martes, 25 de mayo de 2010

Crédulos y creyentes

Pues sí que está dando para mucho el final de Lost, sí. Lo de que ha marcado un antes y un después en la televisión, no tiene discusión. Incluso los que abominamos del final (lamentable final que no es sólo el último capítulo, al menos para mí, sino toda la sexta temporada) hablamos y hablamos, pedaleamos y pedaleamos sobre ella.

Al margen de que no soporte que la resolución, con purgatorio y redención por el amor incluidos, no tenga nada que ver con el hecho de que las vidas de esos hombres y mujeres se hayan desenvuelto en una isla con características tan especiales, a quienes les ha gustado la conclusión de la serie hablan de que creer en los misterios de la Isla "es cuestión de fe".

¿Por qué yo, siendo profundamente religioso, absolutamente creyente en dogmas y misterios, no estoy dispuesto en entregarme a esa fe que la narrativa de Lost me reclama? ¿Por qué gentes tan poco dispuestas a creer, que incluso se declaran ateos (nada más y nada menos), aceptan esa necesidad de fe que dé algún sentido a la narración?

No es lo mismo ser crédulo que creyente. A la fe cristiana no se puede acceder directamente por la razón, pero tiene una lógica interna. La razón no accede a ella, pero nos sitúa a sus puertas. La fe (al menos la cristiana) tiene una racionabilidad intrínseca, unos antecedentes que nos disponen a recibir lo que da sentido a esta narración que es la vida. Cuando la fe no tiene una coherencia interna o sus predicadores no pretenden encontrarla, entonces hablamos de credulidad.

Es verdad que en la fe también esta la parte de confianza que lleva a creer en la autoridad de una persona. El cristianismo se basa en la confianza en Cristo... pero porque uno cree que es Dios. Hay seguidores de Lost que se están comportando como si los guionistas de la serie también fuesen dioses.

Yo sigo sin ver la lógica interna (en la serie no se ha explicado, todo se ha respondido con un "porque eres especial" o "porque la Isla lo ha querido") de la narración, de por qué la Isla es como es. Y abandonarme a una fe en la Isla sería convertirme en crédulo, no en creyente, esa palabra que tanto se ha repetido en Lost.

Y, sin embargo, me agrada comprobar que la gente está dispuesta a bucear en el misterio. Ese misterio que ya hemos dicho alguna vez que hay que salvar. Lost ha sacado de muchos esa necesidad de sentido y esa intuición (no todo es razón) que te lleva a no pretender que todo en la vida se pueda explicar con una lógica empírica.

Cabría preguntarse por qué quienes en este Occidente racionalista están dispuestos al misterio -muchos, gracias a Dios- rechazan la fe cristiana, la religión. Supongo que uno de los motivos es porque rechazan la faceta moral de esa fe, el compromiso de bondad -y no una bondad evanescente, de tipo budista, karmatica- que exige. Lo ascético.

Pero tal vez la rechacen porque quienes creemos no sabemos hacer atractiva esa creencia aunque comporte compromisos morales. (Y debe comportarlos, como cualquier visión de la vida que pretenda tener una explicación total de la existencia). Y es atractiva precisamente porque explica mejor lo que el ser humano es, porque asume mejor la faceta racional, la emocional, la intuitiva, la puramente sentimental, etc., que nos componen.

3 comentarios:

cardenete dijo...

Es buena esta reflexión. Pero... incluso los creyentes en la fe cristiana tenemos nuestros distintos conceptos de Dios, nuestra libre interpretación para exhonerarnos de nuestros pecados... incluso La Biblia, que está escrito, tiene diferentes interpretaciones según al cura que se le pregunte. También hay preguntas sin respuesta, pero el nexo común para creer está precisamente en la fe. Un abrazo.

Estela dijo...

Creo que el quid no está tanto en los compromisos morales, porque todos, de alguna manera, los tenemos, sino en que éstos se asuman libremente, porque son mis principios morales, no como algo impuesto, que no entiendo, que debo hacer porque lo dice alguien.

Eso no es incompatible con que mis principios morales me supongan muchas veces sacrificios o coincidan con los de otros.

Wesley Jackson dijo...

Estela: en que se asuman porque, tras una reflexión sincera, creo que son verdad. O al menos lo más cercano a lo que podría ser la verdad. La conciencia es un valor que hay que defender. Pero la conciencia es también una responsabilidad personal.