domingo, 25 de octubre de 2009

Quo vado?

No he leído El paraíso perdido de Milton, pero fama y nombre de libro y autor siempre me han parecido evocadores en su melancolía, en su especie como de (repetimos: "especie como de") nostalgia.

Esa nostalgia de paraíso perdido, en parte terrible y en parte dulce (de esos contrapuntos está hecha, ¿no?), es el sentimiento que más me ha dominado durante mi reciente viaje a Oxford.

Cuando llegamos el sábado en el autobús desde Gatwick nos topamos en High Street con masas de estudiantes engalanados con sus sub-fux, sus vestes académicas sobre la ropa 'de domingo'. Camisas blancas y limpitas, pajaritas también blancas ellos, faldas negras ellas. Se trataba de la inauguración para los freshers (primer curso) del Michaelmas [editado], trimestre inicial (por San Miguel).

Una eclosión de espíritu universitario. Un espíritu que ni uno tuvo en sus años de carrera ni ya tendrá. Y menos en un lugar como Oxford.

¿Por qué has vuelto?, me dicen. No entienden nada. ¿Lo entiendo yo? Apenas lo vislumbro. Para eso, para ver un ideal de búsqueda de la verdad, la pasión por conocer. El paraíso perdido.

Y digo el ideal porque no me chupo el dedo, bien sé que Oxford no se libra del declive intelectual que sufrimos (¿Sufrimos? ¿Quién? Uf, no lo sé, dejadme no detallar la intuición), pero la Historia tiene un peso enorme. Sobre las piedras la Historia no pasa como el agua. Y eso se nota en Oxford, donde el eco de personajes conocidos nos golpea el alma, si uno la tiene a punto de cocción: Newman, Knox, Tolkien, Lewis, Newman, sobre todo Newman, Brideshead...

Y uno ve el ideal y esta vez le ha dejado con jirones el alma.

Será el otoño, y un circunstancial crepúsculo vital, y ese deseo de un pasado que ya no estará. Será esa ansia de infinitud por la que sólo lo Infinito puede saciarnos...

"¿Adónde te escondiste, amado, y me dejaste con gemido?".

4 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Agus- Perdona que meta el dedo en el ojo. Se escribe Michaelmas (la fiesta de San Miguel, como Christmas, es la fiesta de Cristo).

el náuGrafo dijo...

La melancolía de lo que no se ha vivido es menos melancolía, al menos para mí. Pero si me pongo, de tu mano, a imaginar tardes oxforianas con una cerveza tras apurar unas cuentas clases interesantes, con lecturas, amistades y futuros promisorios, pues quizá hasta me entre un bajón considerable, jajaj.

Anónimo dijo...

Por entradas como estas me enamore de este blog. Gracias, por escribir lo que muchas veces siento.

Agus Alonso-G. dijo...

Glub. Mil gracias, anónimo. Gracias también al corrector (no es meter el dedo en el ojo) y gracias a mi náuGrafo favorito, of course.