sábado, 8 de noviembre de 2008

El mundo de un niño

Es sorprendente que todos los personajes sean niños disfrazados de héroes adultos. Los hobbits, o medianos, son niños corrientes; los héroes conmpletamente humanos han llegado a la quinta forma; pero casi ninguno de ellos sabe algo de las mujeres, excepto de oídas. Y los elfos, enanos y ents son, de un modo irrevocable, niños, y jamás llegarán a la pubertad"

Era la crítica negativa de Edwin Muir a El Señor de los Anillos en el Observer, en una nota titulada "El mundo de un niño". Y, pretendiendo atacarla, quizá da razón de uno de los valores del libro.

La posmodernidad es una adolescencia mal digerida. Ahí están los sesentayochistas vistiendo como púberes y negándose a aceptar su responsabilidad como padres. Frente al ansia emancipadora del adolescente, está la inocencia del niño, su pureza, el saberse necesitado, dependiente. Realidades más ajustadas a lo que de verdad somos.

Si me paro, veo que mis obras preferidas tienen la mayor parte de ellas ese aliento infantil: El hombre tranquilo, Los papeles Pickwick, El apartamento...

Tolkien, según recoge la biografía de Humphrey Carpenter, dijo: "Fuera Edwin Muir y su adolescencia retardada. Es bastante viejo para saber más. Si se hubiera graduado lo nombraría profesor de poesía... Una dulce venganza".

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