jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Monstruos?

Javier Cruz declaró ante la juez que sus encuentros con Laura Alonso eran única y exclusivamente sexuales y que, al menos por su parte, no les unía ningún otro tipo de sentimiento. Contó que solían verse dos veces por semana para mantener relaciones íntimas, y que lo hacían después de dejar en casa a sus respectivas parejas. Añadió en su testimonio que mantenían dichas citas desde hacía un par de años y que la relación de pareja entre ellos dos duró muy poco tiempo"

En sus declaraciones ante el juez, recogidas por el Faro de Vigo, el asesino confeso de la joven Laura Alonso cuenta su versión de los hechos: de la relación que ambos mantenían y de lo que ocurrió la noche de la muerte de la joven.

Horas antes de la muerte de la chica, el asesino había vuelto de un fin de semana en la playa con su novia y sus amigos. Cuando ya estaba en la cama -siempre desde la versión del mecánico, aunque apoyada por el historial de llamadas de los móviles-, ella le llamó para 'verse'. Copularon en el coche y, a continuación, tras una discusión de caracter pasional, él la mató (según su versión, involuntariamente).

Sorprende, desde luego, la frialdad con la que durante días Cruz mantuvo el tipo negando los hechos, ayudado por elementos que parecían servir de coartada. Sorprende la frialdad con la que después de matarla se deshizo del cadáver. Pero no es un monstruo. Como tampoco lo es Miguel Carcaño.

Llamar monstruo a un criminal supone crear una barrera entre 'ellos' y 'nosotros'. Yo no soy capaz de algo así, pensamos. Y, sin embargo, el desenvolvimiento de esa relación, que en sí misma portaba los gérmenes de lo humanamente corrupto (la lectura del relato que os enlazo daría a Dostoievski materia abundante para un novelón), no es muy diferente de tantas y tantas relaciones hoy en día. Relaciones cargadas de violencia contra nuestra naturaleza y que en determinadas personas termina por explotar, a veces de un modo involuntario: "Discutimos tras mantener una relación sexual, me abofeteó y le eché las manos al cuello, se desvaneció y creí que había perdido el conocimiento".

14 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Tonto es el que hace tonterias. ¿Es un monstruo quien comete monstruosidades?

Wesley Jackson dijo...

"Cuando llegué al juicio y miré al asesino de mi hija, me di cuenta de que no era un monstruo (eso era lo que esperaba encontrarme). Era una persona normal. Y entonces me pregunté: ¿cómo una persona puede llegar a cometer semejantes atrocidades? ¿Cómo puede torturar y matar con tanta crueldad a alguien que ni siquiera conoce? ¿Cómo? ¿Cómo? Por Dios, que alguien me lo explique".

Estas fueron, aproximadamente, las palabras que la madre de una de las personas asesinadas por Ivan Milat [asesino en serie de principios de los 90 en Australia] pronunció en un documental sobre el caso. Lo que más asusta es eso, precisamente, que son personas. No son 'ellos', somos 'nosotros'.

el náuGrafo dijo...

Dado tu reciente (que yo sepa) interés por los extremos violentos de la psique humana, te invito a conocer el caso del homicidio de una chica creo que de Irún hace dos o tres Sanfermines. A mi me estremeció porque el autor del crimen era un joven y brillante médico, que estudió o estudiaba en la Universidad de Navarra y que perdió el control, o se le fue las manos una situación. Mató a la chica la metió en una bolsa de basura, intentó cortarle el dedo para crear pistas falsas (o algo así), pero vio que era muy costoso...

Llevó el cuerpo de la chica en el coche hasta un lugar remoto.. y al final se vino abajo y confesó.

Llevaba dos días de juerga y creo que coca encima, lo cual indica una situación de hipomanía importante, quizá el desencadenante de esa monstruosidad cometida por... quizá un tipo como tú o yo.

Wesley Jackson dijo...

La verdad es que estos casos tienen un indudable "atractivo" narrativo. Porque te ponen en contacto con la oscuridad y lo más primitivo y salvaje de la 'psique humana'. Le hacen a uno pensar. Y mucho.

el náuGrafo dijo...

El documental aquel que te comenté que vi en Pamplona es este:

LANDSCAPE SUICIDE, James Benning (nombre a tener en cuenta, valga el galicismo)

Te interesará, intenta verlo.

