domingo, 7 de septiembre de 2008

El Estado soviético (I)

Por la noche, cuando su mujer e hija se fueron a dormir, Shtrum empezó a rellenar el formulario. Las preguntas eran casi las mismas que antes de la guerra, y como eran idénticas, a Víktor Pávlovich le parecieron inútiles y portadoras de nuevas preocupaciones.

Al Estado no le interesaba si las herramientas matemáticas que utilizaba Shtrum para realizar su trabajo eran apropiadas; si el montaje instalado en el laboratorio era idóneo para los complejos experimentos que debían efectuarse; si era buena la protección de los investigadores contra las radiaciones; si era satisfactoria la amistad y la relación profesional entre Shtrum y Sokolov; si los jóvenes colaboradores estaban preparados para llevar a cabo calculos extenuantes y si comprendían cuántas cosas dependían de la paciencia, el esfuerzo constante y la concentración.

Era un cuestionario magistral, el formulario de los formularios. Querían saberlo todo sobre el padre de Liudmila, sobre su madre, el abuelo, el abuelo y la abuela de Víktor Pávlovich, dónde habían vivido, cuándo habían muerto, dónde estaban enterrados. ¿Por qué motivo el padre de Víktor Pávlovich, Pável Iósifovich, había viajado a Berlín en 1910? La curiosidad del Estado era seria, tétrica. Shtrum miró el formulario y se sorprendió al dudar de sí mismo: ¿Era un hombre de fiar?"

Vida y destino, Vasili Grossman. Ed. de Galaxia Gutemberg, 2007.

5 comentarios:

Enrique Baltanás dijo...

Aún no lo he leído. Supongo que la recomiendas vivamente.

Agus Alonso-G. dijo...

Vivísimamente. No es exagerado el tópico de que es "el Guerra y Paz de la II Guerra Mundial".

Verónica dijo...

Me la recomendó este verano una persona de cuyo criterio me fío mucho... y ya sois dos (soy tan inculta que ni conocía la novela; ¡eso me pasa por no leer Babelia!). En cuanto vi tu cita, me apresuré a comprar el libro, y otro que estaba en el mismo estante junto a él titulado "Sobre Vida y destino" con textos del propio Grossman, entre otros, también en Galaxia Gutenberg.

Agus Alonso-G. dijo...

Mujer, no hace falta leer Babelia para ser culto. Tú eres culta, no me cabe duda. Jiménez Lozano me dijo que hacía mucho tiempo que no leía ningún suplemento cultural. Te recomiendo, sin embargo, la sección de libros de Aceprensa, es de lo mejor que puedes encontrar en español.

Verónica dijo...

Estoy suscrita desde hace años, pero la reseña de "Vida y destino" se me pasaría. Coincido en que Aceprensa es de lo mejorcito. Por cierto, que he leído ahí alguna cosa tuya...