sábado, 27 de marzo de 2010

El Papa en Getsemaní

Con firma 4 de noviembre de 2005, la Santa Sede publicó un documento titulado Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas [puede leerse aquí]. En él se señalaba que los homosexuales no son idóneos para el sacerdocio porque “no son irrelevantes las consecuencias negativas que se pueden derivar de la ordenación de personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas”.

La jauría enrabietada y espumeante que entonces lideró las acusaciones de "homofobia" contra la Iglesia Católica, y especialmente su cabeza, Benedicto XVI, son los que ahora vuelven a buscar la cabeza del Papa en bandeja de estaño por los casos de pederastia. Indigna el cinismo y la mala fe.

Tras desvelarse en 2002 casos semejantes en EE.UU., se llevó a cabo una investigación, que dio como fruto un minucioso informe que fue publicado en 2004. La abrumadora mayoría de los menores víctimas de abusos, un 81%, eran varones. ¿Estoy vinculando homosexualidad y pederastia? No. En este caso estoy vinculando sacerdotes homosexuales y pederastia en la Iglesia.

Como tan certeramente decía Terzio en su blog, "han ensuciado todo, han hipersexualizado todo, han puesto por decreto ley máquinas expendedoras de condones en los retretes de los colegios, han prostituído todas las conciencias que se han acercado a su tugurio. Han corrompido el mundo. Y ahora se "escandalizan" por las historietas de miseria que quizá ellos mismos han leído complacientes. Todos han admirado al Nabokov de la Lolita. Todos se han relamido con los relatos del escritorzuelo de temporada o la re-puta-da escritorucha de suplemento dominical, gana-premios experta pasando por el catre de todo el tribunal que concede el premio. Y ahora se escandalizan por las noticias de los clérigos, y hacen chistes, y cuentan cosas".

Lo revela un vaticanista llamado Luigi Acattoli, y es verdad que desde 1995 se han denunciado en Alemania 210.000 casos de abusos sexuales; de ellos, sólo 94 afectan a personas o instituciones de la Iglesia católica. Y que incluso en estos días han surgido casos que nada tienen que ver con el clero católico, como los de la prestigiosa escuela Odenwald de Heppenheim; se habla de entre cincuenta y cien casos a partir de 1971.

Hay otros datos que señalan que la pederastía se da menos entre clérigos católicos que entre personas casadas o clérigos de otras religiones [Este documento (en PDF) analiza la cuestión con bastante ecuanimidad desde una visión católica].

Todo eso es verdad y sitúa las cosas en su contexto objetivo. Y, sin embargo, entiendo y comparto el escándalo de las personas de buena voluntad. Lo hecho por estos sacerdotes y por quienes no supieron o quisieron gestionarlo con contundencia es aberrante, es un pecado monstruoso. Pero lo que no sólo no es lógico ni esperable, sino vomitivo y abominable es que los escandalizados, los inquisidores de nuevo cuño, sean los predicadores de la revolución sexual que nos está trayendo lo que nos está trayendo.

Y la víctima propiciatoria, el Papa Benedicto XVI. El diablo y su cuadrilla saben bien dónde apuntar. Al Santo Padre le toca ahora su Getsemaní particular.

Viendo estas cosas, la ira me borbota, la indignación alimenta odios en mi interior. Insisto, me cuesta tolerar que quienes matan el tiempo día tras día con pornografía ante la pantalla del ordenador, pretendan dar lecciones de "pureza". Pero supongo que no es el discípulo más que su Maestro y el Calvario es paso inevitable del cristiano.

En los comienzos del cristianismo, los que salivaban en las gradas del circo acusaban a los cristianos de sacrificar niños en sus reuniones (!); en la modernidad, los creadores de la guillotina y los promotores del aborto libre no han parado de dar la barrila con la Inquisición. Ahora (y Dios sabe por cuánto), los ya dichos no dejarán de darnos la tabarra, aleccionándonos con su provechosa manera de vivir la sexualidad.

34 comentarios:

Ángel dijo...

Qué gran post, Agus. Nada que añadir por ahora.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias. La verdad es que estos días he sentido una enorme tristeza por todo esto y estaba deseando poder aportar algo al debate, ya que la gente opina y lanza mierda sin criterio y tantas veces basándose en mentiras y manipulaciones.

Hoy, por fin, sábadosabadete, he podido sentarme a escribir y leer con calma los blogs de los amigos, como quiene se sienta a leer la prensa dminical con las pantuflas y una buena pipa.

el náuGrafo dijo...

Hombre, pero aquí no es cuestión de cantidad sino de calidad. Tiene especial delito que sea en el seno de la Iglesia donde salgan a la luz todos esos casos de pederastia de tipo homosexual, en una institución que por activa y por pasiva vende lecciones de "rectitud" sexual. Lecciones que, para servidor, no hace bien ninguno y con las que no creo que Jesús de Nazaret coincidera en punto ninguno.

Ver peligro o amenazas, o impuridad, en las máquinas de preservativos del metro de madrid, o en la masturbación, sea cual sea el canal elegido para estimularse (es cierto que en internet no hay más que zafiedad), me parece poco menos que patológico.

La relación de la Iglesia con la sexualidad me parece algo tremendamente mejorable, por decirlo suave. De acuerdo a que se frivoliza con el sexo, y que en esa revolución sexual hay más de uno y una que se parte el alma, como decía Angel Glez, pero de ahí al cultivo de la frustración y de postulados teóricos para mí absurdos (y que abocan a patéticas trampas) hay un trecho.

