viernes, 28 de noviembre de 2008

Ralentizando.

Está uno en la actualidad y no se entera de las cosas. Gracias a Dios, está la blogosfera. Y cuando hay tiempo para darse un garbeo por los blogs próximos, uno recupera verdades que amenazaban con irse entre los dedos.

Así, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, médico, al explicar su veto a la ley del aborto propuesta y aprobada por su propio partido:

Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.

La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser.

Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la "prueba reina" para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.

El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.

Así, Benedicto XVI, Papa del Amor y de la Razón Creadora, en su catequesis del miércoles 19 de noviembre.

2 comentarios:

Stepario dijo...

Está bien que se divulgue. Enhorabuena por tu blog, y sobre todo por tus gustos.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, Stepario. Y bienvenido.