jueves, 2 de abril de 2009

La "ignorancia" del Papa

"Las mejores pruebas con las que contamos apoyan al Papa".

Y lo dice el director del centro de prevención del SIDA de una facultad de la Universidad de Harvard.

Claro que el Papa no defiende esos presupuestos morales por la fiabilidad del sistema. Pero es que, cuando dijo que el condón no ayuda a reducir el sida, no estaba diciendo ninguna barbaridad.

14 comentarios:

Rosie the Riveter dijo...

Sí, ayer lo escuché en la radio, pero pienso lo mismo. Me sigue pareciendo poco riguroso afirmar que es propiamente el condón el que aumenta el contagio, sino, como indica la noticia, un mayor grado de irresponsabilidad sexual que, sí, puede estar alentado en una falsa idea de infalibilidad, o puede que incidan otros factores que determinen un uso inadecuado que lo convierta finalmente en ineficaz.

Evidentemente, si se compara la eficacia del preservativo frente a la abstinencia, gana la abstinencia, pero no me parecen que puedan ser términos de una misma comparación. Más bien deberían compararse índices de contagio con uso y sin uso de preservativos entre personas sexualmente activas que pertenezcan a grupos homogéneos en cuanto al tipo de vida sexual que desarrollan. Y, objetivamente, el preservativo reduce el riesgo de contagio. Está claro que sólo con condones no se va a ninguna parte. Pero, no creo que pueda prescindirse de ellos en este asunto...

En términos más generales, que el condón o la píldora anovulatoria sean la piedra angular de según qué doctrinas, pues, puede ser. Pero no hay que olvidar que son medios, instrumentos, los fines pueden ir por otro lado, pero como instrumentos tienen objetivamente una utilidad. Y ahí, preguntemos sobre todo a las mujeres, que no somos relojes suizos como algunos/as pretenden hacernos creer. Cuando se ha llegado al límite de lo asumible responsablemente según el criterio de una pareja o por cualquier otra razón es necesario espaciar la venida de los hijos, confiar exclusivamente en los medios naturales -que además son muy poco naturales, porque anda que programar los "encuentros sexuales" con el marido con un calendario en la mano tiene guasa...- introduce unos niveles de estres en las relaciones -sobre todo en la mujer- fuente de muchos conflictos y desavenencias. Que la realización de un acto hermoso puede tranformarse en una suerte de pesadilla a temer y a eludir me parece muy triste.

Vamos, que el uso de medios anticonceptivos que no tengan carácter abortivo sea considerado intrínsecamente inmoral es algo que no puedo llegar a entender.

Saludos
Rosie the Riveter

Anónimo dijo...

Yo había escrito un larguísimo comentario en la entrada precedente diciendo lo interesante que me parecían las dos posturas que mantenéis Rosie the Riveter y tú; decía que, aunque esté de acuerdo con la postura de Rosie, creo que no te faltaba razón en el tema de la humanización de las relaciones como argumento subyacente a las palabras del Papa (todo este desde mi óptica de persona no creyente). Y luego había soltado un rollo sobre cómo es necesario tender puentes y escuchar a todo el mundo y blablablablabla. Pero claro: lo he escrito dos veces y las dos veces me ha fallado al hacer clic y... fiu :-( Voló.

Siempre es interesantísimo leerte/leeros.

Un beso, Agus
(La lectora)

Anónimo dijo...

El problema no radica sólo en si la abstinencia es fiable al 100% y el condón en un 80%. El problema con el SIDA y otras consecuancias de un comportamiento sexual diferente del que predica el Papa es la banalización de la sexualidad.

Como su puede ver en países como España, el reparto de condones como si fueran caramelos y la promoción de los anticoncpetivos como el último escalón en la emancipación de la mujer sólo han provocado comportamientos sexuales de riesgo y el aumnto de los embarazos y de ciertas enfermedades de transmisi´çon sexual (como el VPH, la sífilis o la clamidia). Eso, en el plano sanitario.

En el plano moral y humano ha provocado una deshumanización de las relaciones, reduciendo el amor al sexo, y a un sexo entendido como genitalidad, pura búsqueda de placercomo fin último del acto sexual. La destrucción de la moral sexual y la superficialidad de las relaciones han sido las consecuencias de la promoción del sexo como diversión y "derecho" que se ha hecho en,los últimos años.