Lo siento, no he podido evitar callarme. Espero no haber ofendido a nadie.

saludos

el náuGrafo dijo...

Estar en contra de los homosexuales en la Iglesia, como frenar el ingreso de la mujer en la misma, me convierten en un ser cada vez más anticlerical, lo siento.

David dijo...

Con mucho respeto, añadiría un matiz:
Los casos de abusos sexuales, vengan del lado que vengan, no son pecado. Son delito. Y se pagan con los grilletes.
Saludos.

el náuGrafo dijo...

Qué curioso, iba a entrar aquí para ver si había habido respuestas varias, y he pinchado en otro blog que tengo enlazado, y que me ha parecido interesante.

Os paso el enlace. El video incluido está muy bien.

http://blogs.elcorreo.com/divergencias/2010/3/27/cristo-getsemani

pepe dijo...

Hola, es la primera vez que comento aquí aunque ya conocía tu blog.
La verdad es que no me ha gustado mucho lo que has escrito hoy. Sobre todo, no me parece adecuada la vinculación que haces entre homosexualidad (dices que de los sacerdotes) y pederastía en la Iglesia. En primer lugar, porque a alguien atraido por niños o niñas yo no lo llamaría homo o heterosexual sino otra cosa: un homosexual varón se siente atraido por hombres o jóvenes, no por niños y a un heterosexual varón le atraen las mujeres, no las niñas. En segundo lugar, correlación no significa causalidad. Que la mayor parte de las víctimas sean varones puede ser debido, por ejemplo, a que la iglesia tradicionalmente segrega por sexos y así los sacerdotes están en contacto con niños y no tanto con niñas. Y en tercer lugar, de ser verdad que la mayoría de los sacerdotes pedófilos tienen tendencias homosexuales (cosa que está por ver), sería un dato irrelevante. Todos los caniches son perros pero no todos los perros son caniches, etc. No hace falta decir que todos los abusos son igual de dolorosos independientemente del sexo de la víctima. En resumen, cualquier intento de vinculación entre homosexualidad y pederastia me parece injusto, si no malintencionado. Del mismo modo, si el papa, al decir que los homosexuales no son idóneos para el sacerdocio por unas supuestas consecuencias negativas, se refería a los casos de abusos a menores, se está equivocando al criminalizar a los homosexuales.
No dudo que haya quien aproveche estos casos para echar mierda sobre la Iglesia y también es posible que no haya más casos de pederastia dentro de la Iglesia que en otros colectivos. Lo que es escandoloso no es eso, sino la política de la Iglesia de sistemático ocultamiento de los abusos y de protección a los sacerdotes pederastas. Como dijo David, los abusos sexuales son delitos, no pecados. Haber querido solucionar el problema 'desde dentro' fue un grave error de la jerarquía católica que ahora está pagando... y que lás víctimas llevan pagando mucho tiempo.

Agus Alonso-G. dijo...

¿Frenar el ingreso de la mujer en la Iglesia? NáuGrafo, tienes un concepto clerical de lo que es la Iglesia, como si ésta fueran los curas, la Jerarquía. Te equivocas.

Y por lo mismo, nadie está en contra de los homosexuales en la Iglesia.

Por otra parte, no necesitas insistir en que es cuestión de calidad y no de cantidad porque yo mismo, si has leído cuidadosamente la entrada, lo digo sin tapujos.

Quizá el error es pensar -tanto para quien supuestamente las "vende" como para los "potenciales compradores"- que la Iglesia "vende lecciones" de rectitud sexual. La naturaleza humana es para todos la misma, todos tenemos la misma inclinación al pecado. Y cuando la doctrina católica defiende una manera de entender la sexualidad no lo hace desde la superioridad de quien la vive así sin problemas, sino que la ofrece como quien cree que es la mejor manera de que el hombre viva lo más de acuerdo a su propio ser.

Para opinar sobre lo que Jesús de Nazaret pensaba o dejaba de pensar, por cierto, conviene conocer lo que Jesús de Nazaret pensaba o dejaba de pensar, no lo que pensaba o dejaba de pensar la idea pastosilla y repeinada que uno se puede hacer de Él. El Evangelio está a mano de cualquiera para saber su opinión directa sobre adulterio o divorcio, por ejemplo.

Y lo patológico no es, desde luego, la manera de entender la sexualidad de la Iglesia, tiene bemoles.

Es indiscutible, no hay más que mirar alrededor y los números para darse cuenta, que el número de las patologías sexuales o fruto de la sexualidad es infinitamente mayor en quien no vive la sexualidad de acuerdo a la doctrina católica.

Pero a ti eso te parecerá simplemente "frivolizar" o que hay "más de uno o una" (desde luego que más de uno y de dos) que se queda jodido comparado con las "patéticas trampas" a las que aboca la doctrina católica. No problema. Cada uno siga su camino y su manera de entender las cosas y al final del camino nos vemos.

Agus Alonso-G. dijo...

David, el matiz posiblemente sea oportuno.

Pepe, encantado de conectar con uno de mis lectores aunque sea a través de la discrepancia.

Pretender que el dato de que el 81% de abusos son de varones a varones es irrelevante me parece poco riguroso y los argumentos que lanzas para defenderlo un intento de difuminar el debate. Eso no es criminalizar la homosexualidad. Eso es enfrentarse a los hechos.

Ya está bien de que se corten los debates que de algún modo puedan dejar en mal lugar la condición homosexual. ¿No se intenta vincular celibato y pederasía (que tiene tela cuando la mayor parte de los abusos a menores se producen en el seno de las familias)? ¿Es eso criminalizar? No. Es defender una idea. Que se haga con datos y lo discutiremos.

