domingo, 29 de marzo de 2009

El Papa y el condón

El lunes 23 de marzo el diario El País publicaba un artículo de cierre de la visita de Benedicto XVI a África que titulaba "El Papa deja fieles y un rastro de críticas en África". El artículo ya no está, ha desaparecido. Me pregunto si será porque, yendo más allá de la manipulación interesada, se encontraba con la realidad. Esa realidad que da la razón al Papa.

"Las ONG que trabajan con enfermos del sida criticaron el discurso del Papa. Los misioneros alegan que el problema es la tradición", dice la entradilla del artículo. Y es que, más allá de la acumulación de entrecomillados más o menos beligerantes contra lo que había dicho el Papa, resulta que lo que se atisbaba en el artículo en la boca de quienes trabajan en el terreno con los enfermos es el problema es "la tradición", esto es, los hábitos sexuales: poligamia, violaciones,...

"La tradición". Pero no es "la tradición" la que hace que en Washington la tasa de sida sea "superior a la de África Occidental", según Shannon L. Hader, directora del programa sobre el sida en el distrito, que recoge en un muy sugerente artículo Aceprensa (de pago). Se llama hábito sexual.

Y precisamente lo que dijo Benedicto XVI es que la solución contra el sida "sólo puede ser doble: la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles".

No cabe duda de que si en África o en Parla norte se viviese la sexualidad de acuerdo a la antropología que predica la Iglesia Católica, el sida no existiría.

Señores y señoras, macháquensela si quieren muy a gusto, forniquen por doquier, construyan sus relaciones afectivas sobre la banalización del sexo. Sean libres en ese sentido. Jodan... Pero no nos jodan, y sobre todo, no insulten a la verdad.

Si les molesta que una voz -tan potente, tan paternal- como la de Benedicto XVI -antes fue Juan Pablo II- les diga dos verdades y media, arrásquense, pero no traten de acallar el debate con el insulto, con la demagogia, con la falta de debate y con la opinión basada en la propia incapacidad para vivir de otra manera la sexualidad.

Bárbaras hordas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ole y ole!

Rosie the Riveter dijo...

Posiblemente la solución al problema del SIDA sea triple: lo que dice Benedicto XVI y además... el condón.

Soy incapaz de entender estos dogmatismos de la Iglesia -mejor dicho, de sus máximos representantes; a pie de confesionario, en los puestos de frontera, es otra cosa-, rechazando a radice los medios anticonceptivos barrera en cualquier circunstancia y por encima de cualquier consideración. Una sexualidad responsable y humana no es incompatible con el uso del preservativo, es más, en mi opinión lo puede reclamar en determinadas circunstancias: cuando el problema ya esta ahí, cuando tenemos a un esposo infectado... Por definición, una propuesta de sexualidad responsable no puede ser la "no sexualidad".

Además, siempre me pregunto ¿a qué viene discutir científicamente la eficacia del preservativo? ¿Acaso si fuera infalible la Iglesia admitiría su uso? ¿No es que se justifica su rechazo por razones morales? Este tutti fruti de argumentaciones que frecuentemente se deslizan desde posiciones católicas me parecen un completo sinsentido.

Conozco la doctrina de la Iglesia, conozco Humanae Vitae y también sus antecedentes, cómo fue enormemente debatida la posición que finalmente triunfó, el peso que tuvo en último término la opinión del futuro Juan Pablo II. Siempre me ha parecido increíblemente reduccionista esa ecuación que se establece entre exclusión de la concepción por medios artificiales y "uso egoísta de la sexualidad" o "cosificación del otro" en las relaciones sexuales... Pero ¿por qué ha de ser así si no es "asao"? Ese blanco y negro no refleja la realidad ni la hondura de las relaciones que se establecen entre parejas ligadas por un compromiso, usen o no usen medios anticonceptivos. Por otra parte, una vez que la encíclica asume el concepto de maternidad o paternidad responsable, permitir el uso de la anticoncepción "natural" y prohibir el uso de la "artificial" es una convención como otra cualquiera. Mas tarde o más temprano el tiempo lo demostrará, estoy convencida.

Comparto en buena medida el fondo de la alocución de Benedicto XVI, pero, desde mi punto de vista, decir que "el uso del preservativo agrava el problema" me parece una torpeza, además de una afirmación poco rigurosa, que sorprende por venir de alguien con su perfil intelectual.

Saludos
Rosie the Riveter

Saludos

Agus Alonso-G. dijo...

Como siempre, muy inteligente tu aportación, Rosie.

Empezando por el final... Puede uno estar de acuerdo o no con que el uso del preservativo agrava el problema, pero despreciar el argumento por "acientífico" o "torpeza", me parece un error intelectual.

La realidad es que el preservativo es la piedra angular de un determinado comportamiento sexual... que sólo logrará propagar el sida, nunca detenerlo.

Uno puede, como tú haces, Rosie, ponerse en casos extremos, en situaciones límite, en habas contadas. Tratar de racionalizar el tema. La realidad general del preservativo tiene poco que ver con un planteamiento racional de la sexualidad. La realidad del preservativo, según pienso, es la renuncia consciente a un modo de vivir la sexualidad. El hecho de que en Washington y en África Occidental haya paralelismos lo dice todo.

Estoy de acuerdo en que las cosas no son blanco o negro. Que hay muchos matices y que hay que tener cuidado en los juicios. Lo de la contracepción natural-artificial, el tiempo lo dirá. Lo cierto es que todo lo que la Humanae Vitae predijo respecto a las relaciones humanas se ha cumplido.

Por otro lado, no creo que las palabras de Benedicto XVI discutan la eficacia científica del preservativo cuando se usa correctamente, sino el hecho de que sobre el preservativo se contruye una sexualidad que lleva a la propagación del sida, una visión determinista de la pulsión sexual humana.

jomatog dijo...

16 de marzo "DÍA INTERNACIONAL DEL PRESERVATIVO", vote y opine en:
www.cononparatodos.com