domingo, 12 de julio de 2009

Soledad

-De pronto -dijo- me siento distinto. Nunca me había sentido así. Ni siquiera cuando papa murió me sentí así. En dos días todo ha cambiado. Me siento solo y no sé por qué me siento así.

(...)

-Todo ha cambiado para ti -dijo ella [su madre]-. Y al mismo tiempo todo sigue igual. La soledad que sientes te ha llegado porque ya no eres un niño. Pero el mundo siempre ha estado lleno de esa soledad.

Al director de la oficina de telegrafos solamente le hizo falta oír los dos primeros puntos para saber que la llamada era de Sunrise Raisin, y como Homer no estaba en la oficina para coger la llamada, le gritó a Grogan:

-Yo cojo la llamada. Iré allí en persona.

Para cuando la llamada se repitió tres veces, Spangler ya estaba en mitad de la manzana siguiente, moviéndose por entre la gente como un corredor de fútbol americano. En la esquina que tenía delante, a treinta metros, había una chica de dieciocho o diecinueve años, de aspecto solitario y tímido, cansada, silenciosa y por tanto preciosa. Estaba esperando a que pasara un autobús para llevarla a su casa después del trabajo. Aunque estaba corriendo, a Spangler le resultó imposible no percibir la soledad de la chica. y aunque tenía mucha prisa, le dio la impresión de que aquella soledad era como la soledad de todas las cosas, que se encuentran aisladas entre sí. Sinhacer el payaso y sin premeditación, con ágil naturalidad, fue a donde estaba la chica, se paró un momento y la besó en la mejilla. Antes de continuar su camino, le dijo la única cosa que era posible decirle:

-¡Eres la mujer más encantadora del mundo!

Siguió corriendo.

William Saroyan: La comedia humana. Trad. de Javier Calvo, Ed. Acantilado.

1 comentario:

Azalea dijo...

La soledad. Es difícil llenar su vacío cuando ya hemos vivido media vida, llena de sinsabores, sufrimientos y dolor. ¿Cómo afrontarla y hacerla desaparecer de nuestras vidas? ¿Alguna propuesta?

Me encanta tu blog.