Si tú quieres ver simple correlación inventando posibilidades que explican con más dificultad los hechos, pues muy bien.

Lo de poner en duda que estos sacerdotes tienen tendencias homosexuales ya me parece ciencia-ficción.

En cuanto a la manera de gestionar la cuestión, ya he dejado bien clara mi opinión.

Agus Alonso-G. dijo...

Pepe, pederastía y pedofilia no van siempre unidas, por cierto.

Rosie the Riveter 1 dijo...

Ay, Agus, y a mí me da tremenda tristeza comprobar cómo la actitud más extendida entre personas que se declaran explícitamente Iglesia ante este afloramiento de casos de pederastia es el victimismo, o la denuncia de una presunta conspiración o, en su caso, señalar que el origen de este mal se encuentra en la contaminación en el seno de la Iglesia de tendencias y actitudes alimentadas por la revolución sexual de finales del siglo XX (valga como ejemplo el artículo de R. Navarro Valls hace unos días en El Mundo, que me pareció sibilino y enormemente tramposo). Cuando veo que esa es la reacción casi unánime no puedo evitar pensar que volverá a repetirse el horror que ahora está aflorando, porque una vez más se sitúa el origen del mismo fuera de la Iglesia: son los otros los que nos contaminan, son los otros los que nos calumnian, siempre son los otros...

A mí me parece que el caso de Marcial Maciel da para pensar y mucho: abanderado y fundador de un movimiento que puede ser calificado de ultraconservador y ultraortodoxo dentro del espectro de movimientos católicos, en las antípodas del sesentayochismo, por decirlo de algún modo; movimiento forjado a golpe de afirmación de la autoridad y de la obediencia como valores supremos, anulación del sentido crítico, de todo criterio personal de discernimiento y de la libertad en sentido auténtico. Se habían sentado todas las bases para que cuando alguna víctima se sustrajera de la máquina “moldeaconciencias” para denunciar los abusos no se le concediera crédito o para que las personas que rodeaban al líder simplemente permanecieran ciegas al horror y al sufrimiento de tantos seminaristas (que no fueron ni uno ni dos). Porque las víctimas eran “otros”: personas que no perseveraban, personas cargadas de rencor por haber fracasado en el cumplimiento de nuestro código, personas que querían destruir nuestra organización...

Criticas, Agus, que sea en medios digamos "progresistas" donde se hagan eco constante de estos escándalos: ¿acaso L'Osservatore Romano hubiera prestado oído a las víctimas? Porque la mayoría de ellas emplearon los cauces institucionales para denunciar y sus denuncias acabaron en vía muerta o en un cajón, porque había bienes institucionales y colectivos que trascendían el sufrimiento de las víctimas. No te pierdas en quién da voz a los denunciantes, céntrate en los hechos denunciados. Lo que no sea eso es marear la perdiz y escapismo. Me da igual que sea un pornógrafo el que se escandalice, los hechos son intrínsecamente malos. Y escandaliza más que sean ministros de la Iglesia (aunque el número de casos sea porcentualmente menor que en la sociedad), del mismo modo que escandaliza más conocer que policías se dedican al tráfico de drogas.

(Sigo abajo)

Rosie the Riveter 2 dijo...

De un modo u otro pienso que ese ver una amenaza para la imagen institucional en la denuncia de estos hechos está en la raíz de que no se pusiera eficaz coto a estas situaciones. La mal llamada "discreción", el disimulo en la gestión de estos asuntos está pasando factura a la Iglesia, porque, como ha dicho David, los sujetos agentes de estos horrores, además de pecadores que puedan ser beneficiarios del perdón, son delincuentes y eso trasciende los intereses de la Iglesia para afectar a toda la sociedad. En este sentido, reconozco el valor de Benedicto XVI porque ha sido el responsable de un cambio de actitud y de sensibilidad ante unos temas que, como sabemos, tuvieron un tratamiento muy, pero que muy discutible, con Juan Pablo II.

Te equivocas, Agus, al trazar una ecuación entre homosexualidad y pederastia. La homosexualidad no lleva a la pederastia, del mismo modo que la heterosexualidad tampoco tiene por qué conducir a ella. Ya te ha dicho Pepe qué explica que el 81% de los casos sean abusos de hombres sobre hombres: la segregación sexual propia de las instituciones de la Iglesia. Las víctimas estaban en seminarios, residencias, internados, etc… Yo no soy muy aficionada a los análisis de género, pero me parece a mí que la cifra permite alguna reflexión distinta. Tanto dentro como fuera de la Iglesia la pederastia está protagonizada por hombres, ya sean niños o niñas sus víctimas, es un problema que tiene más que ver con el hombre, como varón, con el modo patológico en que algunos varones viven su sexualidad, que con su orientación sexual. ¿No es imaginable que exista un número porcentualmente análogo de religiosas de tendencia lesbiana? Y sin embargo, no constan denuncias de ese tipo o, al menos, yo no he tenido noticias.