Así, pues, aunque los anticoncpetivos podrían ser aceptados en casos muy concretos dentro de la moral católica (toda ley tiene una excepción, pero la excepción no hace que la ley no sea válida), sólo el seguimiento fiel de esta moral (como aparece en la Humanae Vitae) humaniza las relaciones sexuales y da una dignidad especial y plenitud a los esposos.

Como consecuencia tangencial, nos encontramos con que bajan las tasas de enfermedades sexuales.

"Por sus obras los conoceréis" (y por sus frutos).

Agus Alonso-G. dijo...

Beuno, Rosie, quizá el Papa tenía que haber desarrollado más lo que a mí me parece claro, que se refiere a la sexualidad fundamentada sobre el condón (pues el contexto de las palabras hace esa interpretación plausibles). No veo que se refiera a la dfiabilidad científica del condón (que es mayor del 80%, querido anónimo).

Por otra parte, las dudas que planteas... Las hago mías y las reflexionaré. Es cierto que quizá es un juicio demasiado duro decir que usar el condón lo reduce todo a pura genitalidad. Sin embargo, creo que el anónimo precedente da bastante en el clavo en algunos aspectos (lo de la ley, etc.).

Lectora, ya siento no poder contar con tu opinión, siempre interesante.

Anónimo dijo...

Voy a intentar escribir lo mismo que escribí ayer (aunque reconozco que el comentario de ayer me quedó muy "mono"). Veamos. En términos generales decía que me posicionaba al lado de Rosie the Riveter porque creo que tiene razón cuando dice que es "poco riguroso afirmar que es propiamente el condón el que aumenta el contagio" o su comentario en el post anterior, en el que decía que es posible concebir una sexualidad sana en la que quepa el uso del preservativo. Creo que Rosie acierta cuendo separa el medio o instrumento de los posibles usos que se hagan de él; no creo que sea un debate exclusivo sobre el uso del preservativo, sino que creo que es aplicable prácticamente a todos los aspectos de nuestra vida (las cosas no son "buenas" o "malas" en sí mismas, lo bueno o lo malo vendrá del uso que hagamos de ellas).

Dicho esto, yo argumentaba que aunque no puedo estar de acuerdo ni con las palabras del Papa ni con tu argumento por el cual vinculas el uso del preservativo a la difusión del VIH, sí me parece importante el hincapié que haces en la cuestión de la humanización de las relaciones. Creo que a ti lo que te preocupa realmente no es tanto si se usa o se deja de usar el preservativo, sino el hecho de que en numerosas ocasiones el uso del preservativo va asociado a un comportamiento sexual irresponsable e inmaduro y, consecuentemente, a una degradación de las relaciones y de la propia humanidad.

Yo soy docente a ratos, y lo que sí observo es que los chavales de hoy tienen multitud de presiones para vivirlo todo muy rápido, como si no hubiera mañana. Tampoco es una cuestión que creo que esté limitada a los adolescentes: nuestros adolescentes se sienten obligados a "hacer de" adultos, y quienes se supone que deberían ser adultos hacen gala, en muchas ocasiones, de comportamientos propios de adolescentes (hablo de la gente de "taitantos").

¿Cuál es la solución? Como siempre, se resume todo en una palabra: educación. La dejadez de funciones de la que todo el mundo parece no querer darse cuenta (padres y educadores) no es precisamente motivo de alegría. Los padres pasan y los educadores, cansados, también pasan. Si a eso le añadimos las estúpidas peleas de nuestra querida clase política, apaga y vámonos.

La frivolización de las relaciones sexuales (ahora fo.... contigo, mañana ya veremos) no es algo aislado. La sexualidad es algo bello que no tiene por qué reducirse ni a un aspecto puramente reproductivo, ni tampoco a un aspecto puramente mecánico o de satisfacción inmediata (para satisfacción inmediata siempre tendremos los bocadillos de chistorra, gracias). En el punto medio está la virtud, creo. Somos seres sexuales. La clave, por tanto, está en saber de qué manera el aspecto sexual se integrará en nuestras vidas. Y mucho me temo que la forma en que cada uno integra la sexualidad como parte de su vida no es en absoluto diferente de la manera en que se integran el resto de aspectos que nos hacen ser quienes somos. Quien es generoso en su vida diaria (por ejemplo como educador) sabrá ser generoso con su pareja; quien es rudo, egoista y desconsiderado en su vida diaria, tres cuartos de lo mismo.