- - -

In "Landscape Suicide" Benning continues his examination of Americana through the stories of two murderers. Ed Gein was a Wisconsin farmer and multiple murderer who taxidermied his victims in the 1950s. Bernadette Prott was a California teenager who stabbed a friend to death over an insult in 1984. Benning's distanced approach to such grisly material is as far removed as possible from sensationalism, however. Although the acts of murder are both bizarre and violent, Benning dwells on them only minimally, emphasizing instead the details of psychological motivation, which in both cases seem frighteningly mundane. Benning has created a script which is a masterpiece of understated colloquial writing, and the actors he employs to re-enact confessional testimony and incidents recounted in trial transcripts perform with a flatly convincing lack of affect reminiscent of Gary Gilmore. The two monologues are embedded in Benning's characteristic meditations of landscape: long shots of the Wisconsin farmlands, general stores, dirt roads and pick-up trucks, and the carefully tended lawns, swimming pools, sprawling bungalows and malls of the middle-class California suburb. These images are offered in the classically spare mise-en-scene which Benning has perfected in his work as a cinematic poet of the contemporary American environment. Here, in his most accessible film so far, the beautiful, open vistas are dense with the significance of the catastrophes they engendered Written by Anonymous

el náuGrafo dijo...

Lo que está en inglés no lo he escrito yo.

Lectora dijo...

El primer comentario de Wesley Jackson... ¡chapeau! Es tan terrible, tan terrible, que a mí me cuesta ordenarme para decir algo coherente. Pero allá vamos.

No soy muy partidaria de buscar complejas explicaciones psicológicas a esto del asesinato. No porque no las haya, que seguro que las habrá, sino porque creo que se os olvida algo importante: esta violencia no es más que la prolongación del clima de violencia generalizado en el que nos movemos todos los días. El otro día lo comentábamos: nos estamos cargando a toda una generación, privándola de una educación "en valores", incluidos los sentimentales.

Por otro lado, una de las cosas que me indignan profundamente es cómo los medios están callando sistemáticamente el papel que las drogas y las sustancias intoxicadoras en general juegan en las muertes violentas. Tenemos una amiga psicóloga y trabajadora social que no cuenta, aterrorizada, la enormidad de casos en los que el consumo de estupefacientes es un factor a tener en cuenta. España es el primer consumidor de cocaína DEL MUNDO ENTERO, y no sabemos el efecto que muchas de estas sustancias tienen sobre el cuerpo humano. La permisividad (social, jurídica, policial, etc.) con el tema de las drogas en este país es algo verdaderamente escandaloso: todos mis alumnos de secundaria (y cuando digo todos es todos) saben exactamente quién, dónde y a qué hora del día vende drogas en este pueblo. Yo no soy fácilmente impresionable (también lo sé yo, y llevo menos de dos años viviendo aquí), pero sinceramente me asusta que haya tanta impunidad, tanta caradura. Y encima el otro día el periódico de Mediapro entrevistando al juez estrella, Grande-Marlaska, diciendo que en el tema de las drogas prefería "la permisividad al prohibicionismo". ¡¡¡Y lo dice un juez!!!!

Por eso me gustó la peli de Haneke, por cierto...

Lectora dijo...

perdón: "que nos cuenta, aterrorizada". Con "s".

Rosie the Riveter dijo...

La historia es espeluznante. Lei esta mañana en El País que la noche de su muerte la chica, antes de citarse con quien finalmente la mataría, le había enviado un mensaje a su novio "oficial" para decirle que había llegado bien a casa. Después del accidente, del homicidio o lo que sea, el sujeto se había hecho con la tarjeta del móvil para eliminar todo rastro de comunicación, pero no contaba con que ella tenía un móvil sólo para comunicarse con él. Y después, mientras el fin de semana buscaban el cadáver, el asesino estaba tranquilamente con su novia "oficial" en la playa. Sorprende la sangre fría de él... y de ella también, el cálculo en el engaño y en la simulación.

También me impactó a mí la historia del residente de la CUN, de psiquiatría además. Que un tío con formación precisamente en ese campo carezca de recursos para controlar sus impulsos más primarios, da mucho miedo...

Saludos
Rosie the Riveter

Contenedor Amarillo dijo...

