jueves, 6 de mayo de 2010

Sobre el Velázquez

En 2002 se creó el Premio Velázquez con el objeto de ser un Premio Cervantes en versión artística. De los ocho que hasta ahora han sido premiados, tres han muerto y de los vivos el más joven en recibirlo lo hizo con 60 años.

Ahora, un jurado ha decidido por sus pistolas que quiere dar un cambio de rumbo al galardón al dárselo a Doris Salcedo, escultora colombiana nacida en 1958, y al hacerlo, "además de reconocer su obra, queremos orientar el Premio en la dirección de galardonar a una artista con obra viva y polémica", ha dicho el portavoz del mismo.

Un 'Turner wanabe'. Qué pena. Y no porque no fuese deseable que hubiese un Turner del arte español que cree debate sobre la naturaleza del arte, sino porque hacen falta galardones que reconozcan trayectorias, que pongan el foco en toda una obra.

Y con este sencillo acto, el jurado pone las bases para cargarse la finalidad del Velázquez, que ha premiado a gente como Ramón Gaya, Luis Gordillo, Antonio López o Antoni Tàpies...

3 comentarios:

Lectora dijo...

¿En serio se justifica el premio por ser "polémica"? ¡El colmo del absurdo! Y encima hablan de "rigor en las propuestas". Anda a la mierda, hombre. Con perdón.

el náuGrafo dijo...

Bueno, quizá no está de más premiar a alguien que todavía tenga algo que decir, más que hacer el clásico premio "porque toca" al dinosaurio artístico de turno. Estos premios acaban siendo predecibles y es más un problema el hecho de que no te lo hayan dado, "porque toca", un poco como Juan Marsé con el Cervantes, en mi opinión, que un feliz reconocimiento.

Eso sí, que aclaren con firmeza y sin ambages qué va a premiar este premio pa quel personal lo sitúe y tal. Un premio nunca debe convertirse en un compromiso con lo culturalmente correzto.

A ver si imprimio y leo tu anterior post, que aún no le he hincao el diente.
salud

Estela dijo...

A saber cuál es el verdadero motivo del cambio de critero... Soy muy escéptica sobre el valor de los premios y, sin embargo, estoy segura de que recibir uno me haría mucha ilusión. ¡Contradicciones!