viernes, 6 de junio de 2008

Comenzar y recomenzar

La perona, por su irrealidad, inseguridad y contingencia es lo más vulnerable, pero con un núcelo invulnerable, precisamente porque nunca está "dada": no se puede decir de ella "esto es", porque "está siendo", "va a ser", sin límite conocido. Consiste en innovación, siempre puede rectificar, arrepentirse, volver a empezar, en suma, renacer.

(...)

[La persona es] un acontecimiento dramático; un sujeto que es alguien que consiste en acontecer.

(...)

Si la vida humana careciese de sueño, si fuese una vigilia constante, su estructura sería radicalmente distinta. Cada día se "despierta", es decir, se reanuda la vida tras una interrupción -que no tiene por qué ser total, sobre todo si se tiene en cuenta la posibiilidad de soñar, que puede ser cotidiana-. Lo decisivo es que no se despierta a un "mundo", sino a una biografía que se reanuda" (Julián Marías; Persona)

Y no deja de ser hermoso pensar que ese sueño y esa mala leche que uno tiene por la mañana es simplemente la consecuencia de la cotidiana oportunidad de volver a intentarlo.

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