Yo sí creo que el celibato tiene que ver con todo lo que está aflorando. Pero no en el sentido de que el celibato conduzca a la pederastia (si no lo pienso sobre la homosexualidad, no lo iba a pensar respecto al celibato), sino en los requisitos exigidos por la Iglesia Católica occidental para la ordenación, que han dejado fuera a tantas personas que hubieran podido ser excelentes sacerdotes, excelentes pastores, infinitamente mejores que muchos ordenados. Pero, claro, ante la falta de vocaciones y la necesidad impostergable de sacerdotes tengo la impresión de que no se ha sido suficientemente diligente en el análisis del perfil sicológico/psiquiátrico de los aspirantes al sacerdocio (y, repito, que limitar ese análisis a dejar fuera a los de tendencia homosexual creo que es errar el tiro). Y pensar que uno de los milagros de Jesús fue curar a la suegra del primer Papa de la historia…

Por no extenderme más dejo otras cuestiones que se me vienen a la cabeza (el papel secundario de la mujer en la Iglesia, la visión sospechosa de la sexualidad y el maniqueísmo del magisterio en este punto –como se nota que ha sido formulada por personas que no tienen experiencia directa de la sexualidad-, en fin…). Me ha dejado tristona tu post, Agus, la rabia que confiesas, qué le vamos a hacer…

Saludos

Rosie the Riveter

Rosie the Riveter 2 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Rosie the Riveter dijo...

(Borra este post: oye, tengo problemas con el navegador y no me salía cómo enviado, he repetido la operación y ahora veo que sale varias veces, borra todas las que haga falta. Un saludo, Rosie the Riveter)

Agus Alonso-G. dijo...

La rabia que confieso es real, y lo seguirá siendo mientras determinada gente muy culpable de lo que ahora está pasando sea la que se erija en autoridad moral, lo siento mucho.

Como miembro de una comunidad yo no puedo ignorar quién lleva a cabo determinadas acusaciones, así de claro. Porque todos, TODOS, cometemos errores, en toda comunidad humana se cometen crímenes. Es un hecho. Y la misma historia de la Iglesia lo refleja.

Lo que no voy a hacer es sumarme a ese coro de acusadores. Gente con la misma doble moral que achacan a otros y llena de odio contra la Iglesia.

Si no soporto la crítica feroz, el ataque sin matices desde el seno de la Iglesia a quien no piensa y vive como nosotros, menos lo voy a hacer cuando se lleva a cabo por los enemigos de esa comunidad a la que amo al tratar de lincharla.

Yo trabajo en un medio de comunicación y veo cada día cómo toda noticia negativa referida a la Iglesia es acogida sin sentido crítico, amplificada. Cuando si sumamos el balance de lo bueno y lo malo que hacen miembros de la Iglesia, el saldo es positivo. Pero no, la imagen que se transmite desde los medios de comunicación dominante es otra. Increíble, sinceramente. Y aunque odio el victimismo me predisponen en contra.

Si a ti eso te parece marear la perdiz, pues muy bien. La ecuanimidad no vale cuando en frente tienes a gente dispuesta a machacarte por cualquier medio. En ese contexto no cabe el análisis público sereno y completo, sinceramente. No por mi parte. Lo demuestran el hecho de que las peticiones de perdón que ha hecho la Iglesia (algo que muy pocas comunidades humanas hacen) nunca son suficientes. Nunca.

Te aseguro que tengo un gran sentido crítico con todo lo que me rodea, sean amigos, miembros de la Iglesia o de cualquier comunidad religiosa. Conmigo mismo, para empezar. Ahora bien, entenderás que no tengo ninguna gana de comentar en mi blog nada que vaya contra ellos. El tema Marcial Maciel es muy, muy lamentable. Y estoy contigo en que debe dar que pensar y servir para sacar conclusiones. Es fascinante (quitándole todo sentido positivo a la palabra). Pero entiende que no tengo ningún interés en comentarlo aquí.

(Sigue abajo)

Agus Alonso-G. dijo...

Por otra parte, la explicación de la separación por sexos me convence muy poco. Basta leer las noticias de desarticulación de redes de pederastas en las que se dan detalles del sexo de las víctimas, para advertir que la gran mayoría son niños, chicos, cosa muy llamativa teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los abusadores, como tú has señalado, son varones. (Basta echar un vistazo a algunos de los primeros casos en Google cuando buscas "red de pederastas".)

Yo no digo que la homosexualidad lleve a la pederastia. Lo que digo es que hay datos que muestran que los casos de pederastia son mayoritariamente de pederastia homosexual (eso de decir que hay homosexualidad, heterosexualidad y pederastia, como si fuesen tres tendencias sexuales absolutamente diferentes que no se entrecruzan otras con otras, me parece ridículo, la verdad).

¿Por qué son mayoritarios esos casos? Estaría bien planteárselo, antes de atajar la cuestión con un "cuchochucho que no te escucho".

Por mi parte no hay ningún problema en plantearme si el celibato debe ser obligatorio o no y si produce consecuencias dañinas en un debate sereno y con argumentos.

Por cierto, que no entiendo por qué dices que "Cuando veo que esa es la reacción casi unánime no puedo evitar pensar que volverá a repetirse el horror que ahora está aflorando, porque una vez más se sitúa el origen del mismo fuera de la Iglesia: son los otros los que nos contaminan, son los otros los que nos calumnian, siempre son los otros...". Insisto, como si la Iglesia no hubiese pedido perdón por muchos errores, como si no hubiese reconocido la gravedad del tema, como si no se reflexionase sobre el tema 'intra ecclesia'. Bien es cierto que las soluciones no se manifestarán de un día para otro y que el debate seguramente no se va a realizar con luces y taquígrafos, ante una audiencia dispuesta a manipular y malinterpretar. Llámalo victimismo. La realidad que vivo y observo cada día me da la razón, por desgracia.

pepe dijo...

