miércoles, 10 de junio de 2009

Libros

El martes estuve en la Feria del Libro. Fue un vagabundeo agradable bajo el sol del mediodía. Me había dicho que sólo compraría un libro: la lista de espera sobre mi escritorio ya es bastante abundante (The Lay of the land, de Ford; Flaubert's parrot, y Arthur&George, de Julian Barnes, terminar con La montaña mágica...).

Tenía, por eso, que elegir con cuidado, no dejarme llevar por el primer impulso. En la primera selección entraron una amplia antología de cuentos de Chéjov, editada por Alba Editorial (qué bien editan los condenados); una antología de los diarios de Paul Valèry, de Galaxia Gutemberg (ídem de ídem); una antología de textos de Leonardo Castellani, editada por Libros Libres; la biografía de Chesterton, de Joseph Pierce, editada por Encuentro; Estambul, de Orhan Pamuk, Mondadori...

Y qué admiración esas editoriales que tan bien hacen las cosas de lo libresco.

Al final, no pude resistir la atracción que ejerce en mí la cuidadosísima edición de Acantilado (qué gozo de caseta la suya), de modo que me acabé llevando Carta de una desconocida, de Stefan Zweig, y La comedia humana, de William Saroyan. El de Zweig me lo leí de una sentada mientras comía en un VIPS cercano (y no puedo decir, claro, que solo).

2 comentarios:

Rosie the Riveter dijo...

Qué perdición, ¿eh? Hay una nueva editorialita de mi tierra que tiene un pequeño catálogo inicial la mar de interesante, en la línea de El Acantilado, y con ediciones también muy cuidadas. 'El Olivo Azul' se llama. Me dejé unos cuartos en su caseta hace tres semanas.

Por cierto, que también tengo "Arthur & George" esperando, pero el inglés me impone, necesito liberarme de todas las obligaciones laborales (?) para emprender un reto semejante. 'El loro de Flaubert', traducido, me encantó (seguro que en v.o. es aún más ocurrente). Y desató mi curiosidad flaubertiana que no había desencadenado Madame Bovary. Cayó 'La educación sentimental' -¡grande!- y la correspondencia de Flaubert con su amante petarda que no lo dejaba escribir (qué tío, Gustave!)

El pequeño cuento, del que toma Barnes el motivo para el título, es una maravilla. "Un corazón sencillo" es un prodigio, una lectura muy apropiada además para el día de hoy -aunque pueda resultar pelín irreverente en su imagen final a ciertas sensibilidades-.

Saludos
Rosie the Riveter

Agus Alonso-G. dijo...

Ma apunto todo... El de Arthur&George lo tengo traducido...