viernes, 27 de noviembre de 2009

Ayer volví a mi universidad...

Presentaba José Jiménez Lozano un libro de cuentos en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.

Quise ir en transporte público un poco por revivir sensaciones y otro poco por purificar el espíritu con la húmeda atmósfera del primer día realmente otoñal de este raro otoño.

Ya en la estación de Ciudad Universitaria dejé un poco que mi ánimo flotase en la evocación. Se encontraba en una neutralidad propicia para que cualquier viento de la memoria lo llevase de un lado a otro.

Ayer volví a mi universidad y volví a lamentar el tiempo malgastado entonces, lo poco universitarios que fueron mis años universitarios.

Era tarde y al salir del metro me enfrentaba a los alumnos ya de recogida. Qué acumulación de vida, de porvenir. Las chicas monísimas y vitalistas, los chicos tan diferentes y tan lo mismo como un surtido Cuétara.

A uno le van pareciendo niños los universitarios. Qué tópico. Eso sí, niños que dentro de muy poco estarán dándonos lecciones, ¿y no es eso maravilloso? Hace no mucho, era yo el que caminaba por la Avenida Complutense, confundido entre el magma de alumnos.

Del acto con Jiménez Lozano me interesó escucharle a él, más que a sus presentadores. Encuentro le publica una selección de relatos, de título El azul sobrante.

Qué hombre tan sencillo, cuánta bonhomía transparenta y cuánto magisterio desparrama sin pretenciosidad. Su discurso es siempre narrativo. Transmite las ideas con historietas y anécdotas.

Como esa en la que Thomas Merton le regala un libro a Einstein y este se lo devuelve a los dos días con una nota: "La psicología humana no puede ser tan complicada". Era de Kafka. Para decir, en estos tiempos de pretendido fin de la novela y posmodernidad agenérica, de nocilleos y vilamatismos, que la novela es, sobre todo, narrativa. Que lo otro será filosofía, poesía o lo que sea, pero no novela.

O como aquella vez en que estuvo con un tal Ignatiev, al parecer teórico de la literatura contemporánea, y le dijo que no hablase de campesinos, ni de amores corrientes ni del pasado. Y eso es precisamente de lo que escribe Jiménez Lozano.

Me gustó especialmente una alusión a Cervantes por sugerente. El escritor abulense cree que "el lenguaje literario ha desaparecido" de la vida cotidiana, que los símbolos "ya no valen en nuestro mundo". Y Cervantes, siempre modelo de la lengua española, "escribe distinto que la gente de su tiempo" (Mateo Alemán sería alguien que escribía al modo de decir de esa época), porque vuelve a sus raíces renacentistas. La literatura no es la realidad y tampoco su lenguaje debe ser el mismo de la realidad, tan pobre a veces.

Y, sin embargo, diré que me gusta de Jiménez Lozano su talla intelectual, su ensyística, más que su narrativa.

5 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Justo te iba a mandar un mail ahora con la invitación (que no había leído aún) para el acto de Jiménez Lozano en la Complu, para que fuéramos.

Me alegro de que hayas ido y también de que haya pasado, porque bueno, tampoco soy tan 'fan' del hombre como tú. Quiero leer su famoso 'El grano de maíz rojo'. Ay, lecturas, lectursa, nocilleos, vilamatasadas, y luego Victor Hugo, y Tolstoi, tanto por leer y tan poco el tiempo.

Oh!*

*Suspiro poético/romántico a los pies de un acantilado, tipo cuadro de Friedrich.

Rosie the Riveter dijo...

Lamentar lo poco universitarios que fueron nuestros años universitarios es un clásico. Seguro que lo dicen hasta los egresados oxonienses...

Buscando otra cosa, me topé la semana pasada con la 'Guía Espiritual de Castilla' de Jiménez Lozano y lo compré y regalé a mis padres, a ver si se animan a coger el coche y a viajar sin tiempo por carreteras secundarias. Ya les sisaré el libro, que tiene una pintaza. Ay, quien fuera jubilada...

Saludos
Rosie the Riveter

Wesley Jackson dijo...

Hala, intertextualidad a tutiplén, o como se escriba.

Agus Alonso-G. dijo...

NáuGrafo, cuando vi que estaba ayer Guadalupe Arbona en el acto, me arrepentí de no haberte llamado para ir juntos, pero pensé en un primer momento que no te apetecería. Fui con los de Perkeo y eso...

Rosie, tú siempre tan realista, jaja. La verdad es que don José se lo ha montado muy bien, pero hay que querer ser un ermitaño como él lo es (aunque muchos le van a ver, yo mismo le dije ayer que en breve le rendiremos visita).

Weley, no entiendo a qué te refieres...

Wesley Jackson dijo...

Pues me refiero a que yo también he escrito sobre el acto en cuestión. Aunque me parece que de un modo algo diferente...