Tienes razón en que pederastia y pedofilia no van unidas. Intentaré no confundir términos.
Sigo sin ver clara la relación entre pederastia y homosexualidad. En el ámbito doméstico (que es efectivamente - y tristemente- donde más abusos se producen) las víctimas son mayoritariamente niñas. Al menos en mi estadística particular de amigas y conocidas es así. De todas maneras, me da mucha pena reducir el debate a una mera cuestión estadística. Y no entiendo a donde quieres llegar diciendo que la mayor parte de abusos se producen a niños varones por hombres. ¿Quieres decir que si en su dia se hubiera impedido a las personas de tendencias homosexuales ejercer el sacerdocio nada de esto hubiera pasado? Por esa regla de tres, tampoco se debería dejar a los hombres tener responsabilidades en la Iglesia ya que - y esto sí es incuestionable - la gran mayoría de pederastas son varones.
No sé, me da la impresión que relacionando pederastia y homosexualidad se intenta, de nuevo, sacar balones fuera.

Rosie the Riveter dijo...

Me gustaría conocer qué datos indican que la mayoría de los casos de pederastia son de pederastia homosexual. Lo del 81% en la Iglesia, Agus, no me vale, por las razones que se han indicado antes. Estoy casi segura de que tomados en consideración los datos de toda la sociedad no se llega a esa conclusión y que las tasas posiblemente sean parejas en individuos varones heterosexuales, homosexuales y bisexuales.

Por otra parte, argüir que precisamente por esa supuesta inclinación hacia la pederastia existe una instrucción que desaconseja la ordenación de sacerdotes homosexuales me parece que es confundir el culo con las témporas, si me permites la expresión. Sospecho que tiene más que ver con la circunstancia de que si el celibato es condición exigida para todas las personas consagradas y a la preservación de la castidad se orientan muchas costumbres y medidas organizativas que desembocan, de una manera u otra, en una segregación por sexos de los fieles, todas esas "estructuras preventivas" dejan de tener sentido con individuos que se sienten atraídos por los de su mismo sexo.

En fin, entiendo que es humano e inevitable sentir rabia cuando la aireación de un hecho muy grave desde medios digamos "hostiles" eclipsa una realidad rica y positiva. Pero, sinceramente, dejarse llevar por ese sentimiento o señalar posibles conspiraciones para compensar "lo otro", creo que sólo retroalimenta el escepticismo o la sospecha con que la acción de la Iglesia se percibe desde determinados sectores. Yo personalmente no dudo de la firme voluntad de Benedicto XVI para acabar por derecho (no escondiéndolo bajo la alfombra) con estos temas tan penosos, pero tengo mis dudas respecto a si su criterio es compartido por el resto de la jerarquía. Me da que a más de uno debieron de producirles alguna úlcera las explícitas y reiteradas peticiones de perdón a las víctimas que efectuó en su viaje a EE. UU.

Saludos
Rosie the Riveter

Agus Alonso-G. dijo...

Rosie, insisto en que le eches un vistazo a las desarticulaciones de las redes de pederastia que se han producido útlimamente. De todas maneras, estoy de acuerdo en que pueed ser una ligereza y una imprudencia asociar tendencias homosexuales con pederastia. Olvidémonos de esa cuestión.

Vistas las objeciones, profundizaré en el tema. Puede que me equivoque y que correlacione demasiado alegremente sacerdotes de tendencias homosexuales y casos de pederastia. lo que el Times no cuenta.

Agus Alonso-G. dijo...

Me he comido una frase. Decía que, de todos modos, Benedicto XVI está siendo claramente contundente contra este problema. Y, sin embargo, es el objetivo principal de determinados medios como muestra lo que el Times no cuenta.

Agus Alonso-G. dijo...

La opinión de un prestigioso psiquiatra nada sospechoso de ser parte en el caso, que quería compeltar mis dudas sobre el vínculo entre sacerdotes de tendencias homosexuales y casos de pederastia. Él piensa que, en estos casos, va unido: http://www.aceprensa.com/articulos/2010/mar/23/el-celibato-no-es-la-causa-de-la-paidofilia/

Lo que el Times no cuenta: http://www.aceprensa.com/articulos/2010/mar/28/el-papa-y-los-abusos-en-eeuu-lo-que-el-times-no-cuenta/

Lectora dijo...

En mis clases de filosofía del instituto, estudiábamos lógica proposicional y aprendíamos las trampas de la "razón". Vamos a ver: establecer una correlación entre pederastia y homosexualidad es una aberración (i)lógica. Lo que tienen en común una inmensa mayoría de pederastas no es su orientación sexual, sino como bien apunta Rosie, el hecho de que un inmenso porcentaje de los abusadores son hombres. Así que si estadísticamente hay que criminalizar a algún colectivo, por favor, que sea al colectivo estadísticamente "culpable". Naturalmente, una inmensa mayoría de heterosexuales NO son pederastas, al igual que una inmensa mayoría de homosexuales TAMPOCO lo son. Es decir: su homo u heterosexualidad es directamente anecdótica y no causal, y la manifestación homo u heteroerótica de su sexualidad puede ser fruto de diversos factores que ya se han señalado anteriormente, entre ellos (pero no exclusivamente) la segregación. Dado además que no existen estudios estadísticos fiables, lanzar al aire acusaciones que remiten directamente a una correlación directa entre homosexualidad y pederastia es muy peligroso (ya ni siquiera entro en lo ofensivo de la cosa, que también, pero como la ofensa es personal y la siente cada cual, ahí no me meto). Eso por un lado.

