martes, 22 de julio de 2008

Ser periodista

Recuerdo perfectamente el día que, cuando tenía 13 años, pensé que tenía que saber lo que quería ser de mayor. Paseando por León con mi familia aquella tarde de verano me dije que sería "periodista".

A la hora de tomar la decisión sobre la carrera universitaria a emprender, cuatro o cinco años después, habían pasado muchas cosas, y terminé inclinándome por la Filología Hispánica. "¿Qué influye más? ¿El mejor literato o el mejor periodista?", es lo que pensé. Suena prepotente, idealista o simplemente estúpido, no lo sé, pero es lo que pasó por mi cabeza entonces.

La cosa es que, ha pasado el tiempo y he acabado escribiendo y ejerciendo de periodista, que es un oficio, y no una carrera universitaria.

Todo este prefacio viene a que la pasada noche he podido sentir en las venas la adrenalina que supone el periodismo. A las 23:45, cuando llegaba a Torrespaña, estaba Dani metiendo en la página la noticia bomba: Radovan Karadzic había sido arrestado en Serbia. Samuel también ha echado una mano, aunque él es del equipo de Deportes. Dani se ha quedado más tiempo para echarme una mano, porque estaba yo solo, aunque en seguida se ha venido Vanesa de su casa.

Después de cinco horas de locura en la que hemos hecho un gran trabajo, mejor sin duda que el de elmundo.es o elpais.com, y cuando todo parecía ya tranquilo llegaba el segundo bombazo informativo, la desarticulación del Comando Vizcaya.

A las 8:30 de la mañana me he ido a casa, cansado pero muy satisfecho, todavía electrizado por la tensión informativa y con la extraña plenitud del trabajo bien hecho.

En el último mes, me ha tocado por horario de trabajo ofrecer la victoria de España contra Italia y contra Alemania en la Eurocopa, la liberación de Íngrid Betancourt y ahora estas dos grandes noticias de arrestos. Hay días en que uno abomina de la volatilidad de la información. Pero hoy toca exultar con la grandeza del oficio.

domingo, 20 de julio de 2008

David Cameron

Es un político, con todo lo que supone de prevención ante sus palabras. Pero lo que dice es muy interesante, lo diga quien lo diga. Claro que en Inglaterra llevan más tiempo con una grave erosión de valores, y las consecuencias son allí manifiestas.

martes, 15 de julio de 2008

Besando el rostro de Dios

Así se llama esta imagen que siempre me había fascinado (desde que la conozco, claro):



Ahora descubro que su autor se llama Morgan Weistling, es contemporáneo y tiene un sitio web que os recomiendo, con joyas como estas:





miércoles, 9 de julio de 2008

Recomendaciones y algunas decepciones

De entre lo que he visto en los últimos diez meses, recomendaciones cinematográficas:

Tener y no tener, del siempre inmenso Howard Hawks, con un argumento insustancial (una obra Hemingway al parecer bastante mala), pero con unos dialogos chispeantes entre dos presencias inmortales: Humphrey Bogart y Lauren Bacall (al que le guste El sueño eterno disfrutará con esta también).

La vida de los otros, de Florian Henckel. Ya se ha hablado mucho de ella. Empieza a retirarse la espesura sobre la tropelía comunista. Un gran drama personal enmarcado en una interesantísima época histórica.

Mataharis, de Icíar Bollaín y Siete mesas (de billar francés), de Gracia Querejeta. Las emparejo, porque no son obras maestras pero ambas son muestra es buen cine español, con fina sensibilidad, hablando de sentimientos sin sentimentalismo, y tocando historias con las que cualquiera puede identificarse.

Leones por corderos, Robert Redford. Efímera, pero interesante. Aquí la comenté.

Juno, de Jason Reitman; no será inmortal, pero es interesante por ser una 'indie' original y por ilustrar con sutilidad parte de los problemas de nuestro tiempo.

El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford. Ha sido una re-visión, pero dado que la primera tuvo lugar en un viaje de autobús, es como si fuera la primera. Es John Ford, y es el ejemplo de su última época. Un western que ha perdido casi por completo la inocencia de otros anteriores y es estilísticamente minimalista y sombrío. Tremendos personajes creados por el guión de James Warner, la mano de Ford y la clase de Wayne y Stewart.

Azul, de Kristof Kiezlowski. Lírica en estado puro. Hermosa. Dramática. Con una Juliette Binoche inefable.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, de Steven Speilberg. Es Indiana Jones. Y punto. Hablé aquí de ella.