Nuestro gran problema es el tremendo déficit educativo que arrastramos y que, siento decirlo, cada vez va a peor. Esa deshumanización de las relaciones de la que habláis y que es una realidad evidente afecta a todas las áreas de nuestras vidas. Sacando el sexo de la ecuación, podríamos hablar también de la superficialidad de la "amistad", etc.

Yo apuesto por dos cosas: 1) educación; 2) cooperación. Todos tenemos que sentarnos a la mesa y todos tenemos que hablar sobre cómo queremos educar a nuestros hijos. Tenemos que decidir si queremos educarlos en la responsabilidad, como personas críticas e independientes capaces de tomar sus propias decisiones de forma madura y responsable, o si queremos promover y prolongar comportamientos frívolos, inmaduros e irresponsables. No creo que sea un debate fácil; primero, porque está "politizado" de la peor manera posible. Segundo, porque hay una gran masa de personas a las que directamente le importa tres rábanos y medio el tipo de educación que reciban sus hijos (y buena prueba de ello es la pésima educación que reciben en sus casas).

Yo soy una persona no creyente, y a pesar de no estar de acuerdo con la forma ni con muchos de los contenidos de lo que ha dicho el Papa (sobre todo las formas, creo que no fue del todo sensible decirlo durante su visita a África), creo que es un debate en el que todos debemos participar en una búsqueda común de una educación en valores. Desde luego, creo que son muchas más las cosas que tenemos en común que las cosas que nos separan. Por eso creo que no es bueno (y muchas veces la iglesia y otros representantes de otras comunidades de fe son culpables de ello) reducir la sexualidad a una cuestión de genitales. Porque en el momento en el que lo reduces todo a una cuestión de genitales, la gente cambia de canal.

Hace poco leía un libro en el que el autor decía que para establecer vínculos con otras personas no podemos ir por el mundo planteando nuestras "exigencias"; que debíamos cambiar la palabra "exigencia" por "propuestas". Si yo te exijo algo, tú te pondrás a la defensiva; si por el contrario te "propongo" algo, es más que probable que encontremos algún punto de colaboración en común que nos beneficie a ambos y que no destruya ni la confianza ni el respeto mutuo.

Qué largo me ha quedao, madre :-S

Besos, pues :-)
La lectora

Rosie the Riveter dijo...

Ta quedao mu bien, lectora (yo cuando paso del primer párrafo le doy a copiar, que ya me he llevado más de un disgusto con las tecnologías 2.0...).

Coincido contigo en la politización o envenenamiento del debate en estos temas, ese entrar a degüello sin atender a lo que de razonable y justificado pueda haber en las posiciones del otro. Y en todo lo demás también: el deterioro de la educación; el desentendimiento de padres y el desaliento/pasotismo de educadores en todo lo relativo a inculcar un poquito de responsabilidad en estos temas, que como estamos comentando, va más allá de saber ponerse un preservativo; la presión del entorno sobre individuos cada vez más inmaduros, etc. España es el país del péndulo, en este y en tantos otros temas. Recuerdo algo que leí hace unos meses en El País semanal y que me apenó bastante, en una página que dedican a sexualidad donde plantean cada semana una pregunta a diversos personajes. Esta vez preguntaban cuáles eran los nuevos tabúes sexuales. Ouka Lele, la fotógrafa, respondía que la castidad. Pero lo que verdaderamente me cortó el cuerpo fue la respuesta de una sexóloga: ¡¡¡la afectividad!!!, decía, harta de ver en su consulta multitud de casos de personas entregadas a una actividad sexual desenfrenada incapaces de demostrar el menor signo de afecto o amor en el curso de esas relaciones.

Agus, yo también supuse que el Papa no se refería estrictamente a la eficacia del condón sino a cierta cultura de banalización del sexo alentada por una falsa creencia en la infalibilidad del condón. De hecho, no pensaba precisamente en el Papa cuando comenté que me parecía absurdo que desde posiciones católicas se esgrimiera la ineficacia del preservativo como argumento de peso para una prohición de naturaleza moral.

