domingo, 28 de junio de 2009

Atisbos de eternidad



(Esta es la casa donde me alojo. Mola, eh?)

Habia estado comprando con razonable exito unos recuerdos para los amigos y conocidos en Navan. Un pueblito irlandes bien puesto, apto para el carromato y la feria agraria.

Al volver a Lismullin, me sente en la butaquita que hay junto a la ventana de mi dormitorio. Anduve ojeando las fotos que he sacado en esta semana con algo de musica en los auriculares, musica significativa y significante para mi (bandas sonoras de La mision, Brideshead, The quiet man; algo de The Killers, U2...).

Luego hojee, sin dejar la musica, el fantastico libro que Enrique Garcia-Maiquez (y no la lluvia) nos ha dejado, nos ha ido dejando. Lleno de verdadera poesia de lo cotidiano (si necesitamos algo que redima nuestra poesia no es precisamente nocilla pospoetica).

Los amigos -los regalos-, la vida -Navan-, los recuerdos -las fotos y las peliculas que a uno le iluminan-, la armonia -la musica-, la poesia -la prosa de EG-M-. La belleza.

Y yo, emocionado. Mi fofo corazon bailando, sacando musculo. Gracias, Dios mio, por esta borrachera, por este amago de lo que uno suenya via unitiva!

El ser (alma, cuerpo) se llena de tanta emocion poetica, de tanto sentimiento elevado, de tanto entusiasmo fisico y metafisico, que duele pensar en despues. Yo quiero esto... para siempre, para siempre, para siempre.

2 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Todas las menciones son honoríficas, pero ésta, en tan buena compañía, con ese tono vital y ese final que se disuelve en oración es ya la pera. Abrazo agradecido, y que te dure el estado de espíritu.

Agus Alonso-G. dijo...

Muchas gracias a ti. La verdad es que debe ser emocionante saber que lo que uno escribe puede colaborar a elevar el espiritu. Ayer me acabe el libro (que pena). Ya escribire algo ad hoc.