Decepciones cinematográficas:

El buen pastor, Robert de Niro
American Gangster, Ridley Scott
Mi vida sin mí, Isabel Coixet
Caro diario, Nanni Moretti

Decepciones literarias:

Santuario, William Faulkner
Herzog, Saul Bellow
Pedro Páramo, Juan Rulfo
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño (lo dejé en la página 300 de 600)

lunes, 7 de julio de 2008

Algunas recomendaciones (literatura)

De entre lo que he leído en los últimos diez-doce meses, estas son recomendaciones, creo que buenas:

La ética de la autenticidad, de Charles Taylor. Una alternativa al tradicionalismo que abomina por sistema de la modernidad y al progresismo tontaina que cree que las cosas tienden a mejorar por sistema y cuya labor constructiva comienza destruyendo la tradición cristiana. Charles Taylor es un filósofo moderno de religión católica. En la ética de la autenticidad, libro muy breve, analiza lo que él considera "malestares" de la modernidad y ofrece un análisis personal del germen positivo que alienta esos malestares de consecuencias negativas. Para mí, iluminador; esperaba encontrarme una crítica furibunda de la modernidad y me encuentro con una puerta para entender y entenderme, y para enfocar el futuro con esperanza. Publicado en Paidós.

Jesús de Nazareth y la carta encíclica Spe Salvi de Benedicto XVI. Hablamos de uno de los principales intelectuales de nuestro tiempo y de uno de los que más está influyendo y va a influir en las décadas próximas. Él primero de los libros está dirigido más a especialistas. Para seguir dándose cuenta de la coherencia del pensamiento a lo largo de los años de Ratzinger/B16.

Diario de un escritor, Dostoievski. Al que le guste Dostoievski, imprescindible. Al que le guste indagar en la condición humana, imprescindible. Dostoievski demuestra que era un escritor del pueblo y para el pueblo.

Capítulo III de Transformación del mundo, Martin Ronheimer. Un sugerente análisis sobre la evolución de la teología cristiana del trabajo desde el Medievo hasta el siglo XX, para entender dónde se sitúa el mensaje al respecto del Opus Dei.

Nosotros, los modernos, Alain Finkielkraut. Otro análisis de la modernidad desde una visión humanista, con la literatura como telón de fondo. Libro maravilloso.

Newman, José Morales. Una biografía de un personaje imprescindible. Ejemplo de vigor intelectual y de santidad.

Los restos del día, Kazuo Ishiguro. Otra maravilla literaria llegada de Inglaterra.

Expiación, Ian McEwan. Una obra maestra de la literatura contemporánea de la que ya hablé. Puede servir de anexo: la película Expiación, de Joe Wright.

Apología de Sócrates, Platón. Texto fundacional de una civilización, o de una manera de entender el mundo. Un profeta pagano del "veritas liberabit vos".

Ilíada, Homero. Otro que tal baila. Hay que saber en qué mundo vive uno, pero somos lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos, por lo que hay que conocer las piedras miliares de esta civilización.

Léxico familiar, Natalia Ginzburg. Deliciosa seudoautobiografía con voz femenina de una infancia en la Italia de primera mitad del siglo XX.

El libro de las ilusiones, Paul Auster. Sencillamente genial.

Historia de dos ciudades, Charles Dickens. A Dickens hay que recomendarlo siempre.

La manía, Andrés Trapiello. Nuevo volumen de sus diarios. Entre la maltrecha literatura en español que sufrimos, una lucecilla, aunque a uno no le gusten determinados juicios anticatólicos, básicamente por injustos.

Christifideles laici, Juan Pablo II. Un documento que todo católico moderno debiera leer. Estudiar, más bien. Más, rezar.

Las aventuras de Wesley Jackson, William Saroyan. Una especie de Forrest Gump en el Ejército estadounidense a principios de los 1940. Una visión amable y esperanzada sobre el ser humano, en un momento que no invitaba a ella.

Persona, Julián Marías. De mis últimas lecturas. Un opúsculo filosófico moderno que no renuncia a fundamentos que la inanidad posmoderna dominante considerará rancios, antiguos, tradicionales, etc, olvidando que las verdades, cuando lo son, lo han sido siempre. De especial interés la concepción biográfica del ser humano que refleja Marías.

En el próximo mensaje, lecturas decepcionantes y recomendaciones de películas que he visto en los últimos meses.

martes, 1 de julio de 2008

Estos jóvenes de hoy en día...

Ganan 4 Roland Garros, 2 campeonatos del mundo de Fórmula 1, un Mundial de baloncesto, una Eurocopa... Y lo hacen con modestia, con hambre de títulos, con profesionalidad.

Qué orgulloso me siento de pertenecer a esa generación... y lo que queda, que los frutos en el campo del deporte se producen antes que en otros.

Un pequeño homenaje a los campeones de Europa (yo era de los que no creía en ellos).