domingo, 1 de noviembre de 2009

Que por Mallo era por Mallo...


El pasado jueves estuve en la presentación (no-presentación) de la no-novela de Agustín Fernández Mallo, Nocilla Lab. [Croniquería aquí del náuGrafo].

Dado mi conocido dis-gusto por la citada obra, no es difícil imaginar las disposiciones con las que me aproximaba al evento, anunciado para más inri como una performance.

Era en el Matadero de Madrid, ese lugar que querer quiere ser templo de lo guayse, de la vanguardia, de todas las revoluciones culturales que en el mundo serán (en Madrid, si alguna hay algún día). Llegué tarde, acompañado de Latinajo de Híspalis. Para entonces ya Fernández Mallo y un Dj nos leían fragmentos de artefacto proyectando imágenes con un cañón de vídeo y acompañándolos de música.

Lo mejor de todo fue la Carlsberg que nos enchufamos los tres (el náuGrafo se había unido al punto de llegar nosotros) y el interesantísimo debate sobre si bluf o no bluf posterior al acto. Yo, completamente del lado de la teoría de vociferar "el rey está desnudo" a grito pelao. El náuGrafo defendió la validez de la propuesta nocillesca (y tanto, aquí tenéis una crítica con la que no puedo estar más en desacuerdo, pero a la que declaro rendida admiración por el enorme mérito de saber sacar tanto... de tan poco) y Latinajo y yo la masacramos con más o menos empeño.

Hay que decir que antes yo me había aproximado al autor para saludarle y mostrarle mis respetos. Ya le comenté que me había leído su Postpoética, ante lo que él mostró sorpresa, y que le tenía "caladillo". Creo que el tono reflejó que no me gusta su nocilleo, aunque reinase la cordialidad entre nosotros (faltaría más).

Para que no se diga que no intento entender esa críptica posmodernidad que Alfaguara nos vende en forma de nutella, me compré el Nocilla Experience, segundo libro de la trilogía del presunto Proyecto Nocilla. Ya que lo tenía, le pedí a Mallo que me la firmase. "A Agustín, 'Fernández Mallo'. Gracias por...". Y eso. Juego de espejos. Nos dimos la mano.

Y pienso que a este tema ya le hemos dedicado demasiado.

Para desintoxicarme de vacuidad y posmodernité, leo estos días Perder y ganar de Newman, las catequesis sobre los Padres de la Iglesia de Benedicto XVI. Ya acabé La carretera, de McCarthy, que no me enloqueció como al resto de crítica y público mundial.

14 comentarios:

Rosie the Riveter dijo...

Pensaba que nos describías una horrible pesadilla de la que habías logrado capturar imágenes ilustradoras. A partir de la Carlsberg todo adquiría de nuevo tintes de realidad... ¡hasta que te desintoxicas con las catequesis sobre los padres de la Iglesia de Benedicto!

Mon Dieuuuuuu

Saludos

Rosie the Riveter

;-)

el náuGrafo dijo...

Será la resaca, será el café, será que suena Marvin Gave, pero no he podido evitar unas buenas risiones hasta la lagrimilla con tu sardónico texto nutellesco. jajajJJAJAJA.

A sus pies.

Tienes pluma. Cabggron.

Agus Alonso-G. dijo...

Y tengo buenos amigos-maestros. Como he dicho en tu blog, esta entrada no puede entenderse sin la tuya.

Jajaja, Rosie, esta entrada quizá es una muestra de la confusión vital que me embarga estos días. Postpoesía pura donde todo se mezcla. Bufff.

el náuGrafo dijo...

Y la foto de entrada (con la entrada), sublime.

el náuGrafo dijo...

El salto, de pronto, al último párrafo es mundial. Creo que estás creando tu propio género, tu propio moviminento, tu propia post-poética, tu propio arrealismo. Dale vueltas.

Agus Alonso-G. dijo...

¡Viva el fragmentarismo! Como la vida misma.

Lectora dijo...

Yo por decir algo intrascendente diré que la Nocilla no es lo mismo que la Nutella. Aunque es cierto que de ésta última están rellenos los Ferrero Rocher (que sólo se venden en invierno, mira tú).

No te imagino en el matadero. Un lugar tan inhóspito y modernuqui.... tan posh-industrial. No no no. :-P

Wesley Jackson dijo...

La Nocilla está muy rica. La Nutella también. Comamos las dos.

Deja vú?

jordim dijo...

No sé qué novela es esa de la que hablas, pero no sé por qué no me extraña nada que no te guste. La que sí he leído es La carretera. Y esa sí que me parece realmente preocupante que te haya dejado indiferente. Sólo te podría decir que la leyeras otra vez, pero esta vez despierto (en el sentido que haga falta).

Agus Alonso-G. dijo...

Jordim, que no me enloqueciese, no significa que me dejase indiferente. Me gustó mucho, pero no me enloqueció. No me parece una obra maestra como parece que a buena parte del mundo le ha parecido.

Nocilleemos. Colaqueemos (o Nesquiqueemos, que eso va por barrios). Chococrispiemos. Y para terminar, comámonos un yogur marca LARSA.

pseudopodo dijo...

Hace tiempo hice yo mi crítica de Nocilla Dream. Y mi diagnóstico es que AFM tiene su miaja de talento pero sobre todo es un pícaro.

Agus Alonso-G. dijo...

Muy buena crítica, no me acordaba yo de ella, con el rigor del buen científico.

Lectora dijo...

Jo Wesley, donde esté la nocilla de dos colores... Y se come con el dedo (punto importante para su pleno disfrute), que os veo muy finolis y a lo mejor la comíais con la cuchara o peor aún, untada en el pan.

p.s. ¿Yogures marca LARSA?

Anónimo dijo...

Si, probablemente lo sea