lunes, 27 de julio de 2009

¿A qué me suena esto?

Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal"

(Benedicto XVI, Cart.Enc. Caritas in veritate)

7 comentarios:

el náuGrafo dijo...

Te diré que lo he leído dos veces y no he entendido ni papa.

Agus Alonso-G. dijo...

Jaja. Viendo no ve y oyendo no entienden. Por ejemplo.

Contenedor Amarillo dijo...

Hola...

Yo tampoco he pillado nada, y lo he leído más de diez veces...
Lo que queda claro es que la clave es la palabra verdad... pero ninguna de las definiciones de verdad me ayudan a darle sentido al texto. Supongo que la verdad a la que se refiere el Papa es una metáfora de Dios, y eso que la minúscula me despista muchísimo, pero mi ateísmo me impide concederle ese sinónimo, que digo yo, es al final lo hace comprensible, supongo.

Quiero creer que el catolicismo practicante comprende a Benedicto XVI porque si no... no entiendo para quién habla cuando su discurso se dispara hacia lo teológicamente sublime. Para alguien como yo que se siente culturalmente católico pero que no cree que vuelva a tener fe jamás, le encantaría poder descifrar estos escritos, y no sólo los que bajan a lo terrenal.

Agus Alonso-G. dijo...

Hola, Contenedor. Posiblemente sea que yo tengo muy trabajado a Benedicto XVI y sé lo que me está diciendo, o que me he leído el contexto en el que lo dice.

Yo creo que en general B16 es bastante comprensible. Te recomiendo que le leas algunos textos (no empezaría por esta encíclica) y verás que es muy didáctico a la vez que profundo.

Agus Alonso-G. dijo...

En cuanto al texto, creo que explcia el emotivismo que nos domina hoy en día.

El Papa, cuando se refiere a verdad con minúscula no se refiere a Dios. Se refiere a verdad sobre el ser humano. Verdad antropológica.

Cuando dice "sin verdad...", también está queriendo decir "sin concepto de verdad...", porque la gente ha renunciado a que la realidad tiene unos parámetros ciertos, a los que se puede acceder.

Cuando el "amor" se basan en una concepción tan ligera, desvinculada, individualista, emotivista, de las relaciones personales (concepción falsa de lo que el ser humano es), ¿no es verdad que se convierte en mero envoltorio?

El relativismo ("esa es tu concepción del amor, la mía es otra", y no digo que sea fácil describir el amor, pero hay que confiar en que sea descriptible) hace que el amor dependa "de las emociones y de las opiniones contingentes de los sujetos". El compromiso se difumina, porque mi relación depende del hoy, ahora de lo que sienta y opine, no de una decisión comprometida con una verdad. (Por ejemplo, que sigo adelante en una relación aunque pase por un momento chungo porque el amor es también compromiso y fidelidad, no puede depender de lo que me apetezca hormonal y sentimentalmente en un momento dado.)

En cuanto a la fe, el emotivismo lleva a un fideísmo. A una fe basada en lo que sienta en cada momento.

Puede ser.

Contenedor Amarillo dijo...

Buenas noches, últimamente sólo reflexiono con claridad a altas horas de la madrugada... ahí va todo de tirón, que si no me atasco más y es peor.

Hablas de conceptos absolutos que para mi son inabarcables, por ejemplo: “la gente ha renunciado a que la realidad tiene unos parámetros ciertos, a los que se puede acceder”. No sé cuales son esos parámetros ciertos, aunque puedo intuir algunos, claro, no matar, no robar..., digamos, aunque no soy jurista y seguro que utilizaré el término de manera equivocada, que yo no me opongo al derecho natura, más bien todo lo contrariol; pero de ahí a concluir que a la realidad se puede uno acercar siempre con absolutos me parece que hay un gran trecho. Por ejemplo, cada vez estoy más convencido que el matrimonio, en general, es un error. La durabilidad como fin último creo que puede servir para muchos, pero para otros tantos es una fuente de angustia llegado el caso. Es decir, que cuando llegas a que sólo ya te una a alguien el afán de perdurar, la frustración es la que domina tu vida, y yo me niego a eso. Me niego también a que alguien me juzgue con el consabido: es que no estaba realmente enamorado, por ejemplo, porque será cierto para él, para explicarse el mundo y circular más o menos sereno, pero a mí no me ayuda nada a ello, sino más bien a todo lo contrario. ¿Todo Amor es terno? Creo que no. Si lo es, estupendo, pero si no lo es, estupendo también. Considero más necesario para el ser humano vivir enamorado que vivir bajo el compromiso y la fidelidad per se. La receta ante las dificultades de compromiso y fidelidad desde mi visión, es mucho más egoísta que cualquier otra aplicable en las mismas circunstancias. Muchas veces sólo esconde un afán personal y no uno colectivo. Me recuerdan al deportista que no es consciente de que su carrera a finalizado y que, por fidelidad y compromiso a sus colores, no se da cuenta de que los perjudica. El compromiso y la fidelidad por ello concluyo que es más hacia uno que hacia los demás Hay que saber reconocer los finales, que siempre es lo más difícil en la vida.

Contenedor Amarillo dijo...

No sé si me convierte eso en alguien dominado por el envoltorio, pero lo que tengo claro es que no me hace mejor ni peor persona que quien opta por la visión opuesta a la mía. ¿Soy un inmaduro por ello? Más bien pienso que soy todo lo contrario, la inmadurez es para mi creer que todo es perpetuo, inmutable, invariable, que cualquier circunstancia vital no puede moverte ni un milímetro de tu visión primera, que por primera parece ser la única válida. Es creer entonces que lo que somos sólo puede ser creado en nuestra infancia, por ser el momento de las impresiones primeras, y que todo lo que sea abandonar estas produce un rechazo, como el miedo al vacío o a la nada, por desconocimiento o por no afrontar el ser humano como una constante evolución, un constante aprendizaje sentimental y material. Afortunadamente para mí, muchas creencias y principios de mi infancia los he cambiado, moldeado, adaptado, por la experiencia, para poder seguir intentando ser alguien mejor. Como ves, el platonismo no va conmigo, o al menos no todo, por lo que no puedo coincidir con lo expuesto por ti. Todos los absolutos a los no creyentes no nos sirven para explicarnos el mundo, necesitamos algo más, un paso más que no nos deje en esa meta a la que tú llegas.

A veces me veo más como un positivista, porque podríamos estar discutiendo párrafos y párrafos sobre el tema y ninguno sabría con certeza quien tiene la verdad de su lado, entiéndase como verdad esa verdad a la que aludes; o al menos yo no podría, claro.

De todas formas, me alegro de corazón que entre los humanos haya algunos como tú, que tengan tanta seguridad, estando como estamos en un mundo que para mí es una incertidumbre. No sabes cómo me gustaría pensar como tú y no sentir ese otro concepto llamado angustia vital, pero entonces no me estaría contando la verdad, y eso me parece peor.


Joder... demasiado largo y excesivo, pero no se explicarme con menos palabras, y aún así, creo que no lo hago todo lo claro que me gustaría. Ya sabrás perdonar. Jajaja.