicos -perdieron la fe hace tiempo- que adoran a Saramago y despotrican contra la doctrina y la jerarquía].

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