viernes, 19 de septiembre de 2008

Reanudarnos

Ante el vacío neuronal, la cita:

La persona, por su irrealidad, inseguridad y contingencia, es lo más vulnerable, pero con un núcleo invulnerable, precisamente porque nunca está "dada": no se puede decir de ella "esto es", porque "está siendo", "va a ser", sin límite conocido. Consiste en innovación, siempre puede rectificar, arrepentirse, volver a empezar, en suma, renacer"


La forma de realidad de la persona, si se considera su vivencia directa, se podría describir como permanencia del proyecto tras las esenciales "interrupciones", desde el sueño cotidiano hasta las variaciones biográficas, las vicisitudes de las múltiples trayectorias que integran la biografá en la que la persona se realiza. (...)

He mencionado, como "interrupción" primaria y constitutiva, el sueño; creo que no se ha atendido lo bastante a esa dimensión constitutiva de la vida humana; el haberlo visto desde el punto de vista biológico o, a lo sumo, psíquico, ha impedido ver sus sentido más profundo. Si la vida humana careciese de sueño, si fuese una vigilia constante, su estructura sería radicalmente distinta. Cada día se "despierta", es decir, se reanuda la vida tras una interrupción -que no tiene por qué ser total, sobre todo si se tiene en cuenta la posibilidad de soñar, que puede ser cotidiana-. Lo decisivo es que no se despierta a un "mundo", sino a una biografía que se reanuda" (Julián Marías, Persona, Alianza Editorial, 1997)


Somos lo que hemos sido, lo que somos y -esto es lo interesante de la propuesta de Julián Marías- lo que seremos. Spe salvi.

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