lunes, 11 de mayo de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet

Voy a hablar de Mapa de los sonidos de Tokio, la última película de Isabel Coixet. Aviso que destriparé la trama.

Va de un tipo español en Tokio (David) que tenía una novia (Midori) con un padre super-ejecutivo de una gran compañía nipona (Nagara-son). La chica se suicida y el padre culpa al novio español y paga a una asesina a sueldo (Ryu) para que lo mate.

A Ryu le gusta David y follan. Bueno, realmente sabemos que follan porque lo dicen, lo suponemos. Y no porque la narración esté llena de elipsis, sino porque la cámara prefiere centrarse en los preliminares. No sé qué quiere decirme Coixet con ese regodeo. En serio. No es puritanismo. Quizá ignorancia.

Ryu, que hasta ese momento era una infeliz, es algo más feliz. ¿Se ha enamorado de él? Puede ser. Pero está claro que eso no va a durar. Para él, ella es un poco un sustitutivo. Y, además, está muy confuso. Al final, él la deja. Y, pues eso, final. Ah, antes el lameculos de Nagara-son, que es quien había contratado a Ryu para hacer el trabajito, la mata por no haber cumplido el trato.

La película es a nivel antropológico tan simple o sencilla como parece. Y es decepcionante, porque no se puede negar que la cineasta española tiene pretensiones y parece que quiere hablar de lo que de verdad importa.

En su favor (?) hay que decir que todo este sushi está cocinado con mucha estética anuncio, mucho plano bonito del exotismo tokiota, mucha mirada perdida del otro lado del cristal, algunas frases que quieren sonar profundas...

Aquí ya hablé de la Coixet.

Al menos no me fui de la sala, como ayer, cuando estuve con Alberto y mi hermano en la proyección de un documental de DocumentaMadrid. Lamentable.

Y pronto espero hacer lo que debía haber hecho hoy, comentar el prólogo de Ratzinger a una edición de Apologia pro vita sua, recién publicada por Ciudadela. Eso sí que es alimentar el espíritu.

No es que uno sienta inclinación por ser o parecer rancio, conservador, clásico, convencional o Dios sabe qué, pero es que a mí me da igual de que época sean las verdades que me cuentan. Pero quiero verdades, aunque sean pequeñitas, porcioncillas de realidad.

10 comentarios:

Ángel dijo...

Bueno, pues acabas de hacer que me compre la apología. Me debes 15 euros.

Apologéticamente hablando, claro.

yavembar dijo...

Pues a mí no me la has hecho comprar porque me la compré hace unas semanas, pero todavía no he podido empezar a leerlo. Pero también prefiero leer a Newman o a Ratzinger antes que a Coixet.

Ángel Ruiz dijo...

Y yo sigo a la espera de tu comentario sobre Ratzinger/Newman.

Rosie the Riveter dijo...

Escribo sin haber leído el último post, salvo los párrafos finales, para ver "virginalmente" la de Coixet.

Lo hago para recomendarte "offtopicamente", si no alimento espiritual -que no sé muy bien que entra ahí-, alimento literario del bueno buenísimo, delicatessen (aunque igual ya lo has leído). Me permito la osadía porque su lectura me ha dejado tan deslumbrada, epatada, conmocionada... que no puedo evitar dar la lata a cualquiera con quien haya cruzado dos frases sobre libros.

Bartleby el escribiente, de Herman Melville. Una pequeña obra maestra.

Reconozco que me pierde la literatura (y el cine) de la desesperanza, la que indaga en las raíces del escepticismo, la apatía o la inacción. Así que este librito ha pasado a ocupar un puesto en mi olimpo particular de la negrura, junto a La educación sentimental, El extranjero y Ampliación del campo de batalla.

En el caso de Bartleby, además, la negrura se presenta envuelta en un relato de un humor tan fino y, a la vez, descacharrante, tanto... que tenía que interrumpir la lectura para reir a carcajada suelta, como hacía tiempo que no me sucedía con un libro.

Saludos
Rosie the Riveter

QUE NO LEAN LA POSTDATA LOS QUE NO HAYAN VISTO GRAN TORINO

PS: Por fin vi Gran Torino. Me gustó mucho la resolución, el desarrollo regular: poco desarrollado, valga la redundancia, esquemático y, por ello, en mi opinión, irreal. Pero la resolución brillante, por imágenes y guión, obligatoria verla en V.O. ("I have light, do you have light?"). Sólo una pega: ¿por qué narices quitarle fuerza al gesto final sugiriendo que tiene una enfermedad terminal? Lo convierte en una suerte de suicidio asistido en el que, de paso, otros salen beneficiados...

jordim dijo...

La Coixet acabó por perder mi interés con lo que hizo con en su ultima película con una obra de Philip Roth. Luego algunos menosprecian a Sofia Coppola... pues ya quisiera la Coixet tener la mitad de talento. (Y a mí que me da que ese título de "Mapa de los sonidos de Tokio" se le debe haber ocurrido viendo lost in translation por quinta vez..)

Anónimo dijo...

rosie estoy contigo bartleby the scrivener es absolutamente recomendable me hizo reconciliarme con HM tras leer Moby Dick (cantidad de prejuicios)

Lectora dijo...

A mí una vez alguien me dijo que no tenía "sensibilidad" porque me atreví a confesar que no me gustaba el cine de Isabel Coixet. Siento no ser tan exquisita, pero no: no me gusta su cine, me parece pretencioso la mayoría de las veces y vacuo las restantes. Ese "voy a decir cosas importantísimas sin decir nada", como que no.
Será que soy überlerda.

Lectora

Agus Alonso-G. dijo...

Sí, Coixet me resulta decepcionante porque parece que quiere decir mucho, pero la realidad es que no dice tanto ni tan profundo. Fuegos de artificio.

Me apunto a Melville. Últimamente, Rosie, me siento también yo un poco 'extranjero', ya lo sabes, aunque el libro de Camus no me apasionó.

Agus Alonso-G. dijo...

Jordim, completamente de acuerdo con lo de Lost in traslation. Es para comentar la fascinación tan 'moderna' por lo japo. Lo dicho, fuego de artificio.

Lectora dijo...

Sí, pues espérate a que se estrene la de Von Trier. Y acabo de leer que Almodóvar prepara una película sobre la Guerra Civil que previsiblemente llevará por título "Éramos pocos..."

Me voy al búnker. Cuando todo pase, me avisáis.