Efectivamente, del contexto del discurso del Papa se puede deducir un mensaje de más hondura que el mero "el preservativo agrava el problema" . El problema es la literalidad de la afirmación que, aisladamente considerada -que es lo que al final sale en los titulares-,resulta poco rigurosa y, claro, suministra armamento pesado a quien no quiere entrar en sutilezas. A eso me refería cuando opiné que me parecía una torpeza, aunque pueda compartir el fondo en gran medida. Creo que el mensaje se hubiera podido expresar sin traicionar su esencia de manera más matizada y hubiera calado mejor. No que al final ha quedado para la mayoría de la gente en una polémica absurda que desdibuja el mensaje de fondo y en una retahíla de penosas aclaraciones ex post desde el Vaticano.

Pero, en fin, reconozco que igual peco de ilusa y el cisco se hubiera montado igual.

Saludos
Rosie the Riveter

Anónimo dijo...

Muchas gracias, Rosie. Debo decir que me encanta poder conversar con vosotros, aunque sea por este medio; son muy pocos los lugares donde esto es posible sin que alguien se te "lance" al cuello. Muy ilustrativos los ejemplos que pones, especialmente el de la psicóloga que mencionas. Qué triste me parece :-(

Un abrazo a todos
Lectora

Agus Alonso-G. dijo...

Rosie, yo creo que el cisco se hubiera montado igual, pero bueno.

Unicornio, a mí me gusta mucho la palabra "confrontar" ideas frente a "enfrentar", confrontación y no enfrentamiento, y eso lo aprendí leyendo a Joseph Ratzinger hoy B16.

Quien le haya seguido y le lea y escuche, sabe que el es un gran "proponedor", por eso me resulta especialmente doloroso que se le trate de ignorante o "corto" (Dawkins dixit) y se aborte el debate por la demagogia y el tumulto mediático.

Muchas gracias por vuestras aportaciones. De todas maneras, Unicornio, no es sólo educar, sino cómo educas. Qué valores son los positivos y cuáles los negativos. Y en la época de pensamiento débil y relativismo campante, defender valores no está demasiado bien visto.

Anónimo dijo...

Sí, naturalmente que el "cómo" es importante (no lo hago explícito porque para mí es tan importante la forma como el fondo). Pero voy a "pincharte" un poco por el lado del relativismo ;-) Ya sabrás que yo no soy muy amiga de absolutos (existen el blanco, el negro... ¡y 255 gamas de gris!). Lo pensaba esta mañana, por ejemplo, mientras "rumiaba" algunas ideas sobre lo que hemos ido mencionando aquí y especialmente la importancia que las diferentes confesiones religiosas (no sólo la Iglesia Católica) da a la cuestión sexual reduciéndola a una mera cuestión de genitales, como decíamos antes.

Creo que una de las cosas que verdaderamente me duele, y mucho, es ver cómo desde diferentes estamentos religiosos se promueven mensajes que a muchos de nosotros o bien nos denigran, o bien nos excluyen. Yo no soy quien, naturalmente, para decirle a ningún creyente cómo debe dirigir sus asuntos o concebir su doctrina: creo que cualquier debate que pueda existir en el seno de cualquier confesión ha de ser un debate interno en el que se impliquen los interesados. Pero muchas veces, cuando oigo declaraciones o leo pronunciamientos sobre temas como la sexualidad en general o la homosexualidad en particular, no puedo evitar sentirme triste ante las cosas que leo u oigo. Y no se trata solamente de que alguien diga que los homosexuales somos "un virus" o de que en el Senado se presente un supuesto experto poco menos que a llamar alcohólica a mi madre o cosa peor. Lo peor de todo es que yo, la persona, cuando escucho según qué cosas me veo reducida en esas declaraciones a algo que no soy: como si todo lo que yo soy pudiera resumirse en un acto genital sin más. ¿No cae la Iglesia en la misma trampa que pretende denunciar, al reducir lo sexual a un mero acto egoista de consecución del placer? Como si el otro 99% de mi persona no importase o quedase eclipsado por esa "genitalidad" de las cosas.