Cuentan, dicen, que en Pamplona cuchichean hasta los semáforos, que el psiquiatra que se cargó a la chica de Irún tenía un extraño ramalazo. Era una de esas presencias que incomodan a la gente que se encuentra cerca y que muchas veces no somos capaces de comprender el porqué. Un tío raro, vamos.
Seguí un poco el tema porque me rozó muy lateralmente el asesinato. Las cosas de los pueblos, que siempre conoces a conocidos. La descripción de los hechos es aún más truculenta y bestial de lo que ha apuntado el Náugrafo. No la mató en un primer momento sino que la dejó agonizante e inconsciente. Ella logró llamar al 112 y él, al darse cuenta, la remato. Otra cosa que se murmura en los círculos médicos de Pamplona es que el forense dijo que jamás había visto tanto ensañamiento en un asesinato.

En lo que no estoy de acuerdo es con lo que se insinúa sobre la responsabilidad que tiene un supuesto sexo “desordenado” en estos actos criminales. Me recuerdan a aquella época en la que se puso de moda fomentar la creencia de que los juegos de rol, no eran sino el escondite perfecto para todas las mentes psicopáticas del mundo. Si por engaños, simulaciones, infidelidades y demás circunstancias fuera, en España cada semana habría cientos de asesinatos. La cuestión es otra, y yo sí que creo que tiene que ver con ciertos desordenes mentales. La mayoría de estos asesinos comparten un hecho común, la falta total de remordimientos por los actos cometidos.

Rosie the Riveter dijo...

A ver, más que en el sexo desordenado, yo pondría el acento en el cinismo, la falta de consideración hacia el otro, la escasez de escrúpulos para la mentira... que se pueden acreditar en el sexo y en cualquier otro orden de la vida. Evidentemente, no tiene por qué darse una relación necesaria de causa-efecto entre estas actitudes y el homicidio o el asesinato, pero en cierta medida sí creo que sean un presupuesto o una premisa para ese resultado.

Saludos

Rosie the Riveter

Lectora dijo...

"A ver, más que en el sexo desordenado, yo pondría el acento en el cinismo, la falta de consideración hacia el otro, la escasez de escrúpulos para la mentira... que se pueden acreditar en el sexo y en cualquier otro orden de la vida".

Plas plas plas, Rosie. Ahí, ahí. En definitiva, apuntas a la falta de empatía que subyace en todo esto.

No me atrevería tampoco a asociar "enfermedad mental" con comportamientos violentos: de hecho, el porcentaje de personas diagnosticadas que tienen comportamientos violentos comparado con el comportamiento violento de personas "normales" es idéntico o inferior. Como me ha tocado de cerca, me duele un poco ver que siempre se asocia enfermedad mental con comportamiento violento; yo no definiría la sociopatía como "enfermedad mental", por ejemplo....

E insisto en lo del consumo de drogas: no saben la m**** que se están metiendo en el cuerpo ni las "chispas" que pueden saltar. En cualquier caso: ¡¡¡qué terrible es todo esto!!! :-(

Agus Alonso-G. dijo...

NáuGrafo, ahí le has dado, una monstruosidad cometida por humanos. Como también un tipo listo puede hacer y cometer tonterías. Mi interés por este tipo de peña en los márgenes no es nuevo, aunque hasta ahora no lo conocieses. El caso Fritzl me interesa vivamente. Me paunto el documental.

Wesley, gracias por la referencia. Y sí, espero escribir algo sobre estos 'monstruos' en un futuro próximo.

Rosie, precisamentes esos detalles que cuentas me dejaron helado, aunque no quise comentarlos para no alargarme.

Lectora, muy interesante aportar el apunte de las drogas.

Contenedor, el sexo no es una faceta más en lo que el ser humano es. Pienso que el sexo, de un modo misterioso, está siempre vinculado a la afectividad, incluso cuando se contempla como una mera función fisiológica.

Y la afectividad es posiblemente el meollo de lo que nos hace personas, de modo que todo lo que afecta a ella es medular, puede tener consecuencias terribles.

No significa que una afectividad/sexualidad enfermiza o mal dirigida lleve al asesinato. Todos tenemos anomalías en nuestra afectividad. Pero sí creo que en este suceso, y en muchos otros, hay gérmenes de corrupción en las relaciones afectivas que no son sino síntomas (no diré anuncio) de lo que luego se descarriló (muchas veces la historia no descarrila).

irichc dijo...

La deformidad del hombre consiste en no conocerse a sí mismo, en disociar inteligencia y voluntad. La genealogía de esta tara es sumamente misteriosa.