jueves, 1 de enero de 2009

Año Nuevo

Estará, claro, el iluso (el idealista, en el mal sentido de la palabra), que cree que con sólo desear las cosas irán bien. Pero estará también, y ese es el peor, el aguafiestas para el que "porque cambie el año, nada va a cambiar...".

La maravilla de nuestra estructura histórica, cíclica (horas, días, semanas, estaciones, años...), es que se corresponde a la perfección con nuestro carácter falible, y permite desterrar la desesperanza. Siempre es oportunidad de recomenzar.

Este será, sí, el de la crisis, pero otro año; mañana será otro día, y dentro de un minuto, otro minuto. La oportunidad, no de reinventarnos, sino de seguir haciéndonos, rectificando.

(Actualización: La idea la encuentro, cacharreando, en una cita bellísima de G.K. Chesterton en el blog Bienvenidos a la fiesta, a la que llego por el blog de Ángel Ruiz)

3 comentarios:

Rosie the Riveter dijo...

Uy, qué me ha gustado esta entrada, la conexión entre la concepción cíclica del tiempo y la concesión de nuevas oportunidades, nuevos comienzos. No había reparado...

Abajo la línea y viva el círculo!(bueno, el círculo en espiral, que también es una lata volver siempre al punto de partida)

Feliz año!

Agus Alonso-G. dijo...

La idea la tomé de Julián Marías, para ser honestos. Y de hecho iba a decirlo en el texto, pero se me olvidó.

Francis dijo...

La idea circular del tiempo es de los griegos. Sin embargo, en nuestro mundo occidental de hoy en día, la visión del tiempo es lineal, no sé ahora mismo muy bien por qué...