Por otro lado: no hace falta ser perverso ni inmoral para escandalizarse por lo que está ocurriendo ni sentir tristeza ante las acusaciones de conspiración, etc., porque de lo que muchos nos asombramos no es ***solamente*** de los abusos, sino de su posterior ocultamiento y del hecho de que las víctimas hayan sido ignoradas. ¿Ahora resulta que las víctimas van a tener la culpa? Otro falso silogismo:

"Todos los que se escandalizan, acusan.
Todos los que acusan, son inmorales.
LUEGO todos los que se escandalizan, son inmorales".

Pues no. A mí me escandalizan ciertas cosas y no por eso soy inmoral, ni me paso las noches y los días pensando en sexo-sexo-sexo (de hecho creo que pienso bastante menos en el sexo que muchos de los implicados y de los ofendidos y aludidos, que parece que no tienen otra cosa en la que pensar). Pedir responsabilidades penales y que los delincuentes se sienten ante la justicia no te convierte en un violento matacatólicos como pareces dar a entender aquí, ni en un pseudoromano ansioso de ver carnaza cristiana en la arena del circo: a mí me da igual que el abusador lleve sotana o no, de hecho si lleva sotana no es desde luego porque merezca llevarla (o sea que su sacerdocio me parece, nuevamente, accidental). Es un ****delincuente****, un abusador que se aprovecha de una relación de poder para abusar de una persona dependiente e indefensa y por lo tanto su ofensa tiene mayor castigo.

Y por último: no hace falta centrarse en la iglesia, eso es completamente cierto. Rodrigo de Santos se gastó el dinero de los contribuyentes en drogas y chulazos mientras por otro lado engañaba a su mujer y cinco hijos, con los que acudía a manifestaciones en las que a mí se me llamaba inmoral. Por ejemplo. Son el doble rasero y la hipocresía lo que resulta incomprensible.

Agus: si a ti te ofenden y te escandalizan ciertas cosas (las luchas de poder y las razones internas por las que esto está saliendo ahora a la luz se me escapan, aunque imagino que mucho de ello habrá), imagínate cómo se siente quien sin comerlo ni beberlo ve asociada su vida y la de mucha gente como yo con prácticas absolutamente repugnantes y vomitivas como ésta.

Un poquito de sentido común no vendría mal, la verdad, porque se están llegando a leer cosas de uno y otro lado que ponen los pelos de punta. He dudado mucho, mucho, mucho antes de escribir sobre todo después de la intervención tan precisa de Rosie, pero a mí también hay cosas que me duelen y que se hagan asociaciones como ésta.

Rosie the Riveter dijo...

Insisto en que el análisis de la relación de las tasas de pederastia con la orientación sexual debe tener en cuenta los datos de toda la sociedad. Ayer se me quedó una cosa en el tintero, pero ya que me remites a la opinión de ese psiquiatra, creo que viene al caso. Tampoco descartaría que la mayor incidencia de la pederastia homosexual en la Iglesia obedezca al hecho de que porcentualmente haya un mayor número de sacerdotes homosexuales respecto a las tasas de homosexualidad que existen en la sociedad. Lo digo porque quizás algunos hombres han podido interpretar su falta de atracción por las mujeres como una mejor predisposición al celibato, cuando, realmente, tienen una condición homosexual no asumida o no reconocida a sí mismos (y en la negación de la propia orientación sexual me temo que una determinada formación religiosa puede tener bastante peso).

En cuanto al tratamiento por la prensa, te reconozco que en ciertos medios deja bastante que desear. Ayer por ejemplo, El País titulaba "Ratzinger ocultó mi caso" y luego se leía la historia y resultaba que los que no habían querido denunciar eran los padres de la víctima y en cuanto al sacerdote abusador, denunciado por otros padres, había sido cambiado de destino por el vicario sin conocimiento y contrariendo las indicaciones de alejarlo de toda labor pastoral del Arzobispo de Munich, que era Ratzinger. Por eso también te decía que me parece que no todos los responsables eclesiásticos comparten los criterios establecidos por Ratzinger desde que accedió al papado.

Agus Alonso-G. dijo...

Lectora, entiendo que te enfades, pero no pretendo ofender, por eso estoy intentando deslindar términos.

Es un hecho que en los casos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica dominan abrumadoramente los casos de orientación homosexual, de hombres a niños.

Si se quiere afrontar el asunto con rigor, para evitar que vuelva a producirse, hay que buscar una explicación. Lo de la separación por sexos, sinceramente no me parece suficiente justificación. La que ahora plantea Rosie de un mayor número de homosexuales entre los sacerdotes con respecto a la sociedad podría ser un dato a tener en cuenta.

Y no digas que yo sugiero que las víctimas son culpables. No es riguroso. Si quieres maximalizar, pues muy bien, pero no es riguroso. Yo sé muy bien a quién me refiero con esta entrada y creo que dentro de las limitaciones que tiene un post de este tipo, lo he dejado claro.

De todo esto, las víctimas de abusos son las más víctimas. Y los abusadores y quienes los encubrieron cometieron un crimen horrible. La Iglesia no puede volver a tolerar que esto suceda.

Ahora, no pongas en el mismo saco a víctimas con determinados medios y opinadores que no quieren que la realidad les estropee un titular para machacar a sus enemigos. Y para botón el ejemplo que señala Rosie.

Es verdad que puestos a "criminalizar" (jamás he usado esta palabra y me parece bastante desafortunada porque tiende a cargarse cualquier debate) hay que hacerlo con los hombres. Y como hombre, no tengo ningún problema en reconocer y asumir que nuestra relación con la sexualidad, como Rosie señaló más arriba, es más problemática que en el caso de las mujeres. ¿Es eso criminalizar? No. Es una realidad que hay que conocer y afrontar para luego no llevarse sorpresas.

