martes, 25 de noviembre de 2008

Pozos de ambición

Vi por fin la última de Paul Thomas Anderson, del que tanto me gustó Magnolia (más que gustarme, me marcó). Pozos de ambición (There will be blood) ha sido elogiada y criticada a partes iguales -por tirar de tópico-. A mí no me entusiasmó. Es, sin duda, una película muy bien hecha. Con un brillante reparto. Con una música fantásticamente desasosegante. Con una fotografía impresionante... Pero me dejó frío, supongo que por el guión.

Tiene, eso sí, algunas escenas geniales (la última, de aires coenianos, a mi juicio la mejor: "I am the third revelation!!"), pero el guión, en último término, me resulta pelín anodino. Espero durante más de dos horas y media que llegue ese momento sublime, quizá el enfrentamiento encarnizado entre el personaje de Day-Lewis (creo que hace una interpretación demasiado histriónica y demasiado parecida a la de Gangs of New York) y el de Paul Danna... Y al final descubro que la complejidad de Daniel Plainview es demasiado simple y que la historia es dos-más-dos-cuatro. Más o menos.

(La verdad es que me da no sé qué la dureza con que uno puede llegar a tratar el trabajo artístico de alguien que ha demostrado ser un genio y cuya factura es objetivamente buena. Pero uno es demasiado exigente.)

2 comentarios:

Ángel dijo...

Yo la tengo aún en mi "to do pile". A ver si un día de estos la pillo, porque ya sabes tú que "Magnolia" me marcó mucho más todavía que a ti, si es que eso es posible.

Agus Alonso-G. dijo...

Pues vela, vela, y lo hablamos. Y a Magnolia llegué a través de ti.