domingo, 4 de enero de 2009

My blueberry nights


Años llevaba escuchando hablar de Wong Kar-wai, y con ganas de ver su In the mood for love (Deseando amar). Mientras eso llega, me conformo con My blueberry nights, que voy a ver predispuesto a exultar.

Del cine salgo encendido, pero no exultante. Encendido porque la película habla de lo que me importa, los sentimientos de personas concretas. Personas, además, resquebrajadas, aunque sin cebarse. Habla de ello con pausa, sin miedo a caer mal al espectador con un estilo fragmentado. Y habla de ello manejando un reparto extraordinario. Norah Jones, en su primera incursión cinematográfica, lo hace más que aceptablemente y, por si fuera poco, nos regala un par de canciones para la banda sonora. Jude Law se come la pantalla aunque su personaje es, quizá, demasiado sencillo, o plano, no lo sé. David Strathairn, que ya me fascinó en Good night and good luck, vuelve a cogerme del todo, haciéndome empatizar. Rachel Weisz, la ex-the-mummy, quizá la mejor, está impresionante en todos los aspectos. Natalie Portman, en su línea (ascendente).

Salgo encendido también porque siendo 2009 un año de cine, me parece, bastante pobre, la película de Kar-wai, o Wong o Wong Ka, es una brasa para llevarse a un rincón y calentar un poco la pasión por el ser humano. Por el ser humano con esperanza, además.

Sin embargo, no exulto porque las dimensiones de la historia son lo que son, y no hay que pedirle más; porque siendo personajes rotos necesitados de un nuevo comienzo, no hay tantos matices en ellos; porque el ritmo es... ¿"accidentado"?, falta algo más de armonía. Porque la historia depende demasiado de los actores, más que de los personajes.

En definitiva, si eres de esos que van al cine un poco para encontrar las honduras que tantas veces la gente se empeña en ocultar a nuestro alrededor, tienes que verla.

Yo tuve la suerte, además, de que la noche acabase en cena y copeo con uno que antes de entrar al cine era sólo compañero de trabajo y ahora es amigo después de tres horas de buena conversación sobre cine, amor, familia, viajes, teología y trabajo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Si en lugar de estar protagonizada por Jude Law y Norah Jones la película hubiera estado progaonizada por Tony Leung y Maggie C., y si en lugar de en inglés se hubiese rodado en cantonés, los críticos de My Blueberry Nights estarían ahora hablando de "la última obra maestra de Wong Kar-"Wai". Siendo como ha sido que Wong Kar-Wai ha tenido la "osadía" de rodar una película de factura 100% americana, con una historia más parecida a una película de Meg Ryan que de otra cosa y demás (además de cometer el "pecado" de incluir a una maravilosa, extraordinaria Natalie Portman, que ya se salío en la fantástica "Closer"), pues tendremos que quedarnos con el juicio de que My Blueberry... es una película "del montón".

Y sin embargo: qué emoción. Qué perfección milimétrica en cada fotograma. Qué maravilla de personajes, qué despedida en la autopista entre Norah Jones y Portman, tan emocionante... Y es que cuando uno sabe contar historias, sabe.

A mí me encantó, salí con el corazón contento del cine... que no es poco, por cierto. No te pierdas, si puedes, Il Divo. Sobrecogedora de principio a fin.

Tu lectora

Agus Alonso-G. dijo...

La peli no es del montón, ni mucho menos. Y sí, quisá tienes razón con lo del gusto por lo exótico...

La despedida de Jones y Prtman, sí, extraordinaria.

Y atambién, cuando una peli te provoca deseos de ser mejor, sales contento... No es poco.

Ángel dijo...

Yo creo que pensaría lo mismo aunque se hubiera rodado entre Singapur y Hong-Kong en los años cincuenta y a ritmo de bolero. Me gustó, pero no tanto. Ni un bodrio ni una obra maestra. Me pareció más una buena película de Isabel Coixet que una mala película de Wong Kar-Wai.

Hablé de ella por aquí.

Y ahora, Agus, has de ver todas las demás, empezando por "Deseando amar", que te lo digo yo.

Agus Alonso-G. dijo...

Si pienso en Wong-ka pienso en ti, Ángel. Je. Y te debo especialmente a ti las ganas de ver sus pelis.

Y, en efecto, hay planos que recuerdan a Coixet en cuanto que son, me parecen, innecesarios, ejercicios de estilo que no llevan a ninguna parte, a-qué-huelen-las-nubes y demás.

Pero, con lo que hay en los cines, es una película a degustar.

Rosie the riveter dijo...

Vaya, pues habrá que verla... Me daba un poco de perecilla porque la crítica era un poco tibia.

Me sumo al griterío que te dice "Tienes que ver 'Deseando amar', tienes que ver 'Deseando amar'". Más allá de la historia, es todo un ejercicio estético, una coreografía perfecta. Es uno de los mejores ejemplos que conozco de cómo la forma condiciona el fondo y aunque sea la típica y trillada historia de amor frustrado... uff, qué intensidad!

Y un comentario frivolón: ¡quién hubiera vivido en el Hong Kong de los años 60, aunque estuvieran como sardinas en lata, por ir vestida como Maggie Cheung en la película!!!!

Anónimo dijo...

p.s. ¡tienes que ver "Deseando amar"¡

jajaja :-)

Tu lectora