martes, 31 de marzo de 2009

Insatisfacción

"-Nada es suficiente. Nunca nada es suficiente. Es como si tuviera un agujero dentro de mí que no puedo llenar con nada. Soy un anormal." (En el dique seco, Augusten Burroughs, Ed. Anagrama)

domingo, 29 de marzo de 2009

El Papa y el condón

El lunes 23 de marzo el diario El País publicaba un artículo de cierre de la visita de Benedicto XVI a África que titulaba "El Papa deja fieles y un rastro de críticas en África". El artículo ya no está, ha desaparecido. Me pregunto si será porque, yendo más allá de la manipulación interesada, se encontraba con la realidad. Esa realidad que da la razón al Papa.

"Las ONG que trabajan con enfermos del sida criticaron el discurso del Papa. Los misioneros alegan que el problema es la tradición", dice la entradilla del artículo. Y es que, más allá de la acumulación de entrecomillados más o menos beligerantes contra lo que había dicho el Papa, resulta que lo que se atisbaba en el artículo en la boca de quienes trabajan en el terreno con los enfermos es el problema es "la tradición", esto es, los hábitos sexuales: poligamia, violaciones,...

"La tradición". Pero no es "la tradición" la que hace que en Washington la tasa de sida sea "superior a la de África Occidental", según Shannon L. Hader, directora del programa sobre el sida en el distrito, que recoge en un muy sugerente artículo Aceprensa (de pago). Se llama hábito sexual.

Y precisamente lo que dijo Benedicto XVI es que la solución contra el sida "sólo puede ser doble: la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles".

No cabe duda de que si en África o en Parla norte se viviese la sexualidad de acuerdo a la antropología que predica la Iglesia Católica, el sida no existiría.

Señores y señoras, macháquensela si quieren muy a gusto, forniquen por doquier, construyan sus relaciones afectivas sobre la banalización del sexo. Sean libres en ese sentido. Jodan... Pero no nos jodan, y sobre todo, no insulten a la verdad.

Si les molesta que una voz -tan potente, tan paternal- como la de Benedicto XVI -antes fue Juan Pablo II- les diga dos verdades y media, arrásquense, pero no traten de acallar el debate con el insulto, con la demagogia, con la falta de debate y con la opinión basada en la propia incapacidad para vivir de otra manera la sexualidad.

Bárbaras hordas.

lunes, 23 de marzo de 2009

La muerte del hombre



El Museo del Prado acoge hasta el 19 de abril una exposición sobre Francis Bacon, cuya filosofía del arte está asentada básicamente en una visión del hombre sin Dios, como un trozo de carne.

Después de verla uno entiende mejor aquella idea que Juan Pablo II exponía en su encíclica Dominum et vivificantem: "La ideología de la muerte de Dios es, teórica y prácticamente, la ideología de la muerte del hombre".

sábado, 14 de marzo de 2009

Los abrazos rotos

Ayer estuve en la proyección de la última película de Almodóvar y en la rueda de prensa de presentación con el director, Penélope Cruz, Blanca Portillo, etc.

En la reseña para la web, como me dijo un compañero, "no se sabe si hay que ir a verla o no".

La película está participada por TVE, con lo que uno tiene que morderse la tecla y no escribir lo que aquí sí puedo. Que la rueda de prensa me gustó más que la película. Y no sólo porque Almodóvar-el personaje estuviera sembrado durante el acto, sino porque la película me parece floja, prescindible. Aunque Penélope haga un gran papel. Y aunque entre los mimbres con los que construye la cinta Almodóvar hay muchas cosas positivas.

Lo dice uno al que le encantó Volver, y le gustaron Todo sobre mi madre y Hable con ella.

lunes, 9 de marzo de 2009

Sobre la libertad

Nuestros primeros padres tuvieron la tentación original de demostrar su libertad, usándola sin tener en cuenta la voluntad de Aquel que se la dio. La excusa original que ellos presentaron despues de pecar es que no eran realmente libres y que habían actuado bajo una influencia que los dominaba, la sutileza del tentador. Pecaron para independizarse de su Creador; explicaron su pecado por la razón de que eran dependientes de Él. Y este ha sido desde entonces el proceder del orgullo ilegítimo y de la concupiscencia: primero, gloriarnos de nuestra incontrolable libertad de deseos y de conducta; luego, cuando nos hemos estropeado a nosotros mismos, alegar que somos esclavos de la necesidad" (John Henry Newman, "La responsabilidad humana, ineludible", 4.XI.1832, recogido en La fe y la razón. Sermones universitarios, Ed.Encuentro)

domingo, 8 de marzo de 2009

Quemarropa

Es mi propia habitación. Algunos lo llaman mundo interior. Allí guardo lo que realmente me gusta. La música que me dice cosas. Mis libros, con los que he hablado en tantos ratos de silencio. También las fotos, los recuerdos.

Fuera de allí, conozco a muchos, a los que quiero; algunos, además, me quieren. Pero recuerdo haber visto a pocos dentro. No, no todos saben entrar. No todos quieren. No todos pueden.

Allí soy verdaderamente feliz, allí verdaderamente sufro.

Qué mas da lo que pase fuera. Qué importa si soy feo, o anticuado. Qué importa si no les caigo bien. Si me huele el aliento.

Allí soy vulnerable. Pero allí te tengo a ti.

Allí soy todo y casi nada.

Yo soy allí.