sábado, 26 de diciembre de 2009

Corazones de piedra y madera

Decíamos anteayer lo que esa misma noche el Papa dijo con más agudeza y profundidad:

El conflicto en el mundo, la imposibilidad de conciliación recíproca, es consecuencia del estar encerrados en nuestros propios intere­ses y en las opiniones personales, en nuestro minúsculo mundo privado. El egoísmo, tanto del grupo como el individual, nos tiene prisionero de nuestros intereses y deseos, que contrastan con la verdad y nos dividen unos de otros. Despertad, nos dice el Evangelio. Salid fuera para entrar en la gran verdad común, en la comunión del único Dios. Así, despertarse significa desarrollar la sensibilidad para con Dios; para los signos silenciosos con los que Él quiere guiarnos; para los múltiples indicios de su presencia. Hay quien dice «no tener religiosamente oído para la música». La capacidad perceptiva para con Dios parece casi una dote para la que algunos están negados. Y, en efecto, nuestra manera de pensar y actuar, la mentalidad del mundo actual, la variedad de nuestras diversas experiencias, son capaces de reducir la sensibilidad para con Dios, de dejarnos «sin oído musical» para Él. Y, sin embargo, de modo oculto o patente, en cada alma hay un anhelo de Dios, la capacidad de encontrarlo. Para conseguir esta vigilancia, este despertar a lo esencial, roguemos por nosotros mismos y por los demás, por los que parecen «no tener este oído musical» y en los cuales, sin embargo, está vivo el deseo de que Dios se manifieste"

Cuánta ternura transmiten las palabras de B16 y qué pena que le hagamos tan poco caso a veces, mientras nos interesamos por lo último, por lo más visto, por la chorrada más efímera:

También hoy hay almas sencillas y humildes que viven muy cerca del Señor. Por decirlo así, son sus vecinos, y pueden ir a encontrarlo fácilmente. Pero la mayor parte de nosotros, hombres modernos, vive lejos de Jesucristo, de Aquel que se ha hecho hombre, del Dios que ha venido entre nosotros. Vivimos en filosofías, en negocios y ocupaciones que nos llenan totalmente y desde las cuales el camino hasta el pesebre es muy largo. Dios debe impulsarnos continuamente y de muchos modos, y darnos una mano para que podamos salir del enredo de nuestros pensamientos y de nuestros compromisos, y así encontrar el camino hacia Él. Pero hay sendas para todos. El Señor va poniendo hitos adecuados a cada uno. Él nos llama a todos, para que también nosotros podamos decir: ¡Ea!, emprendamos la marcha, vayamos a Belén, hacia ese Dios que ha venido a nuestro encuentro"


Os deseo una Santa y Feliz Navidad.

8 comentarios:

pseudópodo dijo...

Igualmente, Agus. Esto que dice B16 a lo mejor acabo diciéndolo en un post. Hacía tiempo que lo pensaba (modestia aparte), aunque yo soy de los que no tienen mucho oído religioso. Pero entiendo que es un déficit que hay que corregir; lo contrario de una virtud.

Agus Alonso-G. dijo...

Bueno, yo creo que en esto ser consciente de que uno no tiene mucho oído religioso es ya de algún modo empezar a tenerlo. Me parece. Por ese "secreto anhelo" del que habla B16.

el náuGrafo dijo...

La religión es el solfeo de Dios.

Y creo que se puede acceder a él de oído.

(Toma ya, jajaj.)

Agus Alonso-G. dijo...

Mmmmm... It sounds good.

fodotort dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
kuxostub dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
duzitoga dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
febowill dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.