sábado, 27 de febrero de 2010

El poder transformador de la belleza

No hace falta tener una sensibilidad exacerbada para quedar raptado por la belleza, por el bien, por la verdad. El otro día hablaba con una persona que las obras de arte que más me gustan me hacen mejor. Qu es extraño, porque por un lado te evaden -no quieres volver a la realidad-, pero por otro te hacen querer ser mejor (y eso ya es ser mejor), transmitir esa luz al mundo, llenar con una pizca de esa belleza (o de verdad o de bien, que todo es lo mismo) este mundo herido.

7 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Pues sí. A mí las obras de arte que más me gustan son las personas.

Toma ya.

Agus Alonso-G. dijo...

No está nada mal eso.

kañaman dijo...

Vas a hacer huelga?

Agus Alonso-G. dijo...

Jaja, sí, estoy en casa de huelga, aunque currando. Esquizofrenias.

Rosie the Riveter dijo...

Por cierto, ¿conoces un artículo de Enrique Bustamante en "Le Monde Diplomatique" que pone a caer de un burro la reforma audiovisual y anticipa la muerte de los medios públicos? El título del artículo, creo, es "La contrarreforma audiovisual". Lo llamaron para integrar el famoso comité de sabios y está que trina por haber sido instrumentalizado para que luego De la Vega se dedique al pasteleo con las privadas...

Saludos
Rosie the Riveter

Agus Alonso-G. dijo...

No, la verdad es que no lo he leído. Y no sé si la muerte de los medios públicos, pero el práctico desmantelamiento de RTVE llegará, eso sin duda.

Si hoy tengo tiempo y ganas explicaré mi visión del asunto. No me extraña que se sienta instrumentalizado. Lo del comité de sabios era una estupidez como un castillo. No se hizo ningún caso a las recomendaciones.

Yo no protesto contra la manera de llevar la RTVE que tuvo Luis Fernández, aunque si lo hubiera hecho el PP ¡la que hubiera liado la izquierda política y social desde el minuto 0! Eso sí, cómo prácticamente todos los contratos y subcontratas iban a parar a sus amiguetes (y casulamente amiguetes de ZP) de Mediapro, es vergonzoso para una empresa que pagan todos los españoles.

Tampoco protesto contra el nuevo modelo. No me parece mal que una tele pública pierda influencia (audiencia, vamos). Y si no compite con el entretenimiento, no tendrá influencia. Lo triste es cómo y por qué se ha hecho: por las presiones de sus amigos de Prisa y Mediapro. ¿Recordamos la dureza de los ataques desde El País al Gobierno hace apenas un año?

Pero vamos, que los derechos adquiridos (yo los llamo privilegios consagrados) por trabajadores de RTVE durante años (algunos de los cuales son además muy, muy ineficientes y el sistema se lo permite) hacen ahora que los que venimos después tengamos que sufrir recortes y el lógico descrédito de una opinión pública que está harto de una RTVE que ha despilfarrado miles de millones durante décadas.

Rosie the Riveter dijo...

Bueno, Bustamante (que tiene un planteamiento de izquierdas) sitúa la presión especialmente en Vocento y Mediaset. Al fin y al cabo las dos privadas "de derechas" van a absorber las réplicas televisivas "de izquierdas", gracias a la reducción de los límites a la concentración de empresas en el audiovisual.

Me parece a mí que vamos a un panorama televisivo monocolor, salvando lo que se haga en los medios públicos. Aunque la misión de éstos, creo, no ha de ser "compensar" ideológicamente la oferta privada sino dar voz a todos en lo político. Y en los contenidos, ofrecer lo que las privadas por criterios de rentabilidad no ofrecen, con un planteamiento de servicio público. En fin, una utopía como otra cualquiera.