¿Hay algún problema, por ejemplo, en reconocer que el estilo de vida homosexual es más inestable y promiscuo que el heterosexual (más allá de que me cites casos concretos y rodrigosdesantos de la vida, que son casos, no números globales)?

Insisto, Lectora, si lo que estoy diciendo es una burrada por ser inexacto, los siento mucho. No tengo ninguna intención de ofender, y menos a los amigos. Pero ahí hay unos datos en torno a un grave problema que hay que afrontar, sea la causa de éste el celibato, las tendencias homosexuales, la manera de afrontar la sexualidad en el seno de la Iglesia o la separación por sexos.

(P.S. Si alguien considera que algo es un error, esto es, que es malo, esto es que es inmoral, no es agredir; tú puedes considerar que yo hago cosas inmorales y estás en tu derecho, eso no me debería ofender ni hacer que seas menos amiga)

Klaudina dijo...

Yo escribí ayer un comentario y se me fue al garete, y me alegro, porque luego Rosie y Lectora (y también pepe) han dicho lo que yo pensaba pero mucho mejor dicho, claro. Muchísimo mejor.

Lectora dijo...

Punto namber guan: yo no me enfado :-)

Pero fíjate que volvemos otra vez a lo de "todos los monos son mamíferos, todos los perros son mamíferos, luego todos los monos son perros". Y no. La cuestión es que a mí me parece por ejemplo completamente irrelevante que los abusadores sean sacerdotes: tú mismo lo señalas en la entrada, en el sentido de que sabemos que una inmensa mayoría de sacerdotes NO son pederastas. En general y ya por übersimplificar: los pederastas son, antes que ninguna otra cosa, pederastas. Luego habrá pederastas sacerdotes, panaderos, profesores de universidad, policías o tenderos. Hetero y homosexuales. Pero no es ninguna de esas condiciones lo que les lleva a ser pederastas, porque la pederastia precede a y es independiente de todo lo demás (esto la Klaudina que es filósofa lo explicaría mejor que yo, que soy muy vagoneta para estas cosas).

Sobre el criminalizar y no: depende, Agus, depende. Anita Bryant defendió aquella terrible proposición en California que pretendía despedir de sus puestos de trabajo a TODOS los homosexuales que ejercieran la enseñanza precisamente con esos mismos argumentos. Ese es el problema cuando se establecen relaciones causales falsas entre determinadas conductas y otros rasgos, y en ese sentido utilizo la palabra "criminalizar", como en una especie de "porsiacaso": ¿debería prohibirse la enseñanza a TODOS los sacerdotes porque un grupo de sacerdotes haya cometido un delito con víctimas menores de edad? ¿No, verdad? Vamos, es que sería completamente ridículo. Y sin embargo, a nosotros (a mí) se nos juzga con otra vara de medir: homosexual, ergo persona potencialmente peligrosa y criminal. ¿En serio la homosexualidad de cualquiera es un factor a tener en cuenta a la hora de asumir determinadas responsabilidades? Apuntas que sí en el caso del sacerdocio y yo ahí, claro está, no me meto. Pero en lo demás sí, porque me afecta y porque ya no se trata de que alguien me considere inmoral (que a mí plin, como tú bien dices, la ofensa la siente cada cual y yo puedo pensar que fulano es tonto del capirote y fulano pensar que es la última cocacola del desierto), sino de que esa consideración puede tener consecuencias "prácticas": desde despedirme de mi puesto de trabajo hasta terminar colgada de lo alto de una grúa en la gran teocracia iraní. A lo que voy es que todas esas consideraciones, análisis, debates y lo que tú quieras NO son neutrales, no se producen en un vacío, y en un mundo en el que más de 20 países condenan a muerte a las personas "acusadas" de homosexualidad (y en otros 70 las meten en la cárcel o justifican la tortura), me parece no sólo peligroso sino inmoral (sí, inmoral) establecer según qué paralelismos.
(sigue)

Lectora dijo...

(sigue)
Y tampoco me vale hablar del "estilo de vida homosexual" sencilla y llanamente porque, contrariamente a lo que proclaman todas las portadas de los medios el día 28 de junio, el "estilo de vida homosexual" no existe. Vamos, que si existe yo no me he enterado. No somos una secta, no pertenecemos a ningún club secreto, no conformamos un "lobby" (ni rosa ni de ningún otro color) y de hecho somos tan diferentes entre nosotros como cualquier otro hijo de vecino. Vamos, que yo paso mi tiempo libre tocando fugas de Bach en el piano y otras personas "de mi condición" y de la otra probablemente se creen que lo que a mí me gusta es la homeopatía cuando oyen lo de "Bach". Es tan ridículo englobar a las personas en un mismo saco en función de UNA sola característica que debería caer por su propio peso.

Y vuelvo a lo mismo: lee las cifras sobre el uso y consumo de la prostitución en España y plantéate si cuando hablas de "promiscuidad" no estás falseando la realidad, porque lo que los clientes de la prostitución tienen en común (una vez más) no es su homo o heterosexualidad, sino el hecho de ser hombres en un porcentaje nuevamente altísimo. Yo conozco gente casada a mi alrededor (todos los conocemos) y con hijos que se va de picos pardos cuando le da la gana (y te puedes imaginar la de cosas que vemos aquí en el "observatorio sociológico"). La promiscuidad NO es ni exclusiva ni mayoritaria entre homosexuales. Es mayoritaria entre HOMBRES.

