viernes, 7 de noviembre de 2008

Otoñal

Antes de venir a escribirlo, me decía: "Qué bobo. Una vez más me creía en septiembre que este otoño no desfallecería, que lo cotidiano no perdería su brillo, que mis principios no se tambalearían...". Y lo demás.

Pero sólo con buscar palabras para expresarlo, se ha conjurado el pesimismo. ¿Será que un predepresivo como yo, sentimental y romántico, está madurando? Sé, desde luego, que amo la vida. La amo incluso cuando, como ahora, apenas sobrevivo mientras silban las balas a mi alrededor.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tranquilo Neo, estamo contigo.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, anónimo. Uno lo sabe, pero necesita verlo escrito. Así de carnal soy.

Rosie the Riveter dijo...

Vaya, no sé exactamente que motiva la entrada por lo que me da cierta cosa aventurarme en reflexiones que posiblemente nada tengan que ver.

No obstante, si te digo que el otoño se encarga de poner a prueba el cargamento de buenas intenciones y propósitos para el nuevo curso que acumulamos durante el verano, creo que no patino demasiado... O igual sí, en ese caso, perdona la temeridad

De todas maneras, tengo dificultades para comprender a los optimistas/felices/sonrientes a tiempo completo. Me transmiten un no se qué de impostura...

Ya le encontraras el brillo a lo cotidiano, no hace falta que te empeñes en pulirlo. Todo pasa.

Ánimo con lo que sea.

Saludos
Rosie the Riveter

Agus Alonso-G. dijo...

Nada del otro mundo, desde luego. No patinas, no, más bien atinas.

Pero te confieso que cada vez, incluso en la tristeza, en los minutos más sombríos, soy cada vez más optimista. Y de un modo cada vez menos visceral.

Anónimo dijo...

Creo que no estás solo... aun sin saber lo que te (des)motiva, todos nos sentimos débiles, y frágiles, y poca cosa, y algo perdidos en algunos momentos. Luego se respira muy hondo, se tienen esos cinco minutos de gloria y... adelante.
Un abrazo y mucho ánimo

Tu lectora