Esas cosas, para una persona como yo que vivo con sencillez pero con alegría, que intento basar mi vida en unos principios que considero son positivos y que además me esfuerzo en lo posible por dar lo mejor de mí en muchas situaciones (como educadora, como amiga o como tía "postiza", lo mismo da)... pues resultan muy hirientes y además de eso, enturbian cualquier posibilidad de cooperación o, como tú dices, de trabajar sobre propuestas.

Yo he tenido y sigo teniendo muchos amigos creyentes: católicos, anglicanos, baptistas, musulmanes y judíos. De cada uno he aprendido una cosa, pero en todos ellos he visto una capacidad de comprensión y un cariño muy superiores a los que sus respectivas jerarquías están dispuestas a concederme. Lo que quiere decir es: si mis amigos, que me conocen y aprecian todo lo que de positivo hay en mí (aunque a veces también les gustaría tirarme barranco abajo), son capaces de trascender postulados absolutos para hacerme sentir como una igual, ¿por qué las comunidades de fe en su conjunto no pueden hacer lo propio? Sí, sé que tanto la IC como muchas iglesias protestantes se guían por el "love the sinner, hate the sin". Pero eso no es suficiente, porque a mí me sitúa en un escalafón inferior y me reduce a algo que no soy.

Supongo que esto es lo que nos separa, independientemente de la especificidad de cada uno de los dogmas. Yo no creo que un hombre tan culto y tan inteligente como Benedicto XVI sea ni ignorante ni mucho menos "corto" (este Dawkins...); pero sí me pregunto por qué desde las jerarquías la imagen que se transmite es siempre la de que las cosas son blancas o negras. La sexualidad no es, en sí misma, algo negativo. Puede ser fuente de alegría, fuente de vida, fuente de unión. Y yo no entiendo que alguien pueda decirme que mi vida está vacía, o que soy un virus, o.... lo que sea, y que me lo diga en nombre del Amor.

(hoy sí que le he dado al botón "copiar")

Besos pues
Lectora

Jordim dijo...

Veo comentarios larguísimos respecto a un tema que para mí está muy claro. Dejaré al margen ciertas joyas como lo de que el condón funciona sólo con una fiabilidad del 80%, o lo de que es propiamente el condón el que aumenta el contagio (decir esto ultimo me parece sencillamente despreciable, y peligroso si alguien joven lo lee y se lo cree..).
Otro comentario se atreve a condenar -repito: condenar- el reparto de condones "como si fueran caramelos". Lo cual también me parece de una torpeza e ingonrancia de proporciones épicas. la gente joven va a tener siempre las mismas pulsiones sí o sí (como es lógico); la represión no va frenarles, así que la unica via factible es la de que puedan tener acceso fácil a los preservativos.
Luego, decir que se están deshumanizando las relaciones y que ahora son más superficiales porque la gente folla sólo por placer, me parece otra gran tonteria. Para mí eso es como decir que ahora hay más homosexuales, cuando siempre los ha habido,sólo que más reprimidos por el conservadurismo y ciertas instituciones (una de ellas con el Papa como cabecilla por cierto..)
El hecho de que podamos ser más superficiales cada vez no tiene nada que ver con cosas como el reparto de condones, un poco de sentido común..

En resumen, sí, tiene que haber condones y cuantos más haya mejor. Todo lo que nos pueda ayudar a un nivel científico es tan sólo eso, un recurso más; nuestra moralidad tiene que ver con nuestra educación, y nada más.

Jordim dijo...

Ah, y además, el copyright de la moralidad no lo tienen las religiones ni la iglesia; yo creo en un tipo de moralidad completamente distinta, basada no en una doctrina, sino en el sentido común.

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Agus!!!!!!!!!!!

¡¡Que tenemos nueva "menistra"!!!! Yo ya he propuesto mi solución:

1. Bajarse de Internet la cosa esa de cuyo "guión" parece ser responsable (lo de Menkes).

2. Grabar la peli en un CD y meterla en un sobrecico.

3. Enviar el sobrecico al ministerio de... ¿Cultura?

besos
Lectora "hestupefakta"

Agus Alonso-G. dijo...

Ya lo vi en la tele desde Potugal, donde he pasado estos días de Semana Santa. Increíble. Aunque ya nada me sorprende.

Agus Alonso-G. dijo...

Por cierto, Jordim, que sorpresa saber que me sigues leyendo.