jueves, 29 de octubre de 2009

¿Nace la literatura de la insatisfacción?

No hay buena literatura que pueda provenir de la felicidad y de la bonhomía. Es el dolor, el sufrimiento y hasta el drama el que nos inspira y nos a atrae. No por regodearse en el mal ni en el llanto, sino por superarlo gracias a la palabra compartida. Ocurre igual con el teatro y con el cine. Podemos asistir a una película terrible sobre el genocidio nazi, pero salimos de la sala mejores de cuando entramos si la película es buena. Se produce no diría una sublimación del mal, sino una superación. No conozco grandes obras de literatura que tengan un final feliz"

La cita es del reciente Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Ismail Kadaré, en una entrevista de Rubén Amón para El cultural.

Convendría analizar hasta qué punto es invulnerable esta afirmación, pero se intuyen por sus resquicios que revienta de verdad. La felicidad perfecta, inmutable, estática, completa, no existe en el fragmento de vida que transcurre hasta la muerte. La imperfección es lo que la caracteriza, con todas sus penas y sinsabores. Y en la medida en que el arte es capaz de captar esa verdad, podrá conquistar nuestros corazones.

Bien es cierto que no me convence lo de la imposibilidad de un arte optimista, en cierto modo feliz. Ni lo de los finales. ¿El de Crimen y castigo es infeliz por cazar un ejemplo al vuelo? Más: ¿es la ausencia de dolor condición para la felicidad?

El discurso de recepción del premio de Kadaré, empero, no fue gran cosa: [en vídeo] [en PDF]

4 comentarios:

el náuGrafo dijo...

A veces basta con una vaga melancolía, que linda muchas veces con la dicha, para escribir.

el náuGrafo dijo...

Cambio el 'a veces' por 'generalmente'.

jordim dijo...

Yo soy de los que tiende a pensar que el conflicto y los momentos de rabia e infelicidad suelen dar pie a mejores obras de arte. Es en esos momentos cuando creo que se puede estar más cerca de la verdad que nos rodea.
Sin embargo cuando eres feliz estás más ajeno al análisis, prefieres no plantearte demasiado las cosas, te vuelves más individualista y por tanto, si por ejemplo ecsribes un relato, es más fácil que éste resulte simple, demasiado subjetivo y carente de alma.
De todas formas es un tema complicado.
En cuanto a lo de los finales delices o infelices, en realidad es no importa. Hay historias que puede que acaben bien, pero el camino hasta llegar aese punto puede haber insufrible. Al final se trata de la inspiración, y creo que ésta suele llegar más fácilmente cuando estás más bien de vuelta de todo (que por otro lado suele parecerme el sentimiento más sincero en las personas, ya que en ese momento sabes casi seguro que no actúan).

Lectora dijo...

Estoy con vosotros, sí.