lunes, 6 de octubre de 2008

Veneno

Eso no es crítica. Lo llamaría ensañamiento. Quizá amortiguado por las muchas carcajadas, por las buenas rondas de cerveza, por la excusa del cansancio o del que algo de razón tiene.

Pero cuando deja el local y vuelve a casa duele la maldad -del otro, o tal vez propia, por la silenciosa aquiescencia- en el alma, como un esguince que se hace de notar al enfriarse el cuerpo después del ejercicio, solo en la noche, frente a su conciencia. Escuece como una llaga. Cierta desolación.

Eso es la maldad, se pongan como se pongan, y sólo me consuela tener la sensibilidad para no soportarla. No.

1 comentario:

Rosie the riveter dijo...

Fantástica reflexión.

Esos aquelarres a cuenta de echar unas risas, sí, dejan mal sabor de boca.

Saludos
Rosie the Riveter

PS: No quisiera convertir esto en un tercer grado literario, pero... ¿cómo te pudo decepcionar 'Pedro Páramo'? Aaarrrrgggghhh, algunos pasajes, es que...