lunes, 3 de agosto de 2009

Conseguir la felicidad

El sábado anduve con unos amigos parloteando con unas cañas en una terraza de Lavapiés. En un giro inesperado de la conversación, algunos de los presentes contaron su pasada 'experiencia católica' con Misa dominical y comunión y confesión frecuente. Uno, que no tenía ganas de debates, escuchó con atención y comprensión, dejo claro que trata de ir todos los días a Misa, y santas pascuas.

Viene al caso porque precisamente ayer fui a confesarme en una de esas confesiones de pecados en las que uno experimenta de un modo más palpable el perdón. Que te dejan especialmente renovado. El curica que me dio la absolución me aconsejaba algo que no tiene nada de nuevo pero que me sonó a descubrimiento. "Intenta pensar más en los demás -decía con toda su campechanía de aires vallecanos-. Es curioso, pero es lo que nos hace felices".

Qué fuerte la contradicción.

No hay camino más arduo, pero a la vez más directo para ser feliz, que buscar que los demás lo sean. Y, a la vez, el camino más fácil para la insatisfacción es buscar en los demás únicamente que nos hagan felices.

[Nota a pie de página en medio del blog.- Bien es cierto que el siempre difícil -¿imposible?- desentrañamiento de lo que la felicidad es marcará esa forma de "hacer felices a los demás", que puede ser errónea, pero la entrega como camino para la felicidad es un concepto válido por falsable como experiencia cotidiana y universal. Ay del que no lo haya experimentado.]

Es aquella frase redonda por certera de San Josemaría: "Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado". Pues, ¿qué es estar enamorado (amor verdadero), sino desear que sean felices aquellos a quienes queremos?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Agus,
¡¡¡felicidades por tu blog!!!
Te agradezco tus reflexiones que son para algunos, entre ellos yo, jeje, fuente de inspiración, motivo de alegría y granero de ideas.
No se como expresar el agradecimiento, sobretodo intelectual, por tus reflexiones y, muy en especial, por compartirlos. Para mí son un referente, de obligado paso, a la hora de reflexionar sobre casi cualquier tema.
¡Gracias!

Rosie the Riveter dijo...

Yo también te felicito por este post.

Saludos
Rosie the Riveter

Agus Alonso-G. dijo...

Jo, gracias.

Anónimo dijo...

¡Bendito sacramento del Perdón! Jamás daremos suficientes gracias por ese abrazo de perdón y de amor.