viernes, 15 de mayo de 2009

Desarrollo, cambio

Hace ya tiempo que nuestra volubilidad en el tiempo, la dificultad para perseverar en las grandes decisiones de la vida, que uno cambie y no necesariamente a mejor, esa tensión inherente al ser humano me parece la cuestión más dramática de nuestra naturaleza.

Por eso, encontrar estas palabras en el prólogo de Ratzinger a la Apologia pro vita sua de Newman fue consolador:

Es sabido cómo la reflexión en profundidad de Newman sobre la idea del desarrollo influyó en su camino al catolicismo. Pero no se trata simplemente de una cuestión sobre unas ideas que se descubren. En el concepto del desarrollo juega su papel la propia vida de Newman. Creo que esto se hizo patente en esas palabras suyas tan bien conocidas [que yo no conocía]: 'Vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado con frecuencia'."

1 comentario:

Terzio dijo...

Como una "dinámica" de gusano-crisálida-mariposa. Así lo explicaba uno hablando de la "metamorfosis espiritual" del cristiano en Cristo.

O lo de morir/resucitar, en "clave pascual".

Con el Espíritu Santo soplando y quemando, impulsando y ardiendo.

Es tremendo, pero es eso...más o menos.

'