domingo, 13 de septiembre de 2009

Brindar por los fracasos

Refiriéndose al pasaje del Evangelio en el que san Mateo narra la genealogía de Jesús, Benedicto XVI comentaba hace un par de años, en la fiesta de la Natividad de la Virgen (8 de septiembre), lo siguiente:

El pasaje evangélico que acabamos de escuchar amplía nuestros horizontes. Presenta la historia de Israel desde Abraham como una peregrinación que, con subidas y bajadas, por caminos cortos y por caminos largos, conduce en definitiva a Cristo. La genealogía con sus figuras luminosas y oscuras [se refiere a que en esa genealogía hay personajillos verdaderamente lamentables], con sus éxitos y sus fracasos, nos demuestra que Dios también escribe recto en los renglones torcidos de nuestra historia. Dios nos deja nuestra libertad y, sin embargo, sabe encontrar en nuestro fracaso nuevos caminos para su amor. Dios no fracasa. Así esta genealogía es una garantía de la fidelidad de Dios, una garantía de que Dios no nos deja caer y una invitación a orientar siempre de nuevo nuestra vida hacia él, a caminar siempre nuevamente hacia Cristo"

(La negrita es mía, claro).

¿No es verdad que la vida, cada una de nuestras vidas, es, en efecto, un engarzarse de éxitos y fracasos, y que estos siempre nos resultan demasiado numerosos?

Me gusta el final de Tres sombreros de copa, cuando Paula los recoge del suelo y se pone a hacer malabares después de que don Rosario se haya ido cerrando el espejismo de una posible historia de amor entre ambos, diciéndonos así que la vida sigue y que hay que sobreponerse. Volver a empezar.

Me gusta la tan escuchada canción "Viva la vida", que narra desde ese mismo sentimiento en parte despreocupado la historia de un descalabro.

Brindo por mis fracasos. Por los vuestros. ¿No son ellos los que más nos enseñan?

8 comentarios:

el náuGrafo dijo...

"Fracasé una vez, fracasé diez mil, y aún así alzo mi copa hacia el cielo".

Nacho Vegas en El hombre que casi conoció a Michi Panero.

¿Sería mucho pedir que me pasaras tu código fuente?

Fdo. Gorrón de Htmls

Lectora dijo...

Me acuerdo de la primera vez que me hablaron del "aprendizaje del error". No es que sólo aprendamos equivocándonos o fracasando: es que así aprendemos mejor :-)

Muy cierto.

Rosie the Riveter dijo...

Grandísima canción la que cita NáuGrafo, todo un canto al cinismo y a la desesperanza. Aunque, sí, bueno, sacada la frase fuera de contexto, nos vale.

Grandes verdades las que nos cuenta Agus, pero, esteee... ¿te has pegado un porrazo últimamente? Espero que haya sido leve y con efectos exclusivamente "pedagógicos".

Saludos
Rosie the Riveter

el náuGrafo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el náuGrafo dijo...

náuGrafo, náuGrafo. Así me llaman, Rosie the Riveter, no NáuGrafo. (Perdón por mis cojonerismos, saludos.)

Agus Alonso-G. dijo...

Jajaj, Rosie, eres de lo mejor. Digamos que es un porrazo sostenido en el tiempo.

Rosie the Riveter dijo...

Yo me he dado literalmente un porrazo hace tres horas. Moraleja: nunca más entregarme a las ensoñaciones mientras doy marcha atrás con el coche.

NáuGrafo (chico, aquí es que empieza frase): quedan disculpados tus cojonerismos. Si yo también soy aficionada al remache...

Saludos

Rosie the Riveter

Anónimo dijo...

El triunfador es el que se recupera rapidamente de los fracasos; el perdedor el que nunca se recupera de una victoria.
YO también quiero brindar por los fracasos, sobretodo los mios!