sábado, 22 de mayo de 2010

No-stalgia

Mañana de sábado. Meses después del cambio de dormitorio, traslado mis bártulos. Con el traslado, la limpia de impedimenta, eliminar lastre, vaciar armarios.

Suena a tópico mil veces empleado, pero en los anaqueles acumula uno experiencia, vida. Y mientras pasa por mis manos el poso acumulado de esa experiencia, no puede evitar uno, no es nostalgia, no al menos en mi caso, sino la emoción de recordar la trayectoria que ha construido lo que ahora soy.

He tirado apuntes de la carrera -las correosas Historias de la Lengua, la interesante mitografía latina, las numerosas y tantas veces vacías y repetitivas literaturas I, II y sucesivas, Historias de España, y, qué gracia, el latín vulgar con sus obscenos graffiti pompeyanos-, he hecho una criba en mi particular hemeroteca -que empezó el 11-S y que incluye portadas de la muerte del Papa, de la Eurocopa de España o del 4-1 del Madrid al Barça con pasillo incluido en el Bernabéu- y he descubierto que guardo algunos de los primeros relatos y poemas que escribí. Un guión de teatro que creía perdido, esbozos de historias... Uf.

He encontrado una joya, el comienzo de mi segundo intento de novela, 36 folios manuscritos (con inconfundible boli BIC) por ambas caras y un mapa a lápiz (hay una primera versión en tinta). El primer capítulo se titulaba "De cómo uno puede pasar de la tranquilidad a la desesperación y de ésta a la felicidad" (de tintes quijotescos) y la trama se desarrollaba en un Reino de la Imaginación al que el protagonista había volado desde su estado de coma en un hospital (de tintes entre tolkenianos y michaelendescos).



Esos escritos, esas revistas de verano en el club juvenil elaboradas a partir de recortes y con textos maquetados de un modo rudimentario, los trabajados resúmenes de la Historia del Mundo Contemporáneo que me impartió el Masa en COU, el relato con el que gané el concurso de Navidad en 2º de BUP... no tienen interés literario ninguno, ni espero que atraigan la mirada ajena (en algunos casos incluso podrían sonrojar). Pero al reencontrarme con ellos sé que estoy mirando en el microscopio, sé que estoy buceando en mi ADN.

Mi mirada al encontrarme con ese bagaje me reafirma una vez más en esa visión evolutiva de la historia, de mi historia: soy lo que he sido, lo que soy y lo que seré (o mejor, lo que puedo llegar a ser).

5 comentarios:

el náuGrafo dijo...

En mi familia, que son muy de tirar-tirar-tirar siempre han visto con malos ojos mi disposición a conservar ciertos objetos, que forman un monto al que yo llamo, cariñosamente, 'Mi pasado'.

El otro dia pensaba sobre aquello, sobre ese prurito conservador mío y lo entendí. Asi como al ser humano le gusta conservar su arqueología, saber que venimos de los etruscos-romanos-iberos-taltal, no es menos raro tratar de conservar los vestigios de tu propia biografía. Cuando uno se reencuentra con ellos siente que forma parte de un coherente continuum -aunque haya sido formado con cierto caos y aparente desorden- y uno entiende mejor su derrota, su trayectoria, se entiende mejor a sí mismo. Y entenderse a uno mismo, conocerse un poco mejor, es una labor tan ingente como enriquecedora, da una cierta paz, nos hace andar con una cierta solidez interior. Si nos preocupamos de la memoria histórica de una España, y nos sentimos mejor al conocerla, ¿cómo no sentir lo mismo hacia nosotros mismos y nuestro misterio?

Pues eso, perdón por la chapa.

el náuGrafo dijo...

La nostalgia (del griego clásico νόστος "regreso" y ἄλγος "dolor")

Estela dijo...

A mí me libera mucho tirar cosas, aunque me asombra y me entristece la capacidad que tengo de generar basura o de acumular objetos.

No obstante, todavía conservo algunos apuntes de la carrera, y ya van haciendo años que la terminé, y algunas pocas cosas de la adolescencia y de la infancia... Me acuerdo de cuando tiré de un montón de cartas que tenía de infancia y adolescencia... ahora me arrepiento.

Anónimo dijo...

Que mítico el masa...

Lectora dijo...

Después de tres mudanzas intercontinentales, créeme: se aprende a vivir un poco de prestado. Pero claro: entonces no podría escribir posts como el tuyo. Qué bonito tu mapa ;-)