Un beso a todos y, sobre todo, paz.

Rosie the Riveter dijo...

A propósito de las "particularidades" de la sexualidad masculina (tendencia a la promiscuidad, sea cual sea su orientación sexual, degeneración en abusos...) se me viene a la cabeza aquel diálogo de la mítica película "Amanece que no es poco". Seguro que Lectora se acuerda, cuando un padre (Luis Ciges) y su hijo (Antonio Resines) tienen que compartir cama y advierte el padre:

- Hijo, supongo que me respetarás ¿no?

- Pero ¿qué guarradas está Ud. diciendo, padre?

- ¡Déjate, déjate, que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama...!

Pues eso...

Lectora dijo...

Otro punto que había olvidado es el de vincular la postura de quienes se proclaman escandalizados con determinados postulados o posiciones ideológicas concretas, blanquinegras, como si lo uno llevara automáticamente asociada la adherencia a otro montón de cosas que no forman parte del debate. Estableces en el post un continuum entre cosas que, para mí, no tienen por qué estar directamente relacionadas entre sí.

Yo, por ejemplo, me he declarado en más de una ocasión cercana a los postulados denominados "pro-vida": no me gusta el aborto, creo (no puedo poner la mano en el fuego, pero de momento tal es mi convencimiento) que no abortaría nunca, y el aborto no me parece una conducta éticamente justificable prácticamente en ningún caso (creo que los casos que más conflicto me crean son los casos de violación en conflictos bélicos donde se utiliza el vientre de las mujeres como campo de batalla; no me siento ni capacitada ni preparada para juzgar). Carezco de los conocimientos necesarios para saber si debe o no definirse como un "crimen" (no soy científica ni jurista y sé que hay distintos posicionamientos en esta cuestión), y por eso en la cuestión de la despenalización opto por la defensa de esta postura en términos puramente personales. Las razones o circunstancias que me hayan llevado a adoptar este posicionamiento son irrelevantes, y lo mismo que no aceptaría que alguien me dijera "pero mira que eres carca/facha/fanática" por defender una postura antiabortista, tampoco me gusta que por el otro lado se me meta en determinados sacos colectivos por el simple hecho de ser X o Y. Y sí, cada vez que Bibiana Aído habla, sube el pan; y Leire Pajín y sus aires de "comomemoloamimismamanolo" me ponen enferma.

Si nos ponemos orteguianos, todos somos anécdota. Nadie es realmente "representativo" de nada más que de sí mismo, y que levante la mano el que no caiga en contradicciones y no dude día sí y día también.

No obstante, no tengo problema en reconocer mi absoluta parcialidad en esta cuestión, y es que yo en esto parto de una realidad incuestionable: que todavía hay mucha gente en el mundo para la que yo debería estar (a) internada en un psiquiátrico o en tratamiento para "curarme" de mi "dolencia"; (b) en la cárcel; o (c) muerta matada. Y como, a diferencia de Karl Lagerfeld, no me he pasado la vida comiendo acelgas rodeada de modelos escuchimizadas, sino que he tenido que afrontar con honestidad los conflictos que los demás parecían tener con mi particular forma de ser, pues no puedo ser "neutral" ni asistir impasible a ciertas cosas como si estuviéramos hablando del precio de los garbanzos en el mercado.

Agus Alonso-G. dijo...

Querida Lectora, tú eres una rara avis en lo que respecta a lo ideológico y lo sabes. Supongo que porque tratas de ser muy honesta en TODO. Pero ser parcial no te inhabilita. Todos lo somos a nuestro modo.

Por cierto. Hoy, Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, ha vuelto a condenar en La Stampa a los curas pederastas y ha reiterado que la Iglesia necesita "una humilde limpieza interior para acabar con la suciedad inaceptable". "Si nos convertimos y purificamos, la Iglesia saldrá de la actual crisis renovada, más espléndida y bella", dijo Kasper, que aseguró que los ataques al Papa por parte de la prensa internacional ante los casos de pederastia "sobrepasan cualquier lealtad".

Creo que no es justo sugerir, como, Rosie, tú hacías al principio, que la solución que se está dando al problema es lanzar balones fuera. En ela rtículo que he enlazado en la entrada siguiente, un ateo hace un análisis igual de crítico con los medios que han hecho de estos terribles incidentes una campaña contra la Iglesia.

K. dijo...

Yo me permito dejar este enlace. Es un documental sobre el maltrato, los abusos y las neglicencias a los niños.

K. dijo...

Yo dejo aquí este enlace. Un documental sobre una mujer que ha acogido a niños víctimas de maltratos (abusos sexuales, violencia física, negligencia...). Tiene cosas muy interesantes sobre cómo se sigue sin prestar suficiente atención, no al tema, que a todos nos preocupa, sino a niños concretos, a signos concretos... Además es muy interesante todo el tema de la resiliencia, de cómo las víctimas consiguen recuperarse si les ofrecen el entorno adecuado...

Negro dijo...

David: "Los casos de abusos sexuales, vengan del lado que vengan, no son pecado. Son delito. Y se pagan con los grilletes."

"David, el matiz posiblemente sea oportuno."

Espeluznante.

Agus Alonso-G. dijo...

Menos lobos, caperucita... Mi entrada no tiene pretensiones de exhaustividad. Que sea delito o no es algo que no viene al caso de la argumentación que yo planteaba.

Si no te gusta, puedes